DESARROLLO HUMANO A TRAVÉS DE LAS BELLAS ARTES

 

Celaya apuesta por la cultura para reconstruir el tejido social y fortalecer la convivencia comunitaria.

 

Por Astrid Lammoglia Cruz
FOTOS: CORTESÍA DEL GOBIERNO MUNICIPAL DE CELAYA

En México, pocas políticas públicas sitúan al arte en el centro de la agenda gubernamental. Con frecuencia, la cultura queda relegada frente a necesidades urgentes como la seguridad, la infraestructura o los servicios públicos. En contraste, la administración municipal de Celaya, Guanajuato, optó por una estrategia que impulsa el arte, la cultura y la participación comunitaria como herramientas para reconstruir el tejido social.

Durante su trayectoria como rector del Campus Celaya-Salvatierra de la Universidad de Guanajuato, el Presidente Municipal, Juan Miguel Ramírez Sánchez, identificó que el incremento de la violencia, las adicciones y otros problemas sociales exigía soluciones que superaran los enfoques tradicionales. A partir de ese análisis, estudió experiencias de desarrollo comunitario basadas en la cultura y diseñó una propuesta concreta. “Llegamos con esas ideas al proyecto de crear 100 centros de cultura en Celaya en tres años. Estamos haciendo una revolución cultural en el municipio”, explica el alcalde.

De esta visión surgió EsperanzArte, una red de centros culturales comunitarios que hoy funciona como uno de los programas emblemáticos del municipio. El proyecto parte de una premisa clara: la cultura debe operar como un derecho cotidiano y accesible para toda la población. “El derecho a la cultura y al arte está en nuestra Constitución y en nuestras leyes; además, el arte y la cultura nos ayudan a ser mejores ciudadanos”, afirma Ramírez Sánchez.

Habilitar espacios
El programa prioriza la recuperación de espacios existentes en lugar de construir nueva infraestructura. El gobierno municipal habilita bibliotecas, casas ejidales, centros comunitarios, inmuebles en desuso y espacios facilitados por vecinos para convertirlos en sedes permanentes de actividades artísticas.

Juan Miguel Ramírez Sánchez explica el enfoque territorial: “Iniciamos en las comunidades y colonias populares; ahí es donde establecemos estos centros de cultura”, una decisión que acerca el arte a sectores con menor acceso a oferta cultural.

La Directora General del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Celaya, Aída Isabel Ocampo Jiménez, explica en entrevista que la ubicación de cada EsperanzArte responde a un diagnóstico territorial que considera las necesidades sociales, la falta de oferta cultural y la disposición de la comunidad para participar. “Lo primero era identificar los lugares en los cuales se iba a empezar el programa. El trabajo de recuperación de espacios ha sido una parte muy importante de este proceso”, señala.

El programa también integra la participación ciudadana en el diseño de la oferta cultural. Antes de abrir cada centro, el equipo municipal realiza evaluaciones para identificar las disciplinas de mayor interés en cada comunidad. “Hacemos una encuesta; entonces vamos viendo lo que quiere la gente y damos prioridad a esos talleres”, destaca el alcalde.

El resultado es una programación flexible que incluye talleres de música, guitarra, canto, teatro, danza, fotografía, dibujo, pintura, cartonería, textiles, artes aplicadas, ajedrez y otras expresiones culturales, adaptadas a las características de cada colonia. Todas las actividades las imparten especialistas y cuentan con materiales gratuitos.

El gobierno municipal proyecta consolidar una red de 100 centros EsperanzArte al término de la administración mediante una estrategia de crecimiento gradual: 40 espacios en 2025, 40 en 2026 y 20 en 2027.

El ayuntamiento asignó recursos específicos al Instituto Municipal de Arte y Cultura para operar el programa. Durante el primer año, destinó alrededor de 5.5 millones de pesos. “Gran parte del recurso es para cubrir los honorarios de los docentes y los materiales. Todo es proporcionado por el programa y los talleres son completamente gratuitos para la ciudadanía”, sostiene Ocampo Jiménez

Oferta cultural
Actualmente, EsperanzArte opera 57 centros culturales en los que participan más de 4,500 alumnos en 245 talleres gratuitos impartidos por 110 docentes. En poco más de un año, el programa ha beneficiado a más de 34 mil 400 personas y ha propiciado la creación de 74 grupos artísticos y el emprendimiento comunitarios.

Entre los proyectos más representativos destacan EsperanzArte Sinfónico, una orquesta comunitaria integrada por niños y jóvenes, y EsperanzArte Down Celaya, que promueve la inclusión mediante actividades artísticas.

En el primer Festival EsperanzArte, realizado en el Jardín Principal de Celaya, más de 75 agrupaciones participaron en presentaciones simultáneas en tres escenarios, junto con exhibiciones de cartonería, máscaras, pintura, fotografía y artesanías elaboradas por los participantes.

Para el gobierno de Celaya, estos espacios representan mucho más que lugares de encuentro cultural, porque demuestran que el talento siempre ha estado presente y solo necesitaba oportunidades para desarrollarse. “Llevamos grupos representativos, exposiciones y artistas que ya surgieron de otros centros para que inspiren a quienes apenas comienzan”, enfatiza el alcalde.

 

EsperanzArte ha beneficiado a más de 34 mil 400 personas mediante 245 talleres gratuitos de formación artística.
La meta del programa es conformar una red de 100 centros culturales comunitarios al concluir la administración municipal.
El Instituto Municipal de Arte y Cultura ha destinado 5.5 millones de pesos a la operación de los centros artísticos.

“Tendremos muchos artistas, pero, sobre todo, vamos a formar mejores ciudadanos, personas más sensibles y comunidades más unidas.”

Juan Miguel Ramírez Sánchez

Juan Miguel Ramírez Sánchez

PRESIDENTE MUNICIPAL DE CELAYA, GTO.

Ramírez Sánchez considera que cuando niños y jóvenes participan en actividades como música, teatro, fotografía o danza, no solo desarrollan habilidades artísticas, sino que también transforman su vínculo con el entorno: “Muchos niños que antes no tenían esperanza ahora están pensando en aprender música, en mejorar una interpretación o en formar parte de un coro. Es otro mundo, por eso los EsperanzArte tienen relación con la seguridad pública”.

Alcance social
El Instituto Municipal de Arte y Cultura ha recuperado espacios abandonados y los ha convertido en centros activos de convivencia. “Es un proyecto que se trabaja directamente en el territorio. Estamos convencidos de que a través del arte podemos generar entornos de paz y transformar la ciudad”, subraya Ocampo Jiménez.

Los centros EsperanzArte funcionan como puntos de encuentro comunitario donde niños, jóvenes y adultos participan en actividades colectivas que fortalecen la colaboración vecinal y el sentido de pertenencia. Esta dinámica ha permitido que la experiencia artística sea parte de la cotidianidad de cientos de familias que vivían alejadas de la oferta cultural.

El gobierno municipal evalúa el impacto del programa mediante indicadores de cobertura, permanencia y desarrollo de agrupaciones artísticas. Además, la Universidad de Guanajuato realizará un análisis para medir los efectos en la cohesión social y la percepción ciudadana.

El principal desafío ya no radica en promover la iniciativa, sino en atender la creciente demanda. Comunidades, comités vecinales y delegados solicitan la apertura de nuevos centros, proponen espacios y buscan integrarse activamente al proyecto. Ese involucramiento ciudadano ha permitido que EsperanzArte evolucione de un programa institucional a una política pública compartida entre gobierno y sociedad.

El alcalde anticipa una nueva etapa enfocada en el desarrollo económico comunitario, mediante la creación de cooperativas integradas por las familias participantes. “Las mamás y los papás pueden organizarse para producir y vender sus artesanías”, señala. Sin embargo, subraya que el propósito trasciende la formación artística, busca formar ciudadanos más sensibles y comunidades más unidas.