Antesala
Desarrollo regional con rostro humano y huella verde
La transformación del país tiene que ver, hoy más que nunca, con el fortalecimiento de las diferentes regiones y zonas económicas de la geografía nacional. Pero no de cualquier forma: se trata de impulsar el desarrollo económico con visión territorial, justicia social y responsabilidad climática. Con los proyectos del Gobierno Federal en marcha, los municipios tienen una oportunidad estratégica para repensar su papel en este proceso.
Entre esos proyectos destacan los Polos de Desarrollo para el Bienestar, impulsados por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien propone detonar el crecimiento económico desde nodos estratégicos del país, mediante infraestructura pública, conectividad ferroviaria y anclaje regional.
Uno de esos proyectos se establece en Celaya, Guanajuato, ciudad históricamente conectada con el desarrollo agrícola, ferroviario e industrial, y que hoy vuelve a posicionarse como punto neurálgico en el mapa nacional. En esta localidad confluyen empresas de alto valor, comunidades rurales, nodos logísticos como la Puerta del Bajío, el libramiento ferroviario sur, y el próximo Tren de Pasajeros México-Querétaro-Celaya-Irapuato, además de un Área Natural Protegida.
En este mosaico diverso, el municipio está llamado a desempeñar un papel activo, nos explica en entrevista el Presidente Municipal de Celaya, Juan Miguel Ramírez Sánchez, quien encabeza las acciones para ordenar el territorio, equilibrar intereses y garantizar que el desarrollo llegue a todas las personas sin sacrificar el medioambiente.
Hablar de desarrollo regional no es solo referirse a inversión, infraestructura y empleos; también implica pensar en el espacio público, como los parques urbanos, y en una movilidad integral a través ciclovías, andadores y transporte público digno. Esto cobra especial relevancia en un país donde cerca del 80 por ciento de la población vive en zonas urbanas, muchas de las cuales tienen un acceso limitado al espacio público o están expuestas a riesgos ambientales. Por ello, en esta edición abordamos, de la mano de expertos en la materia, cómo diseñar ciudades donde el acceso a sitios de convivencia y esparcimiento, así como a fuentes de empleo y educación, esté a menos de un cuarto de hora de distancia.
Contar con estos elementos también se refleja en la competitividad de las ciudades. Para conservar estas condiciones, se requieren liderazgos comprometidos con la igualdad de oportunidades económicas y políticas, lo cual es fundamental para la construcción de la democracia. En esta edición presentamos a las mujeres que encabezan los gobiernos de las ciudades más competitivas del país.
Otro aspecto clave en las localidades que buscan elevar la calidad de vida con responsabilidad ambiental es la protección de las personas en situación de vulnerabilidad mediante infraestructura amigable con el medioambiente. Por ello, también exploramos lo que se necesita para construir albergues sostenibles y resilientes al clima.
Tampoco puede pasarse por alto la protección de los seres sintientes más vulnerables. El bienestar animal tiene un impacto directo en la salud y el tejido comunitario, un tema que abordamos también en estas páginas. Complementamos esta edición con recomendaciones de especialistas y herramientas para aprovechar la inteligencia artificial, combatir la corrupción y comprender los beneficios de la economía circular, entre otros temas.
Que disfrute la lectura.
Los editores.

