Tips de Gestión
CÓMO LOGRAR CIUDADES MÁS FRESCAS, SANAS Y RESILIENTES
Alcanzar el reconocimiento internacional como Ciudad Árbol del Mundo es posible para cualquier municipio mediante el acompañamiento de organismos especializados y el cumplimiento de estándares básicos, como inventariar el arbolado
►Por Ian López Solís
FOTO: ©SURIEL RAMIREZ ZALDIVAR/DREAMSTIME.COM
México tiene una calificación de apenas 30.34 sobre 100 en normatividad, según el Índice de Arbolado Urbano 2024 de Reforestamos México, resultado que evidencia la urgencia de fortalecer las políticas públicas orientadas al desarrollo de ciudades verdes.
Laura García Santamaría, Coordinadora de Árboles y Ciudades en Reforestamos México, explica en entrevista con Alcaldes de México que el arbolado urbano no puede entenderse sin analizar las brechas entre municipios. Las capacidades institucionales determinan qué municipio puede gestionar su infraestructura verde y cuál no, más allá de las diferencias geográficas o de tamaño.
La especialista señala que uno de los indicadores de la desigualdad urbana tiene que ver con la distribución y el estado del arbolado. "Hay zonas de mayores ingresos con más árboles y mantenimiento, en mejores condiciones, mientras que en periferias y zonas populares es difícil el cuidado del arbolado".
Esta afirmación responde a que las zonas con mayores ingresos cuentan con más recursos, mejor planeación y mayor presión ciudadana para mantener áreas verdes en buen estado. En contraste, en zonas con menor ingreso, el arbolado suele ser escaso, mal cuidado o inexistente, lo que amplifica condiciones de vulnerabilidad ambiental.
La desigualdad en la presencia y mantenimiento de zonas verdes también tiene que ver con la falta de planeación, detalla Laura García. En muchos municipios, la gestión del arbolado ocurre sin información sobre sus árboles, sus condiciones o las especies adecuadas para su contexto. "La ciudad tiene que conocer lo que tiene. Contar con un inventario actualizado es clave para establecer un plan efectivo de plantación, cuidado o remoción; es el punto donde más ciudades fallan", revela la especialista respecto a la solicitud de municipios para hacerse acreedores del reconocimiento como Ciudad Árbol del Mundo por parte de Food and Agriculture Organization (FAO) y la asociación Arbor Day Foundation.
Para recibir el nombramiento, la ciudad debe cumplir con cinco estándares básicos: la existencia de una autoridad responsable, un marco normativo vigente, información actualizada sobre el arbolado, presupuesto asignado y la celebración anual de los logros.
García Santamaría explica que la falta de inventario no es una problemática menor, ya que sin diagnóstico no hay estrategia posible y, en ese caso, las decisiones solamente son reactivas y responden a quejas ciudadanas o emergencias, y no a criterios técnicos o de largo plazo.
ESTANDARES MUNDIALES
A pesar del panorama desigual, hay ciudades que han comenzado a cerrar las brechas mediante la adopción de estándares de gestión a través del programa Tree Cities of the World, impulsado por Reforestamos México, las cuales construyeron modelos replicables y cuentan con el reconocimiento como ciudad árbol.
Estos modelos parten de los cinco estándares solicitados por la FAO y la Arbor Day Foundation para obtener el reconocimiento como Ciudad Árbol del Mundo. "He podido constatar que las ciudades han analizado sus reglamentos municipales, los han actualizado y han buscado que las compensaciones vayan más acordes", confirma Laura García.
La capital de San Luis Potosí es una de estas ciudades, donde apostaron por fortalecer la gestión, desde las áreas operativas hasta los servicios municipales, impulsando la capacitación técnica de su personal y profesionalizando la toma de decisiones en torno al arbolado.
El Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) Nuevo León 2025 otorgó 42 estímulos económicos a creadores en distintas disciplinas artísticas mediante un esquema de coinversión federal-estatal. Por su parte, el Programa Arte y Comunidad 2025 impulsa el fortalecimiento de procesos artísticos comunitarios en distintas regiones del estado.
En el norte del país, Hermosillo, Sonora, destaca por recuperar y fortalecer su vivero municipal, una pieza clave para garantizar la disponibilidad de especies adecuadas y mejorar las estrategias de arborización urbana.
La ciudad de Mérida, Yucatán, contribuyó con acciones para fomentar el arbolado urbano, como el desarrollo de la campaña Cruzada Forestal, donde existe articulación entre la ciudadanía y las políticas públicas para generar corresponsabilidad en el cuidado de los árboles, más allá de la acción de plantarlos.
RIESGOS DE LA INACCIÓN
Para Reforestamos México, la falta de acción ante la escasez de arbolado urbano tiene consecuencias directas y acumulativas. García Santamaría explica que la ausencia de árboles incrementa la temperatura en las ciudades, intensifica el efecto de isla de calor y afecta especialmente a las poblaciones más vulnerables. A esto se suman impactos en la salud pública, tanto por la mala calidad del aire como por la falta de espacios verdes que favorezcan el bienestar físico y mental. En paralelo, la pérdida de biodiversidad urbana reduce la resiliencia de los ecosistemas dentro de la ciudad.
La especialista considera que "no gestionar el arbolado urbano o quedarnos sin acciones genera riesgos hacia la salud y una mayor vulnerabilidad frente al cambio climático. Hoy la mayoría de la población vive en ciudades y tenemos árboles que están envejeciendo o terminando su ciclo de vida, por lo que es importante atenderlos para evitar riesgos".
Más allá de ver esta situación como un problema, es necesario reconocer a los árboles urbanos como infraestructura esencial para las ciudades y fortalecer su gestión para que puedan aportar plenamente sus beneficios ambientales, sociales y económicos, concluye la Coordinadora de Árboles y Ciudades de Reforestamos México.