Protegen al Jaguar del Norte

Su colorido y majestuosidad ya no está presente en todo el territorio nacional; su población ha disminuido al grado de ser catalogado como especie en peligro de extinción. La modernidad lo ha desplazado de su hábitat, el ecosistema ha cambiado y sus presas naturales fueron sustituidas por ganado. Se trata del jaguar del norte, el felino más grande de América, que vive en zonas semi desérticas; llega a pesar hasta 130 kilogramos y mide entre 1.70 y 2.30 metros. “Si uno quiere proteger a esta especie se tiene que pensar en áreas extensas porque existen varios individuos”, explica Óscar Moctezuma Orozco, socio fundador de Naturalia, una asociación civil dedicada a la conservación de especies y ecosistemas mexicanos.

CONVIVIR CON LA NATURALEZA
El directivo comenta que para llevar a cabo esta tarea se tuvo que pensar en cambiar la percepción que tenían los ganaderos sobre el jaguar y asegurar la tenencia de la tierra para crear una reserva natural. En la mayor parte del territorio nacional la población ve con buenos ojos al jaguar por su majestuosidad, se le considera un felino poderoso y atractivo por su piel; no así los ganaderos, que lo ven como una potencial afectación a su patrimonio.

“El jaguar es un depredador, un cazador de animales vivos y, ciertamente, han habido algunos casos en los que han llegado a matar borregos, becerros, chivos, vacas y animales domésticos. Pero el problema fue generado por los humanos, porque son ellos quienes han llevado el ganado a la zona donde habitan los felinos”, explica Óscar Moctezuma. En ese sentido se tomó como punto de partida la experiencia internacional, es decir, lugares donde los grandes depredadores, como leones, osos o tigres, tienen la necesidad de convivir con animales que potencialmente pueden ser su alimento. En esos casos se integró un fondo de compensación con el que se paga a los dueños el valor de los animales que perdieron o se les repone en especie.

En ese sentido se tomó como punto de partida la experiencia internacional, es decir, lugares donde los grandes depredadores, como leones, osos o tigres, tienen la necesidad de convivir con animales que potencialmente pueden ser su alimento. En esos casos se integró un fondo de compensación con el que se paga a los dueños el valor de los animales que perdieron o se les repone en especie.

En México, un seguro similar es operado por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), sin embargo su aplicación no ha sido fácil, pues se requieren peritos capaces de certificar que la muerte de los animales domésticos se debió al ataque de un depredador. “Esto se puede detectar cuando ha pasado un tiempo breve desde que se encontró al animal muerto y llega el perito, porque si pasaron muchos días y se descompone el cadáver no se puede determinar la causa de la muerte”, explica.

FOTOS PARA CONSERVAR LA ESPECIE.

Con el ánimo de generar un sentido de pertenencia entre los ganaderos que habitan en los límites de la reserva del jaguar en Sonora, Naturalia instaló cámaras fotográficas conectadas a sensores de movimiento para identificar a las especies que circundan por la zona.

“Mediante esta tecnología podemos identificar los patrones de movimiento de las especies gracias a los registros de hora y fecha que incorporan las cámaras. Esta ventaja nos permitió lograr un acuerdo con los ganaderos, el cual consistió en colocar las cámaras en los ranchos y por cada fotografía donde aparecieran felinos silvestres de la región, a cambio de una remuneración en efectivo, ellos se comprometieron a no matar a Foto: rosalía morales ningún ejemplar, sin importar si habían perdido alguno de sus animales”, detalla Óscar Moctezuma.

El especialista explica que el dinero que se paga por las imágenes varían en función de la presencia de las cuatro especies de felinos que habitan la región: gato montés, ocelote, puma y jaguar. El gato montés es el animal más frecuente y se pagan 500 pesos por fotografía; en el caso del puma son mil pesos; por imágenes donde aparecen ocelotes se pagan 1,500 pesos y por las del jaguar se ofrecen cinco mil pesos.

El conteo de fotos se hace mensualmente, de modo que los ganaderos saben que tienen un ingreso en función de las imágenes captadas. “Hubo un caso atípico en el que en un mes hubo mucha presencia de felinos y llegamos con un cheque por 82 mil pesos para el ganadero”, finaliza Moctezuma Orozco.

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  1. Raul alvarado 22 febrero, 2017

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