SALUD MENTAL / Nicolás Romero, Méx.
BIENESTAR EMOCIONAL AL ALCANCE DE TODOS
La población de esta localidad cuenta con consultas psicológicas y terapias diseñadas según las necesidades de cada paciente
FOTO: CORTESÍA DEL GOBIERNO MUNICIPAL DE NICOLÁS ROMERO
Yoselin Nanyeli Mendoza Ramírez
PRESIDENTA MUNICIPAL DE NICOLÁS ROMERO, MÉX.
Por Mónica Samantha Méndez H.
Durante los primeros 100 días de su administración, la Presidenta Municipal de Nicolás Romero, Estado de México, Yoselin Nanyeli Mendoza Ramírez, tomó una decisión que marcó un antes y un después en el bienestar emocional de su comunidad: la creación del primer Centro Municipal de Salud Mental, un proyecto que hoy se considera un referente nacional por su innovación y enfoque humano.
La iniciativa responde a una preocupación creciente por los padecimientos psicológicos y neuropsiquiátricos en la población, una necesidad evidente tras los efectos de la pandemia por COVID-19, que agudizó problemas como depresión, ansiedad, adicciones y conflictos familiares. Desde los primeros diagnósticos anuales realizados por la Dirección Municipal de Salud, se identificaron factores de riesgo alarmantes, como el aumento de suicidios entre adolescentes y adultos jóvenes, así como un déficit evidente en la oferta de atención psicológica accesible y cercana. “Priorizamos la salud mental porque impacta directamente en la productividad, las relaciones y el bienestar general de la ciudadanía. Era la mejor oportunidad para sentar las bases de un sistema integral desde el inicio de mi administración”, explica Mendoza Ramírez.
Pese a que la atención a la salud no es una obligación atribuible a los municipios, la alcaldesa decidió actuar convencida de que el gobierno local, por su cercanía a la población, es el mejor posicionado para identificar y responder a estas problemáticas. “La falta de atención tiene consecuencias negativas como ausentismo laboral, conflictos familiares y hasta problemas físicos. Decidimos intervenir donde más se necesitaba”, agrega.
El diagnóstico también reveló que los trastornos mentales eran más comunes de lo que se especulaba: depresión, ansiedad, bipolaridad, esquizofrenia, adicciones y violencia familiar encabezaban la lista. Además, se encontró una limitada oferta de atención especializada, sobre todo en salud mental infantil, con pocos centros y una mala distribución geográfica. Con estos datos, surgió la idea de establecer un centro municipal que no solo ofreciera consultas, sino que también funcionara como un espacio integral de prevención, tratamiento y rehabilitación con una visión comunitaria.
Operación
Para el diseño del modelo, se estudiaron distintos enfoques existentes y se adaptaron a las características locales. Se contó con el respaldo del Instituto Mexiquense y del Centro Comunitario de Salud Mental y Adicciones (CECOSAMA), que brindaron capacitación al personal y apoyaron en la creación de un esquema propio y eficaz.
“El objetivo siempre fue tener un modelo propio, ajustado a las necesidades reales de la población, accesible y equitativo”, precisa la edil.
El Centro abrió sus puertas con una inversión inicial cercana a los 600 mil pesos, destinados a la remodelación y acondicionamiento del inmueble, y a la contratación de un equipo profesional especializado. A la fecha, ha bridado atención a más de mil 600 personas, y la meta para el segundo semestre de 2025 es duplicar esa cifra. A través de jornadas itinerantes en comunidades alejadas —conocidas como zona verde—, se han llevado servicios a lugares donde antes no existían, contribuyendo a reducir el estigma, aumentar la conciencia y detectar problemas de manera temprana. Estas jornadas se programan con base en las problemáticas sociales más graves de cada comunidad, como consumo de drogas o violencia intrafamiliar, permitiendo así un acercamiento efectivo a grupos históricamente marginados.

La inversión para acondicionar el Centro Municipal de Salud Mental y contratar personal especializado fue de 600 mil pesos.

Este espacio ha atendido a más de 1,600 personas y la meta para el segundo semestre de 2025 es duplicar la cifra.

El equipo está conformado por psicólogos con maestrías en psicoanálisis, terapia familiar, adicciones y desarrollo humano.
FOTOS: CORTESÍA DEL GOBIERNO MUNICIPAL DE NICOLÁS ROMERO
Atención
El Centro Municipal de Salud Mental ofrece atención amplia y gratuita: consultas psicológicas individuales y grupales, terapias familiares, talleres en escuelas y comunidades, asesorías para padres y maestros, y prescripción de medicamentos cuando es necesario, con seguimiento médico coordinado, incluso con apoyo neuropsiquiátrico internacional remoto. Cada paciente recibe atención personalizada, sin protocolos rígidos, adaptada a sus características. Niños, adolescentes, adultos mayores y víctimas de violencia acceden a planes específicos y continuos que les permiten recuperar su equilibrio emocional.
El equipo está integrado por psicólogos con maestrías en psicoanálisis, terapia familiar, adicciones y desarrollo humano; además de médicos generales, nutriólogos, odontólogos y enfermeras, para garantizar una atención integral. “Es fundamental ofrecer calidad y calidez a quienes confían en nosotros”, subraya la Presidenta Municipal. Este enfoque integral se ha traducido también en una disminución de crisis graves, mayor adherencia a los tratamientos y un impacto visible en la autoestima de quienes participan.
Los talleres son otro pilar del modelo. Además de las sesiones de psicoterapia individual y grupal, se imparten talleres psicoeducativos para jóvenes, padres y maestros sobre riesgos como consumo de sustancias, inteligencia emocional, habilidades sociales, programación neurolingüística, manejo del estrés, autoestima y comunicación. “Estos talleres son una herramienta valiosa para prevenir trastornos mentales, rehabilitar a quienes los padecen y promover bienestar emocional. Han tenido un impacto enorme en comunidades donde antes ni siquiera se hablaba de estos temas”, explica la alcaldesa. La asistencia es constante y entusiasta, con grupos que regresan semana tras semana, y muchos participantes incluso replican lo aprendido en sus familias y entornos.
El Centro Municipal de Salud Mental es un espacio integral de prevención, tratamiento y rehabilitación con visión comunitaria
Coordinación y retos
Las alianzas con organizaciones civiles han sido fundamentales para el éxito del proyecto. “Su participación complementa y enriquece la labor del Centro, aportando creatividad, recursos humanos y promoviendo la participación comunitaria”, destaca Mendoza Ramírez. Estas colaboraciones se construyeron identificando actores clave, definiendo objetivos comunes y creando espacios de diálogo y toma de decisiones compartidas. Adicional a esto, las organizaciones han facilitado talleres en escuelas, vinculación con empresas locales, brigadas de información en mercados y campañas de sensibilización en barrios y colonias, ayudando a ampliar el alcance de las acciones.
Los resultados son palpables no solo en cifras, sino también en el agradecimiento de la comunidad. La alcaldesa recibe diariamente testimonios, tanto presenciales como digitales, de personas beneficiadas que piden que se abran más centros en otras comunidades. “Aquí encontré la ayuda que llevaba años buscando. Por primera vez sentí que alguien me escuchaba”, relata un beneficiario. Otro vecino comparte: “No sabía que podía pedir ayuda sin que me juzgaran. Ahora sé que no estoy solo”.
Sin embargo, los desafíos no son menores. La demanda ya rebasa la capacidad instalada, por lo que se analizan opciones para ampliar infraestructura, contratar más personal y gestionar mayores presupuestos. “Un solo Centro no es suficiente, pero lo importante es que ya dimos el primer paso. Con voluntad política y trabajo en equipo, cualquier municipio puede lograrlo”, asegura la Presidenta Municipal. También hace un llamado a autoridades de otros municipios para que adopten modelos similares: “La salud mental es una inversión en la calidad de vida de las personas y en la paz social de las comunidades. No puede seguir siendo ignorada”.
El Centro Municipal de Salud Mental de Nicolás Romero no solo atiende a quienes lo necesitan hoy, sino que siembra la semilla para una comunidad más fuerte, resiliente y solidaria, que valora el bienestar emocional como una prioridad. En palabras de un paciente: “Aquí no solo me dieron tratamiento, me devolvieron la esperanza”.

