RESCATE DE TLATELOLCO / Cuauhtémoc, CDMX
RECUPERAN UN CONJUNTO URBANO HISTÓRICO
La Alcaldía Cuauhtémoc invierte 36 mdp en iluminación, limpieza y seguridad para dignificar la vida de 40 mil personas que viven en Tlatelolco
FOTO: CORTESÍA DE LA ALCALDÍA CUAUHTÉMOC
Alessandra Rojo de la Vega
ALCALDESA DE CUAUHTÉMOC, CDMX
Por Diana Pinedo Ortega
En el corazón de la Ciudad de México, la unidad habitacional Tlatelolco vuelve a encenderse como símbolo de historia viva y comunidad resiliente. Tras más de una década de abandono institucional, la Alcaldía Cuauhtémoc, encabezada por Alessandra Rojo de la Vega, emprendió uno de los rescates urbanos más significativos de los últimos años: dignificar la vida de cerca de 40 mil personas que coexisten entre las huellas del México prehispánico, colonial y moderno, en un espacio donde convergen memoria, tragedia y esperanza de futuro.
“Tlatelolco es un emblema de lo que significa ser parte del corazón de México”, asegura la alcaldesa. Para su administración, rescatar esta emblemática unidad habitacional no es solo un acto de mantenimiento urbano, sino una respuesta a la exigencia de justicia social que la comunidad venía reclamando por años.
“Durante más de 12 años, Tlatelolco fue abandonado por quienes tenían la responsabilidad de atenderlo. Nos encontramos con luminarias fundidas, montones de basura, autos chatarra acumulados e inseguridad. Nuestra administración llegó con la visión de recuperar los espacios públicos, no solo como una cuestión de estética urbana, sino como una estrategia de justicia social y prevención del delito. Tlatelolco es prioridad porque aquí vive una comunidad fuerte, organizada y participativa que merece vivir con dignidad”, puntualiza.
El proyecto contempla una inversión histórica: más de 30 millones de pesos (mdp) en 2025, sumados a los más de 6 mdp ejercidos desde finales de 2024. Estos recursos se destinan a servicios urbanos, alumbrado público, limpieza integral, recuperación de espacios, reforzamiento de seguridad y acciones de acompañamiento social. Un plan que ha movilizado a cientos de trabajadores de áreas como Servicios Urbanos, Obras, Participación Ciudadana, Seguridad y Protección Civil, coordinados bajo un calendario común de intervención que responde a las prioridades reales de la comunidad.
Iluminación, clave para la seguridad
La historia de esta zona es de luces y sombras. Fue luz cuando en el siglo XIV se instauró aquí una comunidad disidente al imperio mexica y albergó al mercado más importante de Mesoamérica; y sombra cuando cayó la última resistencia a la conquista española. Hubo luz cuando se erigió el Conjunto Urbano Nonoalco-Tlatelolco, una “ciudad dentro de la ciudad”, pero se apagó nuevamente con hechos como la matanza de 1968 y el sismo de 1985, que derribó uno de los edificios y afectó por lo menos a 14 más. Y de acuerdo con familias, comerciantes y las actuales autoridades, las sombras reinaban en la zona desde hace por lo menos 12 años.
Una de las demandas más urgentes de la comunidad fue recuperar la seguridad a través de la iluminación. Hasta ahora, se han intervenido dos mil 838 luminarias mediante reconexiones de circuitos —153 en total— que reactivaron dos mil 295 puntos de luz, además de cambios de lámparas, fotoceldas y contactores. El plan de seguridad incluye la colocación de postes nuevos y la reconexión de sistemas eléctricos para optimizar el alumbrado público. Esta red de luz se refuerza con la instalación de cámaras de vigilancia, ya conectadas a la Base Diana, centro de monitoreo de la alcaldía, para vigilar en tiempo real las áreas comunes y prevenir delitos.
Otro frente clave es la recolección de residuos sólidos urbanos y el manejo integral de la limpieza. Desde octubre de 2024 a la fecha, se han retirado más de mil 780 toneladas de basura, gracias a brigadas que diariamente barren plazas, andadores, banquetas y estacionamientos, recolectando hasta seis toneladas por jornada. Se atiende también la limpieza de esquilmos vegetales, residuos voluminosos y desechos generados por personas en situación de calle, con pleno respeto a sus derechos humanos. El operativo de deschatarrización permitió retirar al menos 15 vehículos abandonados, liberando espacios públicos ocupados por años.

Más de 2,800 luminarias intervenidas y 1,780 toneladas de basura retiradas en Tlatelolco.

Alessandra Rojo de la Vega impulsa un modelo de recuperación con justicia social en la Alcaldía Cuauhtémoc.

Tlatelolco revive con estrategia: Iluminación, limpieza, seguridad reforzada y espacios públicos dignos para su comunidad.
FOTOS: CORTESÍA DE LA ALCALDÍA CUAUHTÉMOC / DREAMSTIME
Vecinos que vigilan y participan
Para garantizar que el rescate no sea superficial, la alcaldía trabaja de forma cercana con comités vecinales y colectivos ciudadanos. “Detectamos que más allá de los servicios faltantes, había una profunda necesidad de presencia institucional. Tlatelolco llevaba años sin ver autoridad ni soluciones. Hoy, cada reunión, cada mesa de trabajo, cada recorrido comunitario refuerza la confianza”, relata Rojo de la Vega.
Esta dinámica ha fortalecido la organización comunitaria, que vigila, propone y cuida los avances.
La participación vecinal ha sido acompañada de reforzamiento en la seguridad, con operativos en horarios de entrada y salida escolar, patrullajes estratégicos y la instalación de cámaras en puntos clave. A esto se suman, por un lado, la Reacción Violeta, que es una estrategia para atender de forma inmediata casos de violencia de género y, en segundo lugar, los recorridos de la brigada especializada para personas en situación de calle, que ya suma más de 50 intervenciones dignas.
Recuperar una unidad tan grande no ha sido tarea sencilla. La magnitud de Tlatelolco y sus casi 95 hectáreas exigió una coordinación transversal, de luminarias a drenaje, de poda a limpieza profunda y suministro de agua potable —más de 100 mil litros distribuidos—. “La transformación solo ocurre cuando se suman esfuerzos institucionales con la participación de la comunidad”, enfatiza la alcaldesa.
En la asignación de recursos “se priorizaron los rubros con mayor impacto en seguridad, movilidad peatonal y calidad de vida: alumbrado público, recolección de basura, poda, limpieza profunda, recuperación de espacios y seguridad. El mayor porcentaje se destinó a servicios urbanos y alumbrado. En menor medida, se asignaron recursos a reforzamiento de señalética, mantenimiento menor y actividades culturales, aunque todas son partes complementarias del mismo proyecto de recuperación”, detalla.
La idea, de acuerdo con las autoridades locales, es que, desde todos los frentes posibles, se consolide un entorno más ordenado, más seguro y el más apto para la convivencia comunitaria de quienes viven, trabajan y circulan por este icónico espacio.
El plan integral rehabilita luminarias, retira basura y mejora la vigilancia, con brigadas especializadas y en coordinación con vecinos
Tlatelolco como ejemplo replicable
Aunque los avances son visibles, la administración reconoce que aún quedan pasos importantes. Entre las metas para la segunda mitad del año están la conexión total del sistema de videovigilancia, la rehabilitación de mobiliario urbano, el fortalecimiento de patrullajes en andadores y la mejora de espacios comunes. “Este proyecto demuestra que lo público sí puede funcionar, que el gobierno local puede estar a la altura de las demandas ciudadanas y gobernar con empatía, firmeza y resultados”, sostiene Rojo de la Vega.
Para la alcaldesa, el mayor legado del proyecto es constatar que “cuando las mujeres estamos al frente, las prioridades cambian. Hoy Tlatelolco brilla, no solo por sus luminarias, sino porque está renaciendo desde su gente, con apoyo real de su gobierno local”.
En una ciudad marcada por retos de abandono, inseguridad y desconfianza, Tlatelolco vuelve a ser luz y se levanta como recordatorio de que la voluntad política bien enfocada puede transformar realidades que parecían imposibles de recuperar.

