COLABORACIÓN SOCIAL / Salvatierra, Gto.

 

TRANSFORMAN JUNTOS GOBIERNO Y COLONOS

 

Es posible construir obra pública en conjunto con la comunidad, en la que su participación va desde la etapa de selección y diseño hasta su conclusión

 

 

 

 FOTO: CORTESÍA DEL GOBIERNO MUNICIPAL DE SALVATIERRA

José Daniel Sámano Jiménez

PRESIDENTE MUNICIPAL DE SALVATIERRA, GTO.

Por Astrid Lammoglia Cruz

Salvatierra es una de las ciudades más representativas de Guanajuato. Su arquitectura colonial, sus casonas virreinales y porfirianas, así como su tradición religiosa, la han convertido en un símbolo cultural del Bajío mexicano. Esta tierra de historia, escritores y abundancia agrícola fue la primera en recibir el título de ciudad en Guanajuato, en 1644, y desde 2012 forma parte del programa federal de Pueblos Mágicos. Hoy, con una población de 94 mil 126 habitantes, según el Censo de Población y Vivienda 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), Salvatierra no solo honra su pasado, sino que también apuesta por una nueva forma de construir su futuro.

En un contexto nacional marcado por la insuficiencia de recursos públicos, el crecimiento de la demanda social y la necesidad de generar mayor confianza entre ciudadanía y gobierno, el Presidente Municipal de Salvatierra, José Daniel Sámano Jiménez, explica en entrevista que ha impulsado un esquema innovador de ejecución de obra pública basado en la colaboración social.

Este modelo tiene como objetivo principal fortalecer la infraestructura comunitaria de manera eficiente, transparente y participativa, permitiendo que los propios habitantes no solo contribuyan a la realización de las obras, sino que también se apropien de los espacios y los intervengan, garantizando así su conservación y permanencia. “La visión que tenemos como gobierno es transparentar los recursos públicos, hacer obra de calidad en tiempo y forma. Esta iniciativa surge de los ciudadanos principalmente”, afirma el alcalde.

Escucha ciudadana
El mecanismo de colaboración inicia desde el contacto directo con los ciudadanos. A través de los Miércoles Ciudadanos, el Presidente Municipal y funcionarios del ayuntamiento se trasladan a las colonias y comunidades rurales para escuchar peticiones cara a cara. “Un miércoles se realiza en Palacio Municipal y el siguiente en las comunidades y colonias. Nosotros vamos, llevamos parte de la estructura del municipio a los territorios. Yo creo que el contacto directo con la gente ha sido fundamental, y que ya no tienen que esperar citas prolongadas para ver al Presidente Municipal”, detalla Sámano Jiménez.

Después de que la comunidad expresa su interés de ejecutar un proyecto, se verifica que el predio o espacio tenga certeza jurídica y cuente con servicios de agua potable y drenaje, ya que las obras no contemplan infraestructura subterránea. Si se cumplen estos requisitos, se forma un Comité Comunitario que gestiona la participación vecinal y se coordina directamente con el área de Obras Públicas.

La participación también es estratégica, ya que el empedrado artesanal que se utiliza permite intervenciones rápidas, con materiales locales y sin necesidad de maquinaria pesada. “No hay proyectos extensos ni tiempos de espera indefinidos, porque se ahorra bastante en esfuerzo al ejecutar la obra en dos o tres semanas”, asegura el edil.

 

La colaboración social busca fortalecer la infraestructura comunitaria de manera eficiente, transparente y participativa.

Las localidades de La Estancia del Carmen, La Lagunilla del Carmen y La Huerta se han beneficiado con obras colaborativas.

El Comité Comunitario gestiona la participación vecinal y se coordina directamente con el área de Obras Públicas municipal.

FOTOS: CORTESÍA DEL GOBIERNO MUNICIPAL DE SALVATIERRA

Ejecución
Por su parte, el Director de Obras Públicas, Miguel Ángel Gómez Castillo, comenta detalles sobre cómo funciona el modelo de compartir responsabilidades con los ciudadanos. El municipio aporta el 70 por ciento de los recursos, y la comunidad el 30 por ciento restante, monto que suele destinarse al pago de mano de obra local. “Eso hace que la obra se abarate y no tenga los costos indirectos que implica una obra pública normada. La mano de obra se ejecuta con la misma gente de la comunidad, lo que también favorece a la economía local y al beneficio de contar con una calle en mejores condiciones de tránsito. En todas las comunidades hay maestros albañiles y, con una asesoría técnica del municipio, se logra la ejecución de la obra”, explica.

Este tipo de proyectos no requiere de trámites federales ni estatales, ya que se financian exclusivamente con recursos municipales y comunitarios. El gobierno municipal estableció una inversión máxima de 350 mil pesos, destinada a materiales o insumos en especie, mientras que la comunidad aporta aproximadamente 100 mil pesos por cada 100 metros de obra, destinados principalmente a la mano de obra. De esta manera, se logra un costo promedio de 450 mil pesos por cada obra realizada.

Desde su puesta en marcha en enero de 2025, el modelo de colaboración social ya ha generado resultados concretos. Hasta el momento, se han concluido tres obras comunitarias: La Estancia del Carmen, La Lagunilla del Carmen y un camino artesanal en la comunidad de La Huerta, que representan una inversión aproximada de 1.3 millones de pesos (mdp). Estas obras ya están transformando la vida cotidiana de decenas de familias. “Estamos muy agradecidos, que la gente se apropie del espacio, le ponga corazón y que confíen en un servidor y en el gobierno municipal, para mí es fundamental”, reflexiona el alcalde.

Y no se detendrán ahí. El objetivo del gobierno local es cerrar el año con al menos 10 obras terminadas bajo este esquema y duplicar esa cifra en 2026.

En paralelo, se tiene destinado el presupuesto del Ramo 33, correspondiente a las Aportaciones Federales para Entidades Federativas y Municipios, cuyo objetivo es fortalecer la capacidad de respuesta de los gobiernos locales mediante transferencias federales condicionadas al cumplimiento de metas en áreas clave, conforme a la Ley de Coordinación Fiscal. Bajo reglas de operación claras, lineamientos específicos y con proyectos previamente validados, este presupuesto se utilizará en obras más grandes o con mayor complejidad de ejecución.

El municipio aporta el 70% de los recursos y la comunidad el 30% restante para obras hasta por 450 mil pesos, como pavimentación

Retos
El modelo de colaboración social no ha estado exento de desafíos. Uno de los principales ha sido el escepticismo inicial por parte de algunas comunidades. “No es fácil confiar en el gobierno y depositar el dinero. Eso habla de que hay credibilidad hacia nosotros”, comenta el alcalde.

Por su parte, Gómez Castillo expone que los ciudadanos son asesorados para que ellos mismos ejecuten los trazos que normalmente corresponderían al gobierno municipal. Esa es una forma efectiva de las autoridades para combatir el escepticismo.

Otros retos han sido la falta de drenaje y la limitación presupuestaria. Muchas comunidades que desean integrarse al esquema deberán esperar a una segunda etapa. “Hay colonias que han querido la calle, pero como no tienen drenaje y agua, si les pavimentamos el día de mañana vamos a tronar el suelo. Eso nos ha limitado un poco en las comunidades y, desde luego, los topes presupuestales que todos los municipios y las direcciones de Obras Públicas tenemos”, menciona Gómez Castillo.

Sin embargo, Salvatierra se perfila como un ejemplo de cómo la participación ciudadana puede ser el motor de la transformación local. “Para mí es muy importante que se dé a conocer este esquema de colaboración con la ciudadanía, porque quizás puede ser un modelo que pudiera replicarse no solo en Guanajuato, sino en todo el país”, concluye el edil.

Mientras otros gobiernos debaten cómo hacer más con menos, Salvatierra ya tiene una respuesta. No solo está pavimentando calles, sino también está trazando el camino hacia un nuevo modelo de gobernanza local. Y si algo ha demostrado esta ciudad histórica es que, cuando se trabaja con la gente y no solo para la gente, los resultados pueden superar cualquier expectativa.