DESARROLLO TECNOLÓGICO PARA EL CAMPO / Estado de Puebla

 

RUMBO A LA REVOLUCIÓN AGRÍCOLA

 

Puebla presentó un plan tecnológico para el campo basado en un modelo de desarrollo de las vocaciones productivas para fortalecer la economía

 

FOTO: CORTESÍA DEL GOBIERNO DEL ESTADO DE PUEBLA

Alejandro Armenta Mier

GOBERNADOR DE PUEBLA

 Por Enrique Antonio Martínez García

Se dice que “Puebla lo tiene todo”, y sí, es verdad. Esta frase popular se sustenta en que la entidad, con una extensión de 34 mil 310 kilómetros cuadrados que representa el 1.7 por ciento del territorio nacional, es uno de los estados del centro del país con mayor riqueza cultural, natural y social. 

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en Puebla viven casi siete millones de personas, de las cuales, más del 58 por ciento en edad para trabajar se encuentra ocupada, y de ellas, el 20 por ciento se dedica a las actividades relacionadas con el campo y la ganadería.

Con este antecedente, el Gobernador de Puebla, Alejandro Armenta Mier, tuvo la visión de transformar el campo para que genere lo que él ha llamado “riqueza comunitaria”.

Vocación fortalecida
La riqueza comunitaria consiste en fortalecer la vocación campesina de los poblados que producen de manera local “y que está riqueza se reparta. Que no quede en pocas manos, sino que se distribuya con justicia social. Esto es lo que llamamos prosperidad compartida. Esto también es seguridad alimentaria e inclusión para la población con menos recursos económicos y menos capital”, explica el Gobernador.

La visión de desarrollo del mandatario estatal reconoce que el valor de su estado reside en sus recursos naturales y en el trabajo de los campesinos. Por eso, este año Puebla hizo una inversión histórica de más de mil 630 millones de pesos (mdp) para el campo y destinó otros 150 mdp para tractores, aspersores, drones y tipos de maquinaria para la actividad de los hombres y mujeres que trabajan en la agricultura.

El Plan Estatal de Desarrollo de Puebla contempla inversiones anuales en el campo para tecnificación, semillas, fertilizantes y generación de valor agregado a los productos que siembran y cosechan los poblanos. “Yo trabajé en el campo, con mujeres y hombres campesinos. Aprendí de ellos, por eso reconozco que la riqueza comunitaria es también el conocimiento ancestral, la organización colectiva y la capacidad de generar bienestar desde lo local, con orgullo, con arraigo y equidad”, destaca Armenta Mier.

Otro recurso adicional consiste en la bolsa de 10 mil millones de pesos (mmdp) que ahorró Puebla en una reestructura de deuda y que será destinada a la seguridad y soberanía alimentaria por medio de un modelo integral de innovación tecnológica, sustentabilidad ambiental, fortalecimiento de las cadenas productivas y respeto a los saberes comunitarios del campo. “Para la gente más pobre del campo, porque ahí empieza la economía. Si el campo está bien, el país avanza, y Puebla tiene un desarrollo inclusivo”, afirma el mandatario.

Transformación
En diciembre de 2024, al llegar al gobierno del estado, Armenta Mier instruyó ejecutar un diagnóstico claro, oportuno y objetivo sobre el campo poblano. Se concluyó que, a pesar de la fuerte vocación productiva, había baja mecanización, escaso valor agregado, débil vinculación entre el conocimiento técnico y la práctica productiva, migración de jóvenes y una limitada conexión con los mercados agroindustriales del resto del país y el extranjero.

Frente a este panorama, Puebla presentó una respuesta integral para el campo basada en un modelo de desarrollo territorial de vocaciones productivas para fortalecer la economía local y regional con la tecnificación agropecuaria.

En primera instancia, se dividió a la entidad en 27 microrregiones para que cada una cuente, en los próximos seis años, con Centros Integrales de Innovación y Transformación Agroindustrial (CIITRA). Estos lugares tienen como objetivo que cada comunidad con vocación productiva pueda transformar lo que produce por medio de cuatro ejes:

(1) Infraestructura productiva: acceso a maquinaria especializada y espacios para transformación de productos; (2) Desarrollo de capacidades: capacitación técnica en producción y cosecha, transferencia de tecnología y formación de cooperativas; (3) Apoyo empresarial: incubación de proyectos productivos, asistencia para financiamiento y vinculación con cadenas de valor y mercados; (4) Innovación comunitaria: centros de encuentro para el desarrollo local.

“El sector rural es estratégico para la economía poblana; tiene alto potencial de mejora a través de innovación y valor agregado. Si transformamos el campo, transformamos todo. Lo rural es nuestro punto de partida”, afirma el Gobernador.

 

La infraestructura deportiva da servicio a 8,300 personas cada semana, lo que representa un 17% de la población del municipio.

Los ejes de los CIITRA son infraestructura, desarrollo de capacidades, apoyo empresarial e innovación para el sector rural
EPuebla-5 de Mayo es la marca de gobierno que busca generar una identidad agroalimentaria y posicionar los productos poblanos.
FOTOS: CORTESÍA DEL GOBIERNO DEL ESTADO DE PUEBLA

Los CIITRA operarán bajo una gobernanza participativa donde intervienen campesinos, productores, técnicos especializados, representantes del gobierno estatal, estudiantes e investigadores. De acuerdo al modelo de participación, habrá apoyos para capacitación, incentivos para proyectos y posibilidad de integración de cooperativas o cadenas de valor con beneficios económicos específicos. “Vamos por el camino correcto, recuperando la soberanía industrial y, por supuesto, la soberanía alimentaria, que es la base del desarrollo, porque si no producimos nuestros alimentos, entonces ¿qué tipo de desarrollo es ese?”, cuestiona Alejandro Armenta.

Los CIITRA ya están en proceso de implementación, se encuentran en las etapas finales de planeación, próximos al inicio de su instalación. Los más avanzados son los de las microrregiones de la Sierra Nevada, enfocados a productos deshidratados; los de la Sierra Norte y Negra, para café; los de la Región Centro, para cítricos; y los del área de Chignahuapan, para jitomate. 

Las 27 microrregiones de Puebla tendrán Centros Integrales de Innovación y Transformación Agroindustrial conocidos como CIITRA

Los Centros también impulsarán las vocaciones productivas de café, hoja de aguacate, mezcal, frutales templados, flores de invernadero, chile serrano y lácteos, entre otras.

“El éxito de los CIITRA no depende solo del gobierno: depende de la apropiación que hagan las comunidades. Por eso los construimos con ellas, no para ellas. Esto se llama la soberanía del pueblo. El pueblo se apropia de estos centros de innovación, los hace suyos”, resalta el mandatorio al enfatizar la inclusión de los campesinos en el proyecto de innovación.

Asimismo, la iniciativa privada fue invitada a participar en los CIITRA mediante convenios de colaboración, inversión en cadenas productivas, asesoría técnica, capacitación, acceso a tecnología y compras directas de productos generados por los campesinos. “La cooperación suma y agrega valor, es lo que se llama capital social y capital humano, es lo que de manera ancestral las comunidades saben trabajar entre todos, y el campo siempre necesita muchas manos”, considera el Gobernador.

Marca Puebla-5 de Mayo
Dentro del proyecto de los CIITRA también destaca que los productos serán comercializados bajo el sello Puebla-5 de Mayo, la marca que el gobierno estatal impulsa para generar una identidad agroalimentaria con origen, calidad y valor cultural. El concepto representa productos del campo poblano transformados con manos locales que reflejan historia, sabor y sostenibilidad. Es un sello de orgullo y de confianza para el mercado nacional e internacional.

El compromiso del gobierno del estado es claro: tener los CIITRA en cada una de las 27 microrregiones de Puebla en los próximos seis años. “Serán un legado de desarrollo desde lo local, centros autosostenibles administrados por cooperativas formadas por productores reconocidos, con resultados tangibles, empleo rural y exportación”, concluye Alejandro Armenta sobre el futuro de uno de los proyectos campesinos más ambiciosos de México en los últimos años.