Expediente Abierto

►Cooperación Internacional ♦ Reportaje

Hermanamientos potencian la economía y los flujos turísticos

 

La cooperación entre ciudades del mundo permite intercambiar experiencias en una multiplicidad de temas, así como de acciones de índole de promoción turística, cultural, ambiental, académica y deportiva, además de fortalecer la economía

 

►Por Olivia Ortiz Mejía
FOTO: DREAMSTIME

Los hermanamientos representan 45 por ciento de los acuerdos registrados ante la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). Estos acuerdos son instrumentos poco atractivos para las entidades federativas y de mayor uso para los municipios. Un 88 por ciento ha sido suscrito a nivel municipal y solamente 12 por ciento a nivel estatal, destaca El ABC de la internacionalización de las ciudades mexicanas, libro editado por la SRE.

“Los hermanamientos generalmente se han utilizado para estrechar vínculos con la comunidad migrante; siendo el caso que un 40 por ciento del total tiene como destino Estados Unidos. Esto responde a la significativa comunidad de más de 11 millones de mexicanos que residen en ese país y que fungen como los principales ‘embajadores’ para la formalización de este tipo de acuerdos”, detalla la publicación.

El estudio refiere que únicamente 6 por ciento de los dos mil 477 municipios del país ha suscrito acuerdos de hermanamiento. De este total únicamente seis municipios concentran 25 por ciento del total de los celebrados.

Es de destacar que 80 por ciento de los acuerdos de hermanamiento se materializa a través de la cooperación cultural (muestras gastronómicas, artesanales, exposiciones o cursos de idiomas); 11 por ciento tiene como principal enfoque el desarrollo económico, y 9 por ciento la asistencia técnica, especialmente en materia de protección civil (donaciones de equipo y capacitación de personal).

Cabe señalar que el concepto de Ciudades Hermanas ha ido evolucionando y han surgido dos figuras legales que responden a la misma filosofía: los convenios de hermanamiento y los de cooperación. Los primeros son mediados y logrados por los concejos municipales y los segundos son realizados directamente por los alcaldes, y aunque en términos protocolarios son iguales, se ejecutan de forma diferente.

Los hermanamientos abarcan la totalidad del plan de desarrollo, los de cooperación se concentran en proyectos específicos como la gestión del agua, el ecosistema de innovación, la planeación urbana y el cuidado del patrimonio, entre otros.

En tanto, la página del Museo Virtual de Ciudades Hermanas, de la Universidad de Guanajuato, el primero de su tipo en la región de América Latina y el Caribe, señala que la Ciudad de México es la entidad con el mayor número de hermanamientos con otras ciudades del mundo, con un total de 54, el primero fue registrado en 1969.

En la misma página se lee que la mayoría de las ciudades con las que se ha establecido algún hermanamiento son, por lo general, ciudades localizadas en Estados Unidos, un efecto natural por ser el país con el que se tiene una frontera compartida de mayor magnitud, además del fenómeno migratorio que se ha establecido por más de un siglo de manera ininterrumpida.

 

En México hay 409 hermanamientos registrados a abril de 2023. Estos mecanismos representan 45% de los acuerdos presentados ante la SRE

ENLAZAR PARA GARANTIZAR EL ÉXITO ENTRE CIUDADES
Al respecto, en entrevista con Alcaldes de México, Daniel Añorve Añorve, especialista en temas de hermanamientos y creador del proyecto Museo Virtual de Ciudades Hermanas junto a Fernando Díaz Pérez (ambos profesores investigadores de tiempo completo, de los Departamentos de Gestión Pública y del Departamento de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad de Guanajuato), refiere que, según el registro de acuerdos interinstitucionales de la SRE entre municipios y estados, en México hay 409 acuerdos de hermanamientos registrados a abril de 2023, siendo 95 por ciento municipales y 5 por ciento estatales.

“Los acuerdos estatales suelen ser firmados por aquellas entidades con una gran población, por ejemplo, Nuevo León, Estado de México, Ciudad de México y Jalisco; y aquellos estados que suelen tener una población menor o que no tienen una relevancia económica tan fuerte suelen llevar a cabo estos acuerdos de índole municipal, principalmente”, explica.

 

Daniel Añorve opina que los acuerdos de hermanamiento han ido experimentando algunas transformaciones a lo largo del tiempo, al cobrar un gran auge, sobre todo a partir de la Segunda Guerra Mundial, en un contexto europeo en el que son pensados para acercar a los pueblos que en algún momento se hicieron la guerra en una etapa de reconstrucción y reconciliación europea.

Más adelante, en otro contexto también de posguerra, menciona que el Presidente Dwight D. Eisenhower decide que, aunque ya no hay estas guerras, quizá entre los pueblos en el Continente Americano y Estados Unidos sería una buena práctica tener estos acercamientos de persona a persona. “De ahí viene el enfoque de people-to-people, que utilizan los estadounidenses para lograr también la cooperación y buena voluntad, sobre todo con ciudades del Continente Americano”.

“La idea del Presidente Eisenhower en su momento fue tratar de que cada ciudad estadounidense que quisiera tener una ciudad hermana con base en una serie de criterios geográficos, demográficos, históricos, culturales o de actividad económica pudiera tener una o máximo dos ciudades hermanas.”

“Todo esto lo pongo en contexto porque de otra manera no podríamos entender cómo han ido surgiendo estos hermanamientos y la valía que han tenido para México. Aunque bien es cierto que la inmensa mayoría de los hermanamientos que han firmado los municipios y los estados de la República Mexicana derivan del siglo XX, son un instrumento relativamente nuevo, hay una serie de hermanamientos que se remontan a los años sesenta o a los años setenta del siglo XX”, apunta.

En opinión de Daniel Añorve, la relevancia o la utilidad de estos hermanamientos varía mucho de un hermanamiento a otro. “Originalmente, hace unos años, solía creerse que los hermanamientos iban a propiciar una serie de donativos de los países del norte global, es decir, pensando en Estados Unidos, Canadá, Alemania, los países del G7, del G8 y Escandinavia, hacia los países en desarrollo o en su momento países llamados del ‘tercer mundo’, aunque ya no les llamamos de esta manera”.

El especialista explica que los primeros acuerdos de hermanamiento tuvieron la lógica de obtener intercambios o donaciones, como vehículos de emergencia o vigilancia e infraestructura social, principalmente para algunas comunidades de índole rural.

EL EJEMPLO DE GUANAJUATO Y ASHLAND
Como resultado ejemplar de esos resultados de cooperación entre ciudades está el caso de Guanajuato capital: “El ejemplo que más hemos estudiado mi colega, el profesor de Gestión Pública de la Universidad de Guanajuato, el doctor Fernando Díaz, y un servidor es Guanajuato capital, que aproximadamente tiene 36 acuerdos de hermanamiento, de los cuales, la mayoría son acuerdos internacionales, pero también tenemos hermanamiento con ciudades mexicanas, incluso dentro del estado de Guanajuato tenemos acuerdo de hermanamiento con Dolores Hidalgo y también con San Miguel de Allende”, detalla.

Añorve explica que uno de los acuerdos más interesantes es el que se tiene entre Guanajuato capital y Ashland, ciudad ubicada en el condado de Jackson, en Oregón, Estados Unidos.

“Nuestra ciudad ha recibido en donación por parte de las autoridades de Ashland un vehículo de bomberos y equipo de rescate, al igual que Guanajuato capital cuenta con un Paseo Ashland, se denominó así a la vialidad de la calle que sube de la Avenida Hidalgo a la Ex Estación de Ferrocarril, y también tiene un mural, Motivos Ashland, que es un espacio de pared de 35 metros cuadrados.”

En tanto, Ashland cuenta con un restaurante, en donde cada año se dedica una semana para llevar a cabo una serie de cenas y muestras gastronómicas que se llaman Noches de Guanajuato.

Añorve destaca la celebración de un clásico de beisbol en donde un equipo de niños de ambos países se enfrenta cada año, ya sea en México o Ashland.

“Los acuerdos de hermanamiento, aunque no todos están activos y no todos están generando resultados, cuentan con una serie de ejemplos muy concretos de utilidad que pueden llegar a tener para las ciudades que decidan hermanar”, concluye.

Más adelante, en otro contexto también de posguerra, menciona que el Presidente Dwight D. Eisenhower decide que, aunque ya no hay estas guerras, quizá entre los pueblos en el Continente Americano y Estados Unidos sería una buena práctica tener estos acercamientos de persona a persona. “De ahí viene el enfoque de people-to-people, que utilizan los estadounidenses para lograr también la cooperación y buena voluntad, sobre todo con ciudades del Continente Americano”.

“La idea del Presidente Eisenhower en su momento fue tratar de que cada ciudad estadounidense que quisiera tener una ciudad hermana con base en una serie de criterios geográficos, demográficos, históricos, culturales o de actividad económica pudiera tener una o máximo dos ciudades hermanas.”

“Todo esto lo pongo en contexto porque de otra manera no podríamos entender cómo han ido surgiendo estos hermanamientos y la valía que han tenido para México. Aunque bien es cierto que la inmensa mayoría de los hermanamientos que han firmado los municipios y los estados de la República Mexicana derivan del siglo XX, son un instrumento relativamente nuevo, hay una serie de hermanamientos que se remontan a los años sesenta o a los años setenta del siglo XX”, apunta.

En opinión de Daniel Añorve, la relevancia o la utilidad de estos hermanamientos varía mucho de un hermanamiento a otro. “Originalmente, hace unos años, solía creerse que los hermanamientos iban a propiciar una serie de donativos de los países del norte global, es decir, pensando en Estados Unidos, Canadá, Alemania, los países del G7, del G8 y Escandinavia, hacia los países en desarrollo o en su momento países llamados del ‘tercer mundo’, aunque ya no les llamamos de esta manera”.

El especialista explica que los primeros acuerdos de hermanamiento tuvieron la lógica de obtener intercambios o donaciones, como vehículos de emergencia o vigilancia e infraestructura social, principalmente para algunas comunidades de índole rural.

EL EJEMPLO DE GUANAJUATO Y ASHLAND
Como resultado ejemplar de esos resultados de cooperación entre ciudades está el caso de Guanajuato capital: “El ejemplo que más hemos estudiado mi colega, el profesor de Gestión Pública de la Universidad de Guanajuato, el doctor Fernando Díaz, y un servidor es Guanajuato capital, que aproximadamente tiene 36 acuerdos de hermanamiento, de los cuales, la mayoría son acuerdos internacionales, pero también tenemos hermanamiento con ciudades mexicanas, incluso dentro del estado de Guanajuato tenemos acuerdo de hermanamiento con Dolores Hidalgo y también con San Miguel de Allende”, detalla.

Añorve explica que uno de los acuerdos más interesantes es el que se tiene entre Guanajuato capital y Ashland, ciudad ubicada en el condado de Jackson, en Oregón, Estados Unidos.

“Nuestra ciudad ha recibido en donación por parte de las autoridades de Ashland un vehículo de bomberos y equipo de rescate, al igual que Guanajuato capital cuenta con un Paseo Ashland, se denominó así a la vialidad de la calle que sube de la Avenida Hidalgo a la Ex Estación de Ferrocarril, y también tiene un mural, Motivos Ashland, que es un espacio de pared de 35 metros cuadrados.”

En tanto, Ashland cuenta con un restaurante, en donde cada año se dedica una semana para llevar a cabo una serie de cenas y muestras gastronómicas que se llaman Noches de Guanajuato.

Añorve destaca la celebración de un clásico de beisbol en donde un equipo de niños de ambos países se enfrenta cada año, ya sea en México o Ashland.

“Los acuerdos de hermanamiento, aunque no todos están activos y no todos están generando resultados, cuentan con una serie de ejemplos muy concretos de utilidad que pueden llegar a tener para las ciudades que decidan hermanar”, concluye.

 

 

 

Daniel Añorve Añorve.

FOTO: CORTESÍA DE DANIEL AÑORVE