{"id":16427,"date":"2015-07-01T05:55:38","date_gmt":"2015-07-01T05:55:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.alcaldesdemexico.com\/revista\/sin-categoria\/gobierno-incumplido\/"},"modified":"2022-06-21T21:11:12","modified_gmt":"2022-06-21T21:11:12","slug":"gobierno-incumplido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.alcaldesdemexico.com\/revista\/expediente-abierto\/gobierno-incumplido\/","title":{"rendered":"\u00bfGobierno incumplido?"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">La implementaci\u00f3n de pol\u00edticas p\u00fablicas es una realidad aparte, en la que la fluidez de sus restricciones y diferentes condiciones de factibilidad desnudan las fallas de planeaci\u00f3n<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Nadie posee el artilugio que, al modo del <em>Aleph<\/em> borgeano, revele la verdad de las cosas. Si supi\u00e9ramos, nosotros, habitantes apacibles (o, seg\u00fan la ocasi\u00f3n, encrespados) del mundo, lo que ocurrir\u00e1 con certeza luego de cada decisi\u00f3n, quiz\u00e1 seguir\u00edamos varados en la edad de piedra: tan seguros de los acontecimientos subsecuentes que resultar\u00eda innecesario poner manos a la obra. Parte atractiva y peligrosa de la vida es su incertidumbre.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo curiosos y precavidos, de todos modos intentamos un sinf\u00edn de actividades. A veces r\u00e1pido, a veces lento, pero sin seguir la l\u00ednea recta, como el caballo de ajedrez (L\u00e9vy-Strauss, citado por Pipitone: <em>Modernidad congelada<\/em>), los seres humanos nos hemos demostrado a nosotros mismos capacidad para crear un mundo artificial impresionante, con sus ventajas y defectos.<\/p>\n<p>La ciencia, el arte, el trabajo, la pol\u00edtica, la tecnolog\u00eda, la organizaci\u00f3n, la cultura y cu\u00e1ntas cosas m\u00e1s, nos demuestran, en su estado actual, que algo habremos hecho bien, pese a la risa umbr\u00eda de Nietzche, burl\u00e1ndose de nuestras pretensiones y certezas. Aunque Nietzche s\u00ed tiene raz\u00f3n en algo. Nuestra arrogancia nos impide reconocer que poco del conocimiento obtenido hasta ahora es producto de planes bien dise\u00f1ados y estrategias bien ejecutadas. El azar, en buena medida, ha sido la gu\u00eda.<\/p>\n<p>Maquiavelo suger\u00eda enf\u00e1ticamente al Pr\u00edncipe prudencia, es decir, una cierta capacidad de adelantarse a las circunstancias, a sabiendas de que la diosa <em>Fortuna<\/em> juega todo el tiempo con ellas. Hoy, el \u201cPr\u00edncipe\u201d, convertido por igual en el pol\u00edtico moderno (Wolin: <em>Politics and Vision<\/em>), el bur\u00f3crata moderno (Laufer y Paradeise: <em>El pr\u00edncipe bur\u00f3crata<\/em>) y, sin duda, en el Estado moderno (Gramsci: <em>El pr\u00edncipe y el estado moderno<\/em>), est\u00e1 obligado a prever, en la medida de lo posible, los acontecimientos para aminorar sus efectos da\u00f1inos.<\/p>\n<p>Pero, impedidos para preverlo todo, el pol\u00edtico, el bur\u00f3crata, el Estado, siempre quedan en deuda con la sociedad. En el terreno de los acontecimientos humanos, es m\u00e1s probable que los resultados le deban m\u00e1s a la serendipia que a la intenci\u00f3n. Y sin embargo, porf\u00edan. A golpe de estad\u00edsticas apropiadas, se convencen a s\u00ed mismos de que lo previsto en planes de alguna manera se cumpli\u00f3. Lo cual conduce, por otro lado, al <em>cul de sac<\/em> de toda organizaci\u00f3n y de todo tomador de decisiones: negarse a la posibilidad de reconocer errores, incumplimientos, deficiencias, desviaciones, deliberados o fortuitos.<\/p>\n<p><strong>Planes irrealizables<\/strong><\/p>\n<p>La planeaci\u00f3n, en todas sus manifestaciones (plan, programa, proyecto, pol\u00edtica, estrategia) y con todos sus componentes (dise\u00f1o, presupuestaci\u00f3n, implementaci\u00f3n, evaluaci\u00f3n, ajuste), no ha logrado siquiera cerrar adecuada y convincentemente el c\u00edrculo. De nuevo, nada hay sobre la tierra que compruebe, con datos en la mano, que los resultados obtenidos sean el efecto directo y lineal de lo previsto, a menos que re\u00fana ciertos requisitos de m\u00e9todo (y, con frecuencia, ni as\u00ed). Otros factores no controlados intervienen en el proceso que la evidencia emp\u00edrica no logra capturar o lo hace de manera no conclusiva. Y enga\u00f1arse con estad\u00edsticas a modo o, en palabras de Olson (<em>The Rise and Decline of Nations<\/em>), \"explicaciones <em>ad hoc<\/em>\" (que intentan, sin pruebas, dar raz\u00f3n del crecimiento o el estancamiento econ\u00f3mico de un pa\u00eds), para presentar al p\u00fablico una causalidad por lo menos dudosa, equivale a repetir el ciclo <em>ad infinitum<\/em>.<\/p>\n<p>Pero, en alg\u00fan momento, alguien gritar\u00e1 que \u201cel rey va desnudo\u201d y, entonces, nos preguntaremos algo sorprendidos, \u00bfpor qu\u00e9, con tanta inversi\u00f3n social, la pobreza no ha decrecido? \u00bfPor qu\u00e9, con tanta inversi\u00f3n en seguridad p\u00fablica, los delitos aumentan y no hay plena paz social? \u00bfPor qu\u00e9, con una aparatolog\u00eda enorme y recursos abundantes en educaci\u00f3n, todav\u00eda hay rezagos innombrables? \u00bfPor qu\u00e9\u2026?<\/p>\n<p>Porque, para decirlo una vez m\u00e1s, no hay una necesaria e inequ\u00edvoca conexi\u00f3n de sentido entre lo previsto y lo logrado. Es posible que ah\u00ed se encuentre la raz\u00f3n del decaimiento de la planificaci\u00f3n, desde que en Am\u00e9rica Latina se recurri\u00f3 a ella como el ensalmo que nos catapultar\u00eda al desarrollo.<\/p>\n<p>La versi\u00f3n mexicana la elev\u00f3, incluso, a mandato constitucional como Sistema Nacional de Planeaci\u00f3n Democr\u00e1tica (y sus r\u00e9plicas estatales), reorient\u00f3 las oficinas p\u00fablicas hacia funciones desarrollistas de tipo econ\u00f3mico y regional, y las inund\u00f3 de especialistas (sin hablar de universidades y centros de investigaci\u00f3n que incorporaron la tem\u00e1tica en sus planes de estudio).<\/p>\n<p>Con el anhelo de redireccionar las inversiones p\u00fablicas y crear condiciones atractivas para las privadas, de redistribuir socialmente el ingreso y espacialmente la poblaci\u00f3n, y de reordenar geogr\u00e1ficamente las actividades productivas, la planeaci\u00f3n vivi\u00f3 sus mejores a\u00f1os sin mostrar datos fehacientes sobre su efectividad y, mucho menos, sobre la causalidad respecto de su impacto. Wildavsky (citado por Mintzberg, <em>The Rise and Fall of Strategic Planning<\/em>) afirma que los planeadores, adem\u00e1s de la dificultad para explicarnos qui\u00e9nes son y qu\u00e9 podemos esperar de ellos, han fracasado: \"Si se supone que deben curar sociedades enfermas, el paciente nunca parece mejorar.\"<\/p>\n<p><strong>Presupuesto basado en resultados y Base Cero<\/strong><\/p>\n<p>El mandato para el gobierno de formular planes y programas nacionales, sectoriales y regionales se sigue cumpliendo hoy, aunque sin la convicci\u00f3n de otros tiempos. Lo esencial ya no reside en esos instrumentos, sino en la evaluaci\u00f3n, particularmente, en la evaluaci\u00f3n de pol\u00edticas p\u00fablicas. Sin embargo, tampoco en este terreno puede apreciarse una relaci\u00f3n causal clara y definitiva entre el deseo y la realidad.<\/p>\n<p>La \u00faltima tendencia, el presupuesto basado en resultados (PbR), que lo mismo concita entusiastas aportaciones que desencantadas cr\u00edticas, se coloc\u00f3 en el v\u00e9rtice de la efectividad gubernamental para mejorar el desempe\u00f1o de toda la administraci\u00f3n p\u00fablica. Y con \u00e9l, parec\u00eda natural que la nueva gesti\u00f3n p\u00fablica (NGP), enfoque surgido en pa\u00edses desarrollados para superar el marasmo organizacional, la austeridad obligada y los resultados insatisfactorios de la acci\u00f3n del gobierno, le hiciera compa\u00f1\u00eda al PbR.<\/p>\n<p>Del administrador al gerente p\u00fablico, como lo plante\u00f3 en su momento Enrique Cabrero, era un paso obligado que, por lo menos te\u00f3ricamente, encontr\u00f3 en M\u00e9xico el acompa\u00f1amiento ideal en el sistema de Evaluaci\u00f3n del Desempe\u00f1o (marco conceptual del PbR). Si al funcionario p\u00fablico hay que darle un mayor margen de maniobra y una responsabilidad orientada por el desempe\u00f1o como lo sugiere la NGP, el PbR ven\u00eda como anillo al dedo. Y viceversa.<\/p>\n<p>Pero la NGP no se ha implementado a todo lo largo y ancho de la administraci\u00f3n p\u00fablica mexicana. Si llegaba para sustituir al modelo tradicional de administraci\u00f3n eficiente y de funcionario p\u00fablico responsable sustentado en el apego al procedimiento y la norma, a la especializaci\u00f3n funcional y la jerarqu\u00eda, a la estandarizaci\u00f3n de tareas y la obediencia al mandato, todav\u00eda tiene que recorrer un largo camino.<\/p>\n<p>De entrada, primero habr\u00eda que hacer realidad ese cl\u00e1sico modelo weberiano de administraci\u00f3n, para entonces proceder a ampliar la esfera de acci\u00f3n y responsabilidad del funcionario p\u00fablico. De otro modo, como ocurre en la actualidad, la ineficiencia se mezcla con la discrecionalidad, como el hambre con las ganas de comer. Ah\u00ed radica una raz\u00f3n m\u00e1s que explicar\u00eda la incapacidad gubernamental para obtener los resultados deseados.<\/p>\n<p>En una nuez, el PbR pretende (todav\u00eda, mientras esperamos el presupuesto Base Cero) controlar la eficiencia del gasto p\u00fablico programado, a trav\u00e9s de indicadores de pol\u00edticas, programas y agencias gubernamentales, con los cuales se les evaluar\u00e1. M\u00e1s all\u00e1 de sus limitaciones (p.e., la carencia de criterios de multianualidad en el ejercicio presupuestal), una mirada a las reglas de operaci\u00f3n de cualquier programa, evidenciar\u00e1 la d\u00e9bil o, de plano, nula asociaci\u00f3n, entre las metas y los indicadores a nivel del presupuesto, con sus correspondientes a nivel del programa, por m\u00e1s que se empe\u00f1en los planeadores en mostrar el alineamiento en la matriz de marco l\u00f3gico y los objetivos del programa.<\/p>\n<p>Y ni hablar de datos que, por lo menos, correlacionen (e informen) sobre los logros del a\u00f1o previo y justifiquen, as\u00ed, su continuidad. A unos a\u00f1os de distancia, todav\u00eda esperamos la demostraci\u00f3n de esa unidad l\u00f3gica entre el plan y el resultado.<\/p>\n<p>Desde luego, hay trabajos y estudios, algunos encabezados por el Consejo Nacional de Evaluaci\u00f3n de la Pol\u00edtica de Desarrollo Social (Coneval), que han mostrado cierta relaci\u00f3n positiva entre los objetivos de programas contra la pobreza y sus resultados reales en la poblaci\u00f3n. En contrapartida, tambi\u00e9n han mostrado la debilidad o, incluso, la ausencia de tal relaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Del papel a la realidad: \u201cPuentes rotos\u201d<\/strong><\/p>\n<p>En lo dicho hasta aqu\u00ed, se extiende entre l\u00edneas un tema cuya importancia nos mostraron, hace ya m\u00e1s de 40 a\u00f1os, Pressman y Wildavsky (<em>Implementation<\/em>): la implementaci\u00f3n de la pol\u00edtica p\u00fablica.<\/p>\n<p>Majone y Wildavsky, que firman uno de los cap\u00edtulos del libro, alertan: las fallas en la implementaci\u00f3n pueden explicarse por lo irrealizable del plan y por que \u201cmuchas de las restricciones, tal vez la mayor\u00eda, se encuentran ocultas en la etapa de planeaci\u00f3n\u201d. No es que el chivo expiatorio, por la falta de resultados o de efectos no buscados, estuviera nada m\u00e1s ah\u00ed.<\/p>\n<p>Ocurre que la implementaci\u00f3n, en s\u00ed misma, constituye una realidad aparte en la que la fluidez de sus restricciones y sus cambiantes condiciones de factibilidad desnudan las fallas de la planeaci\u00f3n y presentan situaciones no previstas. El tomador de decisiones no es a menudo consciente de ello y, por eso, carece de un plan \u201ccorrecto\u201d de implementaci\u00f3n del plan.<\/p>\n<p>Quiere decir, en otras palabras, que la implementaci\u00f3n produce resultados que en la pr\u00e1ctica modifican constantemente la pol\u00edtica p\u00fablica, porque revela la deficiencia de los supuestos originales y, aun siendo \u00e9stos correctos, la ejecuci\u00f3n a ras de suelo impone una din\u00e1mica distinta.<\/p>\n<p>En s\u00ed mismos, estos problemas de l\u00f3gica interna de planes y pol\u00edticas, de insuficiencias en la evaluaci\u00f3n, y de restricciones emp\u00edricas en la implementaci\u00f3n, bastar\u00edan para explicar el fracaso (\u00bfparcial?) en el logro de resultados gubernamentales. Pero hay otros obst\u00e1culos, de distinto calado, que tambi\u00e9n inciden en ello.<\/p>\n<p>Metaf\u00f3ricamente, son \u201cpuentes rotos\u201d, de los que me referir\u00e9 s\u00f3lo a tres: entre Federaci\u00f3n y estados; entre responsabilidad administrativa y eficiencia organizacional; entre gobierno y sociedad. El primero trata de la distribuci\u00f3n de competencias de nuestro federalismo; el segundo, de la inexistencia de un modelo eficiente de administraci\u00f3n (mencionado arriba a vuelapluma); y el tercero, del inadecuado enfoque de la incidencia social en la pol\u00edtica p\u00fablica.<\/p>\n<p><em>Primer puente<\/em>. Entre el Art\u00edculo 124 (las competencias no asignadas a la Federaci\u00f3n se entienden reservadas a los estados) y el 73 de la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica (atribuciones del Congreso de la Uni\u00f3n para expedir todas las leyes relativas a las facultades de los tres Poderes de la Uni\u00f3n) se ha tejido una urdimbre de competencias y atribuciones en favor de la Federaci\u00f3n, gracias a la cual, aun cuando los estados tendr\u00edan alguna responsabilidad, una vez que son reguladas en leyes y ordenamientos inferiores, pasan a la esfera del \u00e1mbito federal (Ugalde: \u201cDistribuci\u00f3n de competencias y relaciones intergubernamentales en el sistema federal mexicano\u201d, en <em>Los grandes problemas de M\u00e9xico. XII. Pol\u00edticas p\u00fablicas<\/em>).<\/p>\n<p>Es el caso, s\u00f3lo por poner dos o tres ejemplos, del turismo, la protecci\u00f3n del ambiente y, muy recientemente, los procesos electorales (en este \u00faltimo caso, pasan a la esfera del Instituto Nacional [antes Federal] Electoral, organismo aut\u00f3nomo del Estado).<\/p>\n<p>Pero, adem\u00e1s, las leyes generales y nacionales expedidas por el Congreso de la Uni\u00f3n, en las que convergen los tres niveles de gobierno, si bien establecen obligaciones y facultades para las entidades federativas, en la pr\u00e1ctica, \u00e9stas se diluyen en favor de la Federaci\u00f3n (o del organismo aut\u00f3nomo correspondiente), en el mejor de los casos, y en el peor, se pierden en tierras mostrencas: a nadie se faculta clara y expl\u00edcitamente para hacerse cargo de los problemas que surgen en esos \u00e1mbitos espec\u00edficos.<\/p>\n<p>Por otro lado, un n\u00famero de programas federales con reglas de operaci\u00f3n, han tomado a los gobiernos estatales (y municipales) como su instancia implementadora. Transfieren los recursos, siempre limitados y sometidos a un conjunto de requisitos fijados en las propias reglas, para que los ejecuten estados y municipios, sin m\u00e1s tr\u00e1mite que el de dar cuentas de los resultados formales del programa.<\/p>\n<p>N\u00famero de beneficiarios, cursos ofrecidos, personas atendidas, becas otorgadas y otras formas de presentar los logros inmediatos, sirven al efecto. El margen de acci\u00f3n de las dependencias federales para concitar el buen trabajo de sus socios locales, se limita a observar y pedir datos.<\/p>\n<p>Por su parte, los gobiernos locales tienen pocos incentivos para obedecer al pie de la letra las disposiciones contenidas en las reglas de operaci\u00f3n. La efectividad del programa a nivel subnacional depende, a menudo, tanto del entusiasmo y el compromiso de las personas encargadas, cuanto de la ubicaci\u00f3n id\u00f3nea del programa en la estructura org\u00e1nica local. Sobre todo, el compromiso estatal con el programa es una variable sujeta al inter\u00e9s del gobernador en turno.<\/p>\n<p>Pero, ya lo sabemos, no es lo mismo cumplir con las reglas y generar estad\u00edsticas sobre los efectos m\u00e1s visibles y formales de la pol\u00edtica, que, en los hechos, ofrecer pruebas s\u00f3lidas de su impacto social.<\/p>\n<p><em>Segundo puente<\/em>. Antes dec\u00eda que la NGP todav\u00eda espera su mejor momento en M\u00e9xico y que, para que ocurra, es indispensable, primero, instalar plenamente el modelo cl\u00e1sico de administraci\u00f3n. Es ingenuo pensar que funcionarios p\u00fablicos no acostumbrados a proceder conforme a las normas, en buena medida, porque la administraci\u00f3n p\u00fablica mexicana adolece de insuficiencia normativa que regule, debajo de los dispositivos legales y reglamentarios, su proceder rutinario, vayan a actuar de manera responsable cuando se les dote de un campo de acci\u00f3n m\u00e1s amplio y menos regulado.<\/p>\n<p>Los pa\u00edses que pueden jactarse de un cierto \u00e9xito en la introducci\u00f3n de la NGP no lo hicieron en el vac\u00edo. Tuvieron siempre la experiencia m\u00e1s o menos cercana de una administraci\u00f3n ortodoxa <em>\u00e0 la<\/em> Weber. De modo que la NGP encuentra un apoyo s\u00f3lido en esa experiencia organizacional regulada, la cual, en esos pa\u00edses, ha empedrado su camino hacia la eficiencia administrativa. Desde luego, siempre es posible omitir pasos y, con suerte, llegar al mismo lugar. En M\u00e9xico, las pruebas a la mano muestran lo contrario.<\/p>\n<p>En ese sentido, el servicio profesional de carrera, hoy tan deca\u00eddo y desacreditado, permanece como una promesa. Pero aqu\u00ed no hay vuelta de hoja. Las consideraciones basadas en un supuesto realismo pol\u00edtico que advierten sobre las dificultades para su correcta y definitiva implementaci\u00f3n, no son admisibles.<\/p>\n<p>El gobierno ya no puede seguir concibi\u00e9ndose como una gran y diversificada agencia de colocaciones para amigos y compadres. Si el prop\u00f3sito es un gobierno orientado a resultados, impostergable resulta colocar al sistema de carrera como el mecanismo que devuelva dignidad al servicio p\u00fablico y que, sobre todo, garantice un m\u00ednimo de eficiencia.<\/p>\n<p>Y no s\u00f3lo se trata de los puestos de mando medio. En el servicio profesional de carrera deben entrar los puestos de enlace hasta las subsecretar\u00edas. Porque \u00bfes realista esperar cambios hacia una administraci\u00f3n p\u00fablica efectiva continuando con el mismo esquema de ingreso y desarrollo profesional, capturado por los intereses pol\u00edticos en turno?; \u00bfes ingenuo pedir cambios hacia una administraci\u00f3n p\u00fablica efectiva sobre la base de un sistema de carrera integral y, de preferencia, cerrado? Mi respuesta a ambas preguntas: no. Pero \u00bfqui\u00e9n le pondr\u00e1 el cascabel al gato?<\/p>\n<p><em>Tercer puente<\/em>. Por \u00faltimo, la participaci\u00f3n social en las pol\u00edticas p\u00fablicas enfrenta, hoy por hoy, m\u00e1s barreras que oportunidades. La supuesta apertura, las incontables menciones de su existencia y su promoci\u00f3n en discursos y programas, conforman el repertorio de pretextos para en realidad desactivarla. El Estado mexicano siempre ha mostrado sus preferencias por una sociedad inerme y parroquial que, cuando mucho, vaya cada tres a\u00f1os a la urna a ejercer sus 10 segundos de libertad pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s all\u00e1 de los procesos electorales, se extiende el ejercicio de gobierno. Entre una elecci\u00f3n y otra, la sociedad sigue esperando la apertura de espacios de participaci\u00f3n, numerosos y dilatados, para incidir en la hechura, implementaci\u00f3n y evaluaci\u00f3n de la pol\u00edtica p\u00fablica. No de manera testimonial, como ocurre en todos los programas con reglas de operaci\u00f3n que obligan a la conformaci\u00f3n de contralor\u00edas sociales controladas por bur\u00f3cratas y, por lo tanto, inocuas (si bien hay excepciones que confirman la regla).<\/p>\n<p>Al final del d\u00eda, la sociedad es la m\u00e1s interesada en que la pol\u00edtica p\u00fablica arroje resultados tangibles. De ah\u00ed la relevancia de la intervenci\u00f3n amplia, informada y consecuente de la sociedad civil organizada en el ejercicio de los recursos p\u00fablicos.<\/p>\n<p>Arist\u00f3teles se hace cargo de que, pese al panorama un tanto vulgar de la democracia, algo tiene de aceptable, s\u00f3lo si se le infunde una dosis de virtud. Mirar por el bien de toda la sociedad, entra\u00f1a, sin embargo, un esfuerzo, no por imponer una verdad, sino por aceptar que la caracter\u00edstica esencial del espacio p\u00fablico, donde se tejen las decisiones que luego se convertir\u00e1n en acciones gubernamentales, es la pluralidad de opiniones, en primer lugar, las de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>Si hemos de aceptar una cierta teleolog\u00eda entre planes y resultados, pues no parece haber en el horizonte una salida definitiva a la desconexi\u00f3n entre ambos, tambi\u00e9n debemos exigir un m\u00ednimo de virtuosa atenci\u00f3n por las necesidades humanas que aqu\u00e9llos pretenden resolver.<\/p>\n<p>He ah\u00ed la fuente de nuestra indignaci\u00f3n ante problemas sociales que se perpet\u00faan, pese a todo esfuerzo institucional, y ante la captura de las instituciones por intereses inaceptables. La virtud, hay que recordarlo, no s\u00f3lo descansa en orientar la acci\u00f3n p\u00fablica al bienestar y la felicidad de todos, sino en admitir la participaci\u00f3n ciudadana a todo lo largo.<\/p>\n<p>En otras palabras, es impostergable cerrar el trecho que nos separa de una sociedad m\u00e1s abierta y nos devuelva un cierto sentido de responsabilidad, y de instituciones decentes que nos protejan de los abusos del poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico (Popper: <em>The Open Society and Its Enemies<\/em>; North: <em>Institutions, Institutional Change and Economic Performance<\/em>; Acemoglu y Robinson: <em>Why Nations Fail<\/em>), no s\u00f3lo para ampliar las probabilidades de conseguir las metas establecidas, sino como condici\u00f3n de prosperidad. No m\u00e1s, pero tampoco menos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La implementaci\u00f3n de pol\u00edticas p\u00fablicas es una realidad aparte, en la que la fluidez de sus restricciones y diferentes condiciones de factibilidad desnudan las fallas de planeaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":14548,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[12,264,1324],"tags":[1314,799,110,1326],"class_list":["post-16427","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-expediente-abierto","category-julio-2015","category-julio-2015-expediente-abierto","tag-base-cero","tag-estado","tag-gobierno","tag-promesas"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.alcaldesdemexico.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16427","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.alcaldesdemexico.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.alcaldesdemexico.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alcaldesdemexico.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alcaldesdemexico.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16427"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.alcaldesdemexico.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16427\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":21168,"href":"https:\/\/www.alcaldesdemexico.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16427\/revisions\/21168"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alcaldesdemexico.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14548"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.alcaldesdemexico.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16427"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alcaldesdemexico.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16427"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alcaldesdemexico.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16427"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}