Tips de Gestión
Calles seguras y sostenibles
El mantenimiento preventivo y correctivo del pavimento requiere de un análisis previo para alargar su vida útil con base en las condiciones climatológicas y patrones de movilidad
►Por Martha Palma Montes
FOTO: DREAMSTIME
Uno de los principales gastos en los municipios metropolitanos es el que se destina a la infraestructura vial. Por ejemplo, tan solo en 2025 la capital de Puebla y Los Cabos, Baja California Sur, destinaron 218 y 234 millones de pesos (mdp), respectivamente, en obras de mantenimiento, con énfasis en la reparación de baches.
Asimismo, la jefatura de gobierno de la Ciudad de México anunció en octubre pasado el programa de repavimentación de vialidades primarias con recursos por 2 mil 250 mdp para intervenir 1,100 kilómetros durante el 2026 en Anillo Periférico, Calzada de Tlalpan, y las avenidas Insurgentes y Reforma. Mientras que el presupuesto para atender las vialidades secundarias a cargo de las alcaldías es de 4 mil mdp.
Expertos en urbanismo advierten que las principales amenazas para la conservación de los suelos urbanos son la falta de filtración de agua que compromete la resistencia del pavimento y las alteraciones posteriores que sufre el asfalto a consecuencia del tránsito de vehículos de carga pesada, así como la ejecución de obras de infraestructura en calles y avenidas.
"El suelo debajo de la carpeta asfáltica puede dañarse a causa de las excavaciones para instalar postes de luz, líneas telefónicas o drenaje, porque los recubrimientos se hacen con materiales distintos al original, entonces el agua se filtra de forma equivocada y produce los baches y otras fallas que vemos de manera superficial", explica Agustín Ortega García, coordinador de la maestría en Ingeniería con Especialidad en Administración de la Construcción en la Universidad Iberoamericana (Ibero). Añade que las tuberías al romperse, también provocan que los componentes del pavimento se fuguen por ahí, lo cual origina los socavones.
ÓPTIMO MANTENIMIENTO
Las obras de reencarpetamiento deben contar con un documento técnico que describe a detalle los trabajos realizados y materiales utilizados, sin embargo, en caso de que una administración local no cuente con este antecedente para procurar el mantenimiento, puede consultar el manual de Determinación de los Deterioros Superficiales de los Pavimentos (DET) de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), el cual ayuda a identificar y clasificar los diferentes deterioros que se presentan en la superficie de rodadura de los pavimentos.
Otra herramienta autorizada por la SICT es la Rueda de Hamburgo, cuyo funcionamiento permite evaluar los pavimentos conforme a características de temperatura y cargas específicas, e igualar las condiciones a las que estarán sometidos en calles y caminos. "La rueda verifica el comportamiento de los pavimentos, con base en ello es posible modificar su diseño, cambiar los agregados de metales aditivos y de cemento para generar variables hasta conseguir la resistencia que se requiere según la región del país, y así determinar los costos", refiere Agustín Ortega, de la Coordinación de Ingeniería Civil de la Ibero.
La Rueda de Hamburgo tiene 20 centímetros de diámetro, su disco es de acero y aplica una fuerza de hasta 700 newtons sobre el pavimento a analizar, gracias a sus pistones. Cada vez que hace desplazamientos detecta fallas en el material, conforme a la fuerza de trabajo que tendrá el asfalto durante su vida útil. "Es importante conocer cuántos ciclos resistirá, las deformaciones que puede sufrir, el tipo de mantenimiento preventivo y correctivo que necesita para cambiarlo en el momento idóneo", considera el académico.
En ese sentido, recomienda a los gobiernos locales verificar si el pavimento de una calle ya cumplió su vida útil, y si es así cambiarlo con la ayuda técnica de la SICT o la academia. "Permear toda la ciudad con asfalto tampoco es una solución, necesitamos tener zonas de recuperación de agua pluvial", puntualiza el especialista.
RETOS EN LAS URBES
En septiembre de 2025, las lluvias acumuladas en la Ciudad de México alcanzaron 196.7 milímetros con precipitaciones superiores al promedio, con un incremento de 37.1 milímetros respecto a 2024. Para aprovechar el agua de lluvia existen técnicas que disminuyen su velocidad de flujo para verterla poco a poco en los sistemas de drenaje, con el objetivo de que estos no se saturen.
"Regular el paso del agua evita la formación de encharcamientos y el desgaste del pavimento es menor, por ello, es importante que alcaldías y municipios diseñen políticas de infiltración o retención de agua, según el tipo de suelo y los patrones de movilidad", señala Roberto Remes Tello de Meneses, consultor y urbanólogo. También, agrega, deben apostar por reducir la superficie vial e incrementar las áreas verdes a favor de la sostenibilidad y el ahorro del recurso público.
Riesgos como los generados por los socavones registrados en la alcaldía Iztapalapa, que alcanzaron los 12 metros de diámetro y que afectaron la movilidad y la seguridad estructural de las viviendas en las colonias Renovación y Santa María Aztahuacán, se pueden evitar con herramientas para verificar el estado en el que se encuentra la carpeta asfáltica y realizar intervenciones que aumenten su ciclo de vida, además de optimizar el presupuesto anual asignado a este rubro por parte de los gobiernos municipales.
Agustín Ortega García.
FOTO: CORTESÍA DEL DEPARTAMENTO DE ARQUITECTURA, URBANISMO E INGENIERÍA CIVIL DE LA IBERO

