Colocar a la ciudadanía en el centro de las decisiones públicas es una de las estrategias principales del gobierno municipal de la capital de San Luis Potosí, asegura el alcalde Enrique Francisco Galindo Ceballos. Este enfoque integral busca no solo fortalecer la seguridad ciudadana y optimizar la prestación de los servicios básicos, sino también asegurar que cada obra, programa y acción de gobierno responda a las necesidades reales y cotidianas de cada colonia, barrio y zona rural del municipio.

Al compartir esta metodología de trabajo, el Presidente Municipal subrayó que la participación de la ciudadanía dejó de ser un simple trámite administrativo para convertirse en un verdadero motor de gobernanza. De esta forma, el municipio involucra directamente a la comunidad como un mecanismo indispensable para diseñar e implementar políticas públicas que gocen de mayor legitimidad, garanticen transparencia y entreguen mejores resultados.

PARTICIPACIÓN CIUDADANA
Galindo Ceballos explicó que, hace cinco años, San Luis Potosí decidió transformar el modelo de participación ciudadana mediante la elección democrática de las juntas de participación por voto directo, organizada con el Consejo Estatal Electoral. Este esquema permitió elegir representantes en 258 secciones, con la participación de más de 80 mil ciudadanos, quienes además intervienen en procesos como la selección de un consejo consultivo para definir el destino del presupuesto participativo y la toma de decisiones relacionadas con las necesidades de sus comunidades.

Esta participación también forma parte de la estrategia de seguridad pública mediante 855 comités ciudadanos, cuyos integrantes comparten información a través de una plataforma digital. El alcalde argumentó que esta red genera inteligencia social y aporta información que los procesos de inteligencia policial pueden incorporar. Como resultado, destacó la reducción de casi 11 puntos en la percepción de inseguridad registrada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), hasta ubicarse por debajo de la media nacional.

Por otra parte, la participación ciudadana representa una herramienta fundamental para identificar y comprender las prioridades específicas de cada sector, las cuales varían de manera notable según el contexto de cada zona del municipio. Para un sector de la población la atención urgente gira alrededor del suministro de agua, mientras que en otras áreas la demanda prioritaria apunta hacia el refuerzo de seguridad pública, la pavimentación de vialidades o la instalación y el mantenimiento del alumbrado. Ante esta diversidad de realidades, el alcalde reafirmó que gobernar exige un compromiso constante de preguntar y escuchar a la comunidad antes de tomar decisiones.

COMITÉS CIUDADANOS
Más de 300 comités ciudadanos integran de forma activa esta visión estratégica y desempeñan una labor crucial de auditoría social sobre las obras públicas. Estos órganos de representación comunitaria vigilan de cerca la aplicación de los recursos y supervisan aspectos clave, como la calidad técnica de los materiales e intervenciones, el cumplimiento riguroso de los tiempos de ejecución establecidos y la validez de garantías comprometidas.

Enrique Galindo Ceballos resaltó que el modelo de San Luis Capital busca transformar de manera radical la relación entre la administración pública y los habitantes. La premisa fundamental del esquema consiste en superar el enfoque tradicional, que reduce a la ciudadanía a un papel de receptora pasiva de programas y obras gubernamentales, y promover, en cambio, la participación directa e integral de los potosinos en todas las etapas del ciclo de las políticas públicas.

El Presidente Municipal enfatizó que la articulación estratégica entre la innovación institucional y la participación de la comunidad ha sido la clave para reestructurar y fortalecer la confianza entre la sociedad y sus autoridades. El gobierno fomenta una sólida cultura de corresponsabilidad al abrir canales efectivos donde la voz y la opinión de la gente influyen directamente en los asuntos públicos que afectan su vida cotidiana. En este sentido, la construcción de la ciudad deja de ser una tarea exclusiva del gobierno para convertirse en un compromiso compartido, garantizando que cada decisión refleje las aspiraciones y el bienestar de toda la población.