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VIVEROS ESTATALES QUE EMBELLECEN CIUDADES
Los centros gubernamentales encargados de producir árboles y plantas nativas para la reforestación, el rescate ambiental y la donación a la ciudadanía son una oportunidad para mejorar los espacios públicos y el medioambiente
►Por Lucero Almanza Escalante
FOTO: GRACIELA LÓPEZ/CUARTOSCURO
Los centros de producción vegetal permiten recuperar parques, camellones, jardines y plazas públicas en beneficio de las personas, al tiempo que las administraciones públicas generan ahorros, hacen más eficiente el gasto y promueven valores culturales y sociales.
Autoridades de la Secretaría de Medio Ambiente de Coahuila (SMA) señalan la importancia de los viveros como espacios destinados a producir especies vegetales adecuadas, en cantidad y calidad suficientes para reforestar áreas determinadas.
De acuerdo con la SMA, a través de la Subsecretaría de Recursos Naturales y en alineación con el Plan Estatal de Desarrollo, el estado promueve la creación de una Red Estatal de Viveros.
En el país, algunos de los casos más representativos en este ámbito son el Vivero Demostrativo del Parque Rodolfo Landeros y el Vivero del Centro Ecológico Queta Medellín Legorreta, en Aguascalientes.
En Querétaro destaca el Vivero Cimatario, enfocado en la producción de especies como huizache, mezquite y palo dulce; en el Estado de México, el programa opera a través de organismos como Probosque, con viveros centrales en Metepec; y en Coahuila, el gobierno impulsa una Red Estatal de Viveros para diversificar la flora local.
ACCIONES SOSTENIBLES
Guillermo Velasco Rodríguez, Presidente de la Comisión de Sustentabilidad del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano de México (Conared), destaca las oportunidades que existen para recuperar espacios públicos de una forma sostenible, mediante la producción de especies vegetales y la implementación de políticas públicas. “Hay que mantener en uso constante los espacios públicos existentes mediante programas y actividades coordinadas entre autoridades y sociedad civil que involucren actividades físicas, artísticas y culturales organizadas de manera mixta”, señala.
Las autoridades coahuilenses exponen la necesidad de seleccionar aquellas especies de plantas y árboles que contribuyan a la protección ambiental. “Debemos tener en cuenta que las especies que se elijan tengan las necesidades específicas para utilizarlas en el medio que se necesita o que se adapte en el clima o terreno adecuado para así tener una mejor adaptación para un mejor desarrollo, con la finalidad de contribuir a la creación de modelos de desarrollo sostenible, así como para proporcionar las especies adecuadas a los ecosistemas bajo restauración ecológica”, indica el sitio web del gobierno estatal.
En 2025, la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS) del gobierno de Morelos aprovechó la festividad del Día de Muertos para decorar el Parque Estatal Urbano Barranca de Chapultepec con flores de cempasúchil producidas en los viveros estatales.
En ese año, la Dirección General de Mejoramiento Ecosistémico y Cambio Climático registró la producción de más de 5 mil plantas de distintas variedades de cempasúchil. La producción anual de los Viveros Forestales del Estado aumentó un 340 por ciento, al pasar de 250 mil a 1 millón 100 mil árboles y plantas para polinizadores, según la dependencia local.
ESPACIOS VERDES URBANOS
Velasco Rodríguez menciona que los nuevos espacios verdes en las ciudades requieren creatividad para encontrar la ubicación perfecta. “Si la ciudad no se planeó de inicio para incluirlos, su creación requiere de una desurbanización parcial para tener el espacio para crearlos o de soluciones innovadoras”, comenta.
Una de las acciones que pueden emprender los gobiernos locales tiene que ver con la regulación, mediante la solicitud de contribuciones de espacios públicos a los grandes desarrollos que realicen una intervención urbana mayor y que, por ende, tengan la posibilidad de dejar un bien urbano adicional.
Otras estrategias que pueden ajustarse a algunos casos, añade el especialista, incluyen el aprovechamiento de espacios subutilizados, como los que se encuentran debajo de puentes o líneas de alta tensión, y la recuperación de infraestructura natural olvidada en muchas ciudades, como cauces de ríos, vasos de regulación y lagos, para convertirlos en parques lineales que funcionen como ecosistemas sanos y espacios de recreación social.
En el caso de zonas semirrurales que forman parte de las áreas metropolitanas, los programas que pueden establecerse junto con los productores locales son:
Pago por servicios ambientales (PSA): son esquemas de fondeo enfocados en compensar a los productores locales por los servicios ambientales prestados por sus terrenos, como la filtración del agua, la absorción de contaminantes y la retención de suelos, entre otros.
Mercados de granjeros locales: junto con las secretarías de turismo local, los ayuntamientos pueden designar un día al mes, dentro de un parque o área verde en estas comunidades, para invitar a ciudadanos de otras zonas a conocerla y a comprarles a los lugareños sus productos agrícolas y artesanales.
Vigilancia ambiental comunitaria: cuando el suelo natural tiene valor, las autoridades pueden apoyar a los pobladores para que se organicen y participen, junto con ellas, en la vigilancia del espacio público, para evitar invasiones, contaminación o destrucción.
BIODIVERSIDAD PROTEGIDA
Velasco Rodríguez señala que “lo más importante es la planeación; parte del trabajo de las autoridades es pensar a futuro y ordenar el territorio de forma que, cuando crezcan las ciudades, ya se tengan bien designados los sitios que serán espacios públicos, parques y el resto de los usos de suelo”.
Esta planeación puede elaborarse junto con los actores de la sociedad civil; una vez terminada, las autoridades deben publicarla e implementarla, de forma que todos sepan dónde corresponde cada uso de suelo y no busquen después excepciones.
Otro tema, añade, es que la legislación debería permitir que el pago de multas ambientales pueda hacerse mediante proyectos; es decir, que la persona pueda elegir entre pagar la multa directamente en tesorería, aportar esos recursos a un proyecto de parques o crear directamente el espacio verde como compensación.
También las contribuciones a mejoras y demás costos locales podrían conmutarse por parques o espacios públicos, de manera que se destinen más recursos a estos temas. Incluso los municipios podrían reducir el pago del predial si el interesado ya mantiene un área verde.