Desde la Urna
Como era de esperarse, el campeonato mundial de futbol moderó la situación de tensión política que se vivió durante mayo y parte de junio. Antes del inicio de la Copa FIFA, el gobierno acumulaba presiones que lo dejaban en una posición difícil. En pocas semanas, la Presidenta Claudia Sheinbaum tuvo que enfrentar la contundente derrota de su partido frente al Partido Revolucionario Institucional (PRI) en las elecciones de Coahuila; las crecientes presiones de Estados Unidos sobre el caso del Gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya; la calculada movilización de los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que puso en jaque a la Ciudad de México hasta horas antes del silbatazo inicial; las protestas de las madres buscadoras que mantuvieron una presencia heroica ante la falta de respuestas por parte del gobierno, y otras protestas sociales diversas.
La realidad es que después del futbol las presiones siguen, en un contexto diferente y con las miradas ya puestas en las elecciones de 2027. Independientemente de cómo evolucione la relación con la CNTE y de cómo avancen las negociaciones del tratado de libre comercio con Estados Unidos, Morena buscará arrancar con anticipación sus actividades electorales y la oposición prepara su estrategia en el mismo sentido. Si algo revela la elección de Coahuila es que, al menos allá, la estrategia electoral morenista no tuvo ningún efecto y algo diferente tendrían que hacer en 2027, cuando estarán en disputa 17 gubernaturas.
Desde ahora es posible imaginar los retos que enfrentará el Instituto Nacional Electoral (INE). Por lo pronto, a poco menos de dos meses del inicio del proceso electoral, las condiciones en las que llega el INE no parecen ser las mejores. No fueron buenas noticias que el concurso para cubrir las plazas vacantes del Servicio Profesional Nacional sufriera un importante retraso, por fallas en la aplicación del examen correspondiente. Tampoco fue muy halagüeño que la Presidenta del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) de Jalisco, Paula Ramírez Höhne, haya considerado necesario renunciar a su puesto, en el momento en que la institución más necesita fortaleza para organizar la elección del próximo año. Por lo demás, entre rumores, quejas y notas de prensa, lo cierto es que muchos funcionarios del INE han renunciado, y la Presidenta Guadalupe Taddei Zavala ha nombrado a sus allegados en puestos clave, lo que motivó que algunas consejerías protestaran ante el Tribunal Electoral por la llegada de funcionarios que no parecen cumplir los requisitos de ley. Quizá lo más lastimoso es que en una parte no menor de la opinión pública, el INE perdió la independencia e imparcialidad que lo caracterizaron durante su historia previa a 2024. Lo mismo señalan sobre el Tribunal Electoral; en conjunto, las condiciones no favorecen la confianza y credibilidad que requieren las elecciones de 2027.
Considerando que el año que entra las 32 entidades federativas tendrán elecciones locales, incluyendo un alto número de presidencias municipales, el contexto político parece aún más complejo. Es justo en ese tipo de elecciones donde la violencia política ha tenido mayor presencia, a pesar de las mesas de coordinación entre los organismos electorales locales, el INE y las autoridades (federales y estatales) responsables de la seguridad. La solicitud de protección para candidatos y las denuncias posteriores a los comicios no han sido suficientes. Lo que realmente está en juego es la libertad de los electores para votar en condiciones que garanticen la integridad democrática.
Después del futbol, el arbitraje de la política pasa a las autoridades electorales. El éxito del campeonato dependerá de que el INE convenza a todos, no solo a quien gane. El reto es muy grande y empieza la cuenta regresiva para el 6 de junio de 2027.
Profesor Investigador de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del Tecnológico de Monterrey.
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(figura pública)