Tips de Gestión
Reducción de desechos con sistemas digitales
El monitoreo de los procesos de reciclaje y del flujo de materiales reutilizables permite diseñar mejores modelos de economía circular
►Por Lucero Almanza Escalante
El modelo de economía circular cambia y se ajusta a las demandas de la actualidad, donde la incorporación de nuevas tecnologías permite mejorar y aumentar las oportunidades de desarrollo de proyectos que logren un mayor impacto productivo, social y en beneficio del medioambiente, destacan especialistas y autoridades locales.
En términos generales, el concepto se refiere a un sistema de aprovechamiento de recursos, donde se considera la reducción de la producción de desechos al mínimo indispensable, mediante la reutilización de aquellos elementos que, por sus propiedades, no pueden volver a la naturaleza.
SISTEMAS DIGITALES
“Actualmente, las tendencias en economía circular integran la digitalización de procesos y la gestión basada en datos para optimizar el uso de recursos, la simbiosis industrial para intercambiar flujos de residuos entre empresas, y el desarrollo de modelos de negocio circulares como el product as a service, que priorizan el rendimiento sobre la posesión”, comenta Edmundo Molina Pérez, profesor-investigador de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey.
Además, explica, se observa un crecimiento en las finanzas verdes y en indicadores de circularidad que permiten monitorear el desempeño sistémico, esto con base en la simulación de impactos de políticas de reciclaje y uso eficiente de materiales en la plataforma Simulating Sectoral Pathways and Uncertainty Exploration for Decarbonization (SISEPUEDE).
Para aprovechar este modelo, detalla Molina Pérez, se implementan acciones como el ecodiseño de productos —que facilita su desensamble y reutilización—, el establecimiento de cadenas de suministro inversas para recuperar residuos de posconsumo, y la adopción de tecnologías de reciclaje avanzado (químico y mecánico).
También se promueven programas de innovación abierta y laboratorios vivientes, donde industrias locales prueban prototipos circulares, mapean flujos de materiales y evalúan su viabilidad económica y ambiental dentro de escenarios de incertidumbre.
GESTIÓN LOCAL
En el ámbito estatal y municipal, el especialista del Tec de Monterrey recomienda establecer políticas de responsabilidad extendida para el productor —obligando a las empresas a gestionar el ciclo de vida completo de sus productos—, incentivos fiscales para inversiones en infraestructuras de recuperación y reciclaje, y normativas de compras públicas verdes que prioricen bienes con contenido reciclado.
Asimismo, “es clave impulsar programas de capacitación ciudadana y estándares de ecodiseño, todo reforzado por sistemas de monitoreo y reporte de flujos de materiales, como los que modelamos en SISEPUEDE para valorar costos y beneficios”, agrega.
Respecto a la relación con el sector empresarial, considera que la iniciativa privada puede colaborar con gobiernos locales mediante asociaciones público-privadas para el financiamiento y operación de plantas de reciclaje y centros de innovación circular, así como la creación de clústeres industriales que aprovechen sinergias en el uso de subproductos, y el desarrollo de pilotos de modelos de “servitización” con apoyo municipal.
Sin embargo, existen retos que incluyen la insuficiente infraestructura para la recolección y tratamiento de residuos, la fragmentación de la normativa entre niveles de gobierno y regiones, así como la falta de capacidades técnicas en el sector productivo y en las administraciones locales, precisa Molina Pérez.
Adicionalmente, refiere, es necesario mejorar la trazabilidad y la disponibilidad de datos sobre flujos de materiales, fomentar la cultura circular a través de educación y comunicación, y consolidar mecanismos de financiamiento innovadores que reduzcan riesgos para los inversionistas.
ALIANZA PÚBLICO-PRIVADA
En Querétaro, se generó una estrategia integral para el desarrollo de un modelo de economía circular, a través de una hoja de ruta en la cual participan el Gobierno del Estado y la iniciativa privada.
“En este tema apostamos por una economía que optimice los recursos, mediante un proyecto que está considerado como parte del Plan Estatal de Desarrollo y que ha permitido hacer del estado un referente con un modelo exitoso”, destaca el titular de la Secretaría de Desarrollo Sustentable (Sedesu) de Querétaro, Marco Antonio Del Prete Tercero.
El modelo que ha aplicado la dependencia estatal considera diferentes ejes, entre estos: establecer qué inversión hace la empresa para la optimización de residuos y los empleos que puede generar; también, cuánta energía y agua puede ahorrar en el año, y cuántas emisiones de CO2 deja de emitir anualmente.
De esta forma, la Sedesu registra la participación de 26 cadenas productivas en el sector, en las que participan 310 empresas, con 414 iniciativas para disminuir la contaminación. También se han desarrollado convenios y programas con alrededor de 367 instituciones académicas y organizaciones.
En el estado se creó, a su vez, el Sistema de Economía Circular Querétaro, una iniciativa liderada por el Clúster Automotriz de Querétaro, A.C., y la Sedesu, que busca promover la adopción de prácticas sostenibles en empresas y organizaciones del estado. Su objetivo principal es optimizar el uso de recursos, reducir la generación de residuos y fomentar la regeneración de los recursos naturales.
Gracias a este modelo, en Querétaro se ha evitado la emisión de alrededor de 890 mil toneladas de CO2 y se han generado 11 mil 178 empleos asociados.
“Ahora estamos trabajando en una hoja de ruta para la ciudadanía, a fin de conducir esta iniciativa a los ciudadanos y que realicen aportaciones en su hogar y su comunidad”, concluye el funcionario estatal.
Edmundo Molina Pérez.
FOTO: CORTESÍA DE LA ESCUELA DE GOBIERNO Y TRANSFORMACIÓN PÚBLICA DEL TECNOLÓGICO DE MONTERREY
Marco Antonio Del Prete Tercero.
FOTO: CORTESÍA DE LA SEDESU QUERÉTARO


