Expediente Abierto
► Basura Cero
ECONOMÍA CIRCULAR CON ARTICULACIÓN LOCAL
La valorización de residuos comienza en los municipios motivada por reglamentos de limpia, educación comunitaria, decisiones de las pequeñas empresas y hábitos cotidianos de la ciudadanía, afirman expertos
►Por Isaías Ocampo
FOTOS: ©YURIARCUS/DREAMSTIME
En México, la gestión de residuos es una facultad directa de los municipios. Desde la recolección hasta la disposición final, los gobiernos locales enfrentan diariamente los límites del modelo lineal de "usar y tirar". Vertederos saturados, rellenos sanitarios a cielo abierto y servicios de limpia rebasados forman parte de una crisis silenciosa que ya no admite soluciones parciales.
Donají Martínez Mercado, Directora de Enlace de la empresa Green Carson, considera que "es desde el municipio donde se tiene que empujar y fortalecer el tema de la economía circular", y explica que no puede entenderse solo como una política ambiental, sino como un modelo de desarrollo local que articula tres frentes: el legal, el social y el empresarial. Un trinomio que, bien coordinado, permite avanzar hacia un sistema más sostenible y resiliente.
REGLAS CLARAS
El punto de partida está en el marco normativo local. Los municipios tienen la capacidad de expedir reglamentos, bandos y ordenanzas que incentiven la separación de residuos, el reciclaje, la reutilización y la reincorporación de materiales a la economía. "Para que funcione implica normas, pero también prácticas que se arraiguen socialmente", subraya Martínez Mercado.
Desde el ámbito jurídico, los ayuntamientos pueden establecer obligaciones claras de separación de residuos, crear incentivos para empresas y ciudadanos que adopten buenas prácticas, promover la creación de centros de reciclaje y valorización, impulsar alianzas público-privadas y convenios con universidades y organizaciones civiles, además de diseñar subsidios o estímulos para empresas de reciclaje, reparación o reutilización.
Al respecto, Mauricio Cárdenas Piñeros, Presidente de la Junta Directiva de la Cámara Verde de Comercio de Latinoamérica, considera que México atraviesa un momento clave tanto a nivel federal como estatal, con la discusión y elaboración de leyes de economía circular, lo que ofrece una oportunidad histórica para que los municipios participen activamente y eviten que las nuevas regulaciones queden en letra muerta.
EL ROL DE LAS PYMES
Cárdenas Piñeros advierte que uno de los grandes mitos es pensar que la sostenibilidad es un lujo reservado a grandes corporativos. En realidad, "la economía circular no solo reduce el impacto ambiental, también reduce costos", afirma.
Desde la Cámara Verde la organización ha trabajado con miles de pequeñas y medianas empresas (pymes) en distintos países de América Latina, y los resultados, asegura Cárdenas Piñeros, han sido consistentes, con ahorros en consumo de agua, energía y materiales, además de recuperación de valor a partir de residuos que antes consideraban basura.
En muchos casos, explica, los cambios no requieren grandes inversiones tecnológicas. Rediseñar procesos, optimizar consumos o valorizar sobrantes puede generar ahorros visibles en un plazo de tres a seis meses. Cuando la transición implica inversiones mayores, como la instalación de paneles solares, el desafío consiste en facilitar financiamiento, no en frenar el cambio.
Para los municipios, la estrategia puede ser el apoyo a las pymes locales desde las áreas de desarrollo económico y medioambiente para que adopten patrones de producción circular. Los manuales y herramientas desarrolladas por organismos internacionales ya existen, lo que falta es acercarlos a quienes nunca han oído hablar del concepto.
CULTURA Y EDUCACIÓN
Cuando el tema es la basura cero, la infraestructura suele dominar el debate, explica Martínez Mercado. Sin embargo, la experiencia en Puebla revela que los servicios municipales de limpia muchas veces están rebasados y tienen que recurrir a empresas privadas especializadas, sobre todo para residuos electrónicos, peligrosos o de manejo especial. No obstante, advierte que la infraestructura sin cultura no funciona. "¿Para qué separo la basura si al final el camión la mezcla?", es una de las frases más repetidas por la ciudadanía.
Martínez Mercado considera que, antes que invertir en más camiones, contenedores o centros de acopio, el paso prioritario es promover la sensibilización ciudadana, ofrecer incentivos claros para separar residuos, habilitar centros de reciclaje accesibles y fortalecer la confianza en que el esfuerzo social genera un impacto real.
La economía circular, recuerda la especialista, busca reducir al mínimo lo que llega a vertederos. Idealmente, solo los residuos compostables deberían quedar fuera del ciclo productivo.
Por su parte, Cárdenas Piñeros señala que si el objetivo es llegar a basura cero, la educación se vuelve una herramienta estratégica de política pública. Los municipios tienen incidencia directa en actividades educativas formales e informales, desde ferias científicas hasta programas comunitarios.
El especialista ejemplifica con las jornadas de trueque escolar, donde niños intercambian juguetes, ropa y libros. La lección clara desde temprana edad es que no todo debe ser nuevo ni comprado.
En Puebla, la Cámara Verde impulsa programas como Green Philosophy Kids, dirigidos a infancias y juventudes, además de talleres de capacitación para adultos. Estas actividades promueven una cultura orientada a consumir menos, aprovechar más y pensar antes de desechar.
REPENSAR DESDE EL DISEÑO
Los especialistas coinciden en que aún predomina una visión limitada de la economía circular. "No debemos suponer que es sinónimo de reciclar", enfatiza Cárdenas Piñeros. Las llamadas ocho R que son repensar, rediseñar, reducir, reutilizar, reparar, reacondicionar, reciclar y recuperar, amplían el horizonte.
En particular, el rediseño y la reutilización son fundamentales. Diseñar productos y servicios para que no generen residuos es la máxima central. Como lo plantea la Fundación Ellen MacArthur: los residuos son un error de diseño.
GOBERNANZA COLABORATIVA
Aunque la economía circular puede impulsarse con fuerza desde lo local, no es tarea exclusiva de los municipios ni una responsabilidad aislada de la ciudadanía. Requiere gobernanza colaborativa.
Los expertos coinciden en que México aún no consolida un modelo de economía circular, pero las bases ya están en construcción. Para los municipios, el reto es pasar de la gestión reactiva de residuos a una estrategia integral de desarrollo local. Alcanzar la meta de basura cero es una decisión política, social y económica que empieza en la calle, en el reglamento municipal y en el bote de basura de cada hogar.

