Expediente Abierto

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Los gobiernos municipales son el primer y más cercano contacto de la ciudadanía con el Estado. Sin embargo, la complejidad de los retos actuales, desde la seguridad hasta la transparencia, exige más que voluntad política: demanda servidores públicos con conocimientos sólidos y visión estratégica.

He tenido el privilegio de acompañar procesos de modernización en el sector público, primero desde la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y ahora desde el ámbito académico como Presidente del Consejo Directivo del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP). Esta experiencia me ha enseñado que el verdadero cambio ocurre cuando formamos a los funcionarios para que hagan bien las cosas desde el principio y los dotamos de criterio, ética y herramientas adecuadas.

Mi paso por la ASF me permitió conocer los desafíos de la gestión municipal: la dispersión de recursos, las debilidades técnicas y la ausencia de una cultura de rendición de cuentas. También me enseñó que, cuando se invierte en capacitación, los resultados se multiplican. Hoy, desde la academia, he centrado mi trabajo en diseñar estrategias para que los servidores públicos comprendan el ciclo de gestión, utilicen datos para tomar decisiones y fortalezcan los controles internos.

La inteligencia artificial no es una promesa futurista, es una herramienta disponible que, bien aplicada, puede transformar la operación municipal. Por ello, propongo que los gobiernos locales exploren su uso en tres áreas clave: la detección temprana de riesgos financieros, el análisis inteligente de contratos y la atención ciudadana asistida. Sin embargo, la tecnología por sí sola no genera el cambio; siempre debe ir acompañada de talleres prácticos sobre analítica de datos y el desarrollo de competencias digitales.

Más allá de los algoritmos, el corazón de la gestión pública son las personas. He visto municipios con recursos limitados lograr resultados extraordinarios cuando sus funcionarios están motivados y comprometidos. Por eso, hago un llamado a los alcaldes a recuperar el orgullo de ser servidores públicos, invertir en la profesionalización de sus equipos y fomentar la transparencia como compromiso ético.

La inteligencia artificial y el análisis de datos son herramientas necesarias para el presente, pero el verdadero motor del cambio son las personas. Fortalecer sus capacidades y dotarlas de visión estratégica es el camino para construir municipios más eficientes y cercanos a la ciudadanía. Desde el INAP, tengo el compromiso de seguir trabajando para acercar el conocimiento a quienes gobiernan desde lo local. Un México mejor comienza en cada municipio, con alcaldes y funcionarios mejor preparados para transformar vidas.

*Presidente del Consejo Directivo del INAP y exfuncionario de la Auditoría Superior de la Federación. Especialista en profesionalización y modernización de la gestión pública municipal.
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