Tips de Gestión

TECNOLOGÍA Y COMUNIDAD ANTE LOS DESASTRES

Para reducir riesgos y responder con mayor eficacia ante los fenómenos naturales, los gobiernos locales deben combinar herramientas tecnológicas y planes de coordinación, capacitación y conocimiento de cada localidad

 

►Por Lucero Almanza Escalante
FOTOS: CORTESÍA DE CADENA

Los gobiernos locales cuentan hoy con herramientas tecnológicas que pueden fortalecer la prevención y la respuesta ante contingencias provocadas por fenómenos naturales. Plataformas digitales, sistemas de monitoreo en tiempo real, análisis de datos y modelos predictivos permiten anticipar escenarios de riesgo y tomar decisiones con mayor oportunidad. Sin embargo, la tecnología debe formar parte de una estrategia más amplia de planeación, preparación, respuesta y recuperación.

Benjamín Laniado Kassin, cofundador del Comité de Ayuda a Desastres y Emergencias Nacionales (Cadena), organización humanitaria internacional especializada en prevención y atención de desastres y crisis humanitarias, considera que México ha logrado avances importantes en materia de gestión de riesgos durante los últimos 30 años. La cultura de la prevención, afirma, ha cobrado mayor relevancia, aunque este avance no siempre ha estado acompañado de los recursos necesarios para consolidarla. “Puedes meterle muchísimas ganas a la promoción de la cultura de la prevención, pero no hay recursos para desarrollar un programa; porque no se requiere solamente prevención, también se necesita preparación, socialización, sistemas de alertamiento temprano y, sobre todo, planes de continuidad”, expone.

Por ello, el especialista destaca la importancia de construir una agenda pública organizada, con recursos, responsabilidades y protocolos definidos antes de que ocurra una emergencia.

ANTICIPAR RIESGOS

La gestión integral del riesgo incorpora cada vez más herramientas tecnológicas para anticipar amenazas, reducir vulnerabilidades y mejorar la respuesta ante emergencias. Entre ellas destacan la inteligencia artificial (IA), los modelos predictivos, los sistemas de información geográfica y las plataformas de monitoreo en tiempo real.

Instituciones como la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) y el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) trabajan en el aprovechamiento de estas tecnologías para fortalecer el análisis de información y apoyar la toma de decisiones.Una herramienta fundamental para los gobiernos es el Atlas Nacional de Riesgos, plataforma que permite identificar zonas susceptibles a inundaciones, sismos y otros fenómenos naturales de alto impacto. Su consulta puede contribuir a orientar la planeación urbana, definir zonas prioritarias y establecer medidas preventivas.

A nivel estatal y municipal también existen plataformas de monitoreo que ofrecen información en tiempo real mediante tableros dinámicos sobre variables como condiciones meteorológicas, niveles de presas y puntos susceptibles de inundación. Un ejemplo es el Atlas de Inundaciones del Estado de México, que puede apoyar la identificación de zonas críticas y la planeación de acciones preventivas.

De acuerdo con Feliú Davino Sagols Troncoso, Director General de Centros Públicos de Investigación y Laboratorios Nacionales de la Secihti, la IA puede contribuir a optimizar el análisis de datos, automatizar procesos y desarrollar modelos predictivos capaces de anticipar escenarios relacionados con fenómenos naturales.

ALERTAR A TIEMPO

Los sistemas de alerta temprana constituyen otra pieza fundamental de la gestión de riesgos. Aunque México ha registrado avances, Laniado Kassin considera que todavía existen áreas de oportunidad, especialmente en la implementación de estos mecanismos a escala local. “Para que funcione un sistema como debe ser, tiene que estar activado a nivel local para que las personas que viven en una comunidad estén informadas y sepan de manera masiva qué tienen que hacer antes, durante y después de un siniestro”, señala.

La gestión local resulta fundamental porque un mismo fenómeno puede tener impactos muy diferentes dependiendo del territorio. Un sismo registrado en Guerrero, por ejemplo, puede dejar de ser perceptible en la Ciudad de México, pero tener consecuencias importantes en las comunidades cercanas al epicentro. Por ello, los protocolos deben diseñarse a partir de los riesgos y características específicas de cada localidad.

Pero una alerta no sirve de mucho si la población no sabe cómo responder. Los gobiernos deben acompañar el sistema con campañas de socialización, capacitación y simulacros que permitan convertir la información en acciones concretas.

Además, los mecanismos de alertamiento deben considerar la llamada última milla: garantizar que el mensaje llegue a las personas que enfrentan mayores condiciones de vulnerabilidad y que no necesariamente cuentan con un teléfono inteligente, conexión a Internet o acceso permanente a servicios de comunicación. “Los sistemas de alerta temprana también tienen que ser a prueba de tecnología, de factores que condicionen la aplicación de los sistemas. Por ejemplo, no puedes confiar en un teléfono inteligente porque no todos en las comunidades rurales tienen teléfonos inteligentes”, advierte Laniado Kassin.

CONOCER A LAS COMUNIDADES

A partir de su experiencia en campo, Cadena ha identificado que las zonas más alejadas suelen enfrentar mayores condiciones de vulnerabilidad. Para atenderlas adecuadamente, explica Laniado Kassin, primero es necesario conocer sus necesidades, respetar sus usos y costumbres y comprender las condiciones particulares en las que viven.

La experiencia del sismo de 2017 es un ejemplo. En algunas comunidades, las familias se negaban a abandonar sus viviendas para trasladarse a refugios porque temían perder sus pertenencias o no contaban con documentos que acreditaran la propiedad. Ante esta situación, las autoridades habilitaron refugios unifamiliares cerca de las viviendas.

El componente cultural también es determinante. En comunidades indígenas de la Sierra Tarahumara y Tabasco, señala el especialista, existen localidades donde algunas personas no hablan español. En estos casos, la comunicación y la atención requieren reconocer las características culturales y lingüísticas de cada población.

La combinación de datos, tecnología, sistemas de alerta temprana, planeación y participación comunitaria permite pasar de una gestión reactiva a una política de prevención y resiliencia. Para los gobiernos locales, el objetivo no es solamente responder mejor cuando ocurre un desastre, sino reducir desde hoy las condiciones que pueden convertir un fenómeno natural en una tragedia.

Benjamín Laniado Kassin.            

Benjamín Laniado Kassin.

Cofundador de Cadena