Tips de Gestión
Pasos para identificar y combatir la corrupción
Cada municipio representa una oportunidad para generar una cultura pública distinta, orientada a la integridad, la cercanía ciudadana y la prevención de abusos de poder
►Por Isaías Ocampo
FOTOS: DREAMSTIME
Lejos de ser actores secundarios, los municipios pueden liderar la transformación institucional del país desde el ámbito más cercano a la ciudadanía. En estas localidades es donde realmente comienza la gestión pública y, por tanto, el combate a la corrupción.
Para el abogado Michel Levien González, Director del Buró Anticorrupción Streiner, la administración municipal es como “la célula fundamental del Estado”, por lo que “la Federación no existe sin los municipios”, los cuales tienen un potencial muchas veces subestimado.
Por ello, el especialista comparte una guía práctica para identificar la corrupción, fortalecer los mecanismos de control local y usar la transparencia como herramienta de gestión y política.
En entrevista con Alcaldes de México, el también Director de Diáfano, Laboratorio Latinoamericano Anticorrupción y de Pares México, señala que el exceso de atención en los niveles federal y estatal deja de lado el punto donde realmente se origina la información pública y el contacto ciudadano: el municipio. “Si lo aprovechamos bien, los municipios pueden convertirse en verdaderos campeones de la transparencia en México”, sostiene.
QUÉ ES LA CORRUPCIÓN
Aunque parezca obvio, la definición práctica de corrupción suele ser confusa para funcionarios públicos, sobre todo al inicio de sus encargos. Levien lo resume en una fórmula clara: “Si tienes una posición de poder y la usas para un beneficio indebido, eso es corrupción”.
Esa claridad permite prevenir errores costosos. “Muchos servidores públicos, sin mala intención, toman decisiones mal asesoradas y terminan cometiendo faltas graves sin saberlo”, advierte. Por ello, leer las leyes que aplican al cargo, buscar una segunda opinión jurídica y actuar con prudencia son los primeros pasos para blindarse.
TRANSPARENCIA PROACTIVA
El especialista considera que otro de los principales errores de los gobiernos locales es asumir que la transparencia solo implica cumplir cuando se les obliga a entregar información. En ese sentido, señala que “el nuevo Instituto de Transparencia para el Pueblo será útil si lo vemos como una herramienta, no como un obstáculo”. De esta forma, la transparencia debe ser una actitud institucional, no una obligación de última instancia.
Los municipios deben adoptar una lógica proactiva, incluso publicitaria: “¿Te capacitaste? Hazlo público. ¿Firmaste un convenio con una ONG? Súbelo a redes. Eso es hacer política con ética, y está bien. Nos beneficia a todos”.
CAPACITACIÓN SIN EXCUSAS
Otro de los errores más comunes es dejar la capacitación para después. “Si esperas a que llegue una crisis para entender qué puedes o no hacer, ya es tarde”, advierte. La solución es sencilla: firmar convenios de colaboración con anticipación, aunque no se tenga claro aún qué temas se abordarán.
“Ese convenio es como dejar prendida la estufa: cuando llegue el momento, ya está todo listo”, explica. Y destaca que las capacitaciones no tienen por qué ser costosas. Organizaciones como Transparencia Mexicana, Mexicanos contra la Corrupción, Ethos o Diáfano ofrecen formación continua, muchas veces sin costo.
También se pueden considerar cámaras empresariales, colegios de abogados, barras y asociaciones académicas, que cuentan con programas gratuitos o de bajo costo.
SEGUIR EL INSTINTO
Identificar actos de corrupción no siempre requiere una investigación profunda. Muchas veces la primera señal es la intuición. “Lo notas en la barriga: algo se siente raro, distinto a como usualmente se hacen las cosas”, asegura Levien González.
Cuando eso ocurra, propone tres preguntas clave: ¿Esto que estoy viendo entra en las funciones del servidor público? ¿A quién está beneficiando realmente esta decisión? ¿Tengo alguna forma de comprobarlo?
Si no es posible comprobarlo, lo más recomendable es ser prudente y buscar apoyo, sin poner en riesgo la integridad personal. En esos casos, las rutas pueden ser institucionales (órganos de control), sociales (ONG y medios) o mixtas.
Sin embargo, para que funcione una estrategia anticorrupción municipal, debe existir una estructura interna adecuada. El experto insiste en que todos los municipios deben tener al menos dos instancias diferenciadas: una unidad de prevención, que reciba reportes en tiempo real, identifique riesgos y dé seguimiento inmediato a posibles actos indebidos, y un órgano de revisión o auditoría, que evalúe lo ya ejecutado y tenga la capacidad de sancionar.
Lamentablemente, muchos de estos órganos no son técnicamente independientes. “Hoy en día, siguen rindiendo cuentas al Poder Ejecutivo local. Eso compromete su efectividad”, señala. La meta debe ser avanzar hacia fiscalías y auditorías municipales con autonomía técnica y de gestión.
Michel Levien puntualiza que, más allá del riesgo, la lucha anticorrupción también es una herramienta política positiva. A los ciudadanos les interesa que su dinero se use bien; a los medios que haya acciones concretas, y a la sociedad que sus gobiernos actúen con ética.
“Usen la anticorrupción para hacer política, pero háganlo bien”, recomienda el entrevistado. La transparencia no solo fortalece las instituciones, sino también genera confianza, estabilidad y legitimidad para quienes están al frente del gobierno local.


