Antesala
DIVERSIFICACIÓN ECONÓMICA PARA EL DESARROLLO REGIONAL
En un contexto marcado por la desaceleración económica global, presiones fiscales y desigualdades territoriales persistentes, el Gobierno de México apuesta por la creación de los Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar, concebidos como zonas estratégicas para detonar inversión, empleo y encadenamientos productivos. Más allá de la infraestructura que podría generarse en las localidades y los estímulos federales que esto conlleva, los polos representan una oportunidad histórica para los gobiernos municipales.
Sin embargo, para los estados y municipios donde los polos de desarrollo tendrán presencia, el reto es doble. Por un lado, deben responder al incremento en la demanda de servicios públicos, movilidad, seguridad, agua, manejo de residuos y ordenamiento territorial; por otro, tienen la posibilidad de fortalecer su capacidad fiscal y administrativa, tradicionalmente limitada por la alta dependencia del gasto federalizado.
Los municipios, que en promedio generan menos del 25 por ciento de sus ingresos, tienen la posibilidad de elevar su recaudación gracias a la llegada de nuevas inversiones, empresas y actividades económicas derivadas de los polos. Esto implica potenciar el pago de impuestos en rubros como el predial, derechos de uso de suelo, licencias de funcionamiento y aprovechamiento urbano, fundamentales para mejorar su autonomía financiera.
Al mismo tiempo, las localidades deberán resolver desafíos asociados al incremento de residuos industriales, la gestión del agua, la eficiencia energética y la movilidad laboral hacia las zonas productivas. Los gobiernos locales pueden asumir un papel activo al promover parques industriales circulares, esquemas de separación y valorización de residuos, así como alianzas con el sector privado para cerrar ciclos productivos y reducir el impacto ambiental.
Otro desafío —que también representa una gran oportunidad— consiste en rescatar y fortalecer los espacios públicos. Parques, centros culturales, unidades deportivas y espacios comunitarios integran una infraestructura social esencial, que previene la violencia, fortalece el tejido comunitario y favorece la integración de nuevas poblaciones atraídas por el empleo. Destinar parte de los ingresos adicionales generados por la actividad económica al mantenimiento y activación de estos espacios constituye una decisión estratégica, no un gasto superfluo.
Los Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar marcarán un punto de inflexión en la política regional. Pero su éxito no depende solo de decretos, incentivos fiscales o megaproyectos; también de que los gobiernos municipales transiten de un papel pasivo, en el que solo reciben inversión, a uno activo y corresponsable.
En esta edición abordamos cada uno de estos temas y explicamos en qué consiste la estrategia del Gobierno de México y la ubicación de estos polos regionales. Incluimos además reportajes que profundizan en aspectos clave como la modernización de la recaudación municipal, la economía circular y los proyectos que fortalecen la cohesión social en el espacio público, junto con otros temas que complementan este número.
Que disfrute la lectura.
Los editores.

