Haga inventario del arte sacro

Renato González MelloMéxico goza de un indiscutible prestigio internacional por u riqueza cultural, artística e histórica; sin embargo nuestro país es el más afectado de América Latina por el robo de obras de arte religioso, como pinturas, esculturas, copas de consagración, custodias y campanas, que se extraen de iglesias, conventos y monasterios, entre otros espacios, según informes recopilados por la Cámara de Diputados.

De entrada, Elisa Vargaslugo Rangel, miembro del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dice sin empacho: “Éste es un país muy sinvergüenza”.

Información recabada“Los ladrones sustraen los objetos y los venden a los anticuarios. A veces hasta los mismos mayordomos o sacristanes los comercian cuando supuestamente cuidan la iglesia. Los sacerdotes tienen a veces a su cargo más de tres iglesias en un mismo pueblo y no les queda tiempo para ocuparse de estas cosas”, lamenta la experta.

En este sentido, la catalogación del patrimonio es un instrumento básico para preservar las piezas de arte sacro de las iglesias, así como para la recuperación de las que han sido sustraídas, afirma Renato González Mello, director del IIE, quien advierte que sin un inventario no se puede saber qué es lo que ya no hay.

“Un ojo sin los estudios calificados no distingue una pintura colonial de otra que se haya creado en el siglo XIX; incluso hay pintores tan competentes que las hacen pasar por antiguas. Determinar qué forma parte del patrimonio requiere de personal capacitado.”

Las comunidades son el primer eslabón de la cadena pero necesitan instrumentos y el apoyo de datos confiables. “A veces ni siquiera se tiene claridad sobre lo que hay que proteger”, señala el experto.

Pintura de un muralEntre 1999 y 2008 fueron robadas aproximadamente mil piezas de arte de los templos católicos, pero sólo 10 por ciento ha sido recuperado, según información del diputado federal Juan Pablo Jiménez Concha. Se calcula que existen 19 mil templos católicos antiguos distribuidos en el país, pero no todos tienen vigilancia.

Acerca de las acciones concretas de protección al patrimonio artístico o histórico, González Mello advierte que el IIE ha sido colaborador de los gobiernos locales; sin embargo sólo cuenta con una planta de 53 investigadores para atender una infinidad de peticiones.

“Promovemos la creación de un diplomado sobre catalogación dirigido a los encargados de este tipo de actividades en los gobiernos estatales y municipales, con frecuencia de los obispados. Y es que vienen de todas las instancias —civiles, religiosas, estatales, municipales— y no podemos con tanta demanda”, comenta Renato González.

El diplomado aún está en proceso de organización, pero la idea principal es enseñarles a los interesados a hacer un catálogo para que aprendan a distinguir entre un objeto y otro. No es para convertirse en un historiador de arte, sino para acabar con la angustia de estar frente a un cuadro colonial, o que uno cree que lo es, pero sin tener la certeza.

FICHAS DE IDENTIDAD

VirgenDesde 2001, el IIE de la UNAM, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) colaboran en el desarrollo de un catálogo nacional de bienes culturales muebles ubicados en los recintos religiosos del país. El trabajo consiste en clasificar y documentar de manera digital el arte sacro, lo que abarca retablos, mobiliario, portadas y fachadas de los templos, principalmente de Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Zacatecas y del Distrito Federal.

En el proceso, Elisa Vargaslugo se ha dado cuenta de que hacían falta estándares para hacer los registros de las piezas, por lo que actualmente la investigadora también trabaja en la formulación de esos criterios. “En México estamos muy atrasados y cada quien hace su ficha basándose en el sentido común.”

Sobre la pertinencia de levantar un inventario nacional, Renato González asegura que “la catalogación es importantísima, porque gracias a las fichas se han recuperado obras”. Imaginemos que tenemos el catálogo de una región serrana, con cinco parroquias poseedoras de una riqueza cultural inimaginable. ¿Debe publicarse el documento? Idealmente sí, porque si un asunto de robo de arte religioso llega a los tribunales, se le puede llevar al juez la ficha oficial, con foto y datos de la pieza.

Los especialistas del IIE han colaborado en casos exitosos en los que, gracias a la catalogación, se devolvieron las obras; sin embargo, advierten que la publicación de los datos debe ser controlada, por lo cual sugieren escoger la información que deberá estar abierta al público y la que tendrá que reservarse.

GOBIERNOS DEBEN SUMARSE

CristoEn la capital mexicana las iglesias tienen policías, pero en los municipios no, de ahí que la comunidad debe vigilarlas. Cuando los servicios del IIE han sido solicitados por alguna localidad, los investigadores entregan a las autoridades municipales una carpeta con el catálogo de las obras registradas, además de una serie de sugerencias de conservación, como la de alejar los cuadros de los rayos solares.

González Mello señala que no siempre las autoridades municipales entienden la importancia de preservar la riqueza artística. “Cuando se trata del patrimonio, hablamos de algo que, en un lapso de cientos de años, no sólo le traerá beneficios económicos a la comunidad, sino que será un factor de identidad y permitirá que las diferencias normales que se dan en una sociedad se diriman más fácilmente porque existen puntos de referencia.”

De momento, Vargaslugo informa que los proyectos de catalogación de Oaxaca e Hidalgo son los más avanzados, pero ante la inestimable cantidad de trabajos artísticos que existen, invita a los gobiernos estatales de todo el país a sumarse a este esfuerzo. “Urge la colaboración del clero y de los gobiernos estatales, porque no hay seguimiento debido a que cambian y cambian los gobernadores”

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