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►Pariedad Electoral

EL DEBATE POR LOS MUNICIPIOS EXLUSIVOS PARA MUJERES

Las elecciones municipales de 2027 pondrán a prueba una nueva generación de acciones afirmativas, con algunas localidades reservadas para la postulación de candidatas a presidencias municipales

►Por Isaías Ocampo Gaona
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La paridad de género en el ámbito municipal transformó la integración de los ayuntamientos y la postulación de candidaturas, al impulsar una representación política más equilibrada en este orden de gobierno. Sin embargo, aún persisten resistencias para alcanzar este principio de manera sustantiva.

En los últimos procesos electorales, diversos organismos electorales estatales emitieron lineamientos que obligan a los partidos políticos a postular mujeres en municipios considerados estratégicos o con mayores posibilidades de triunfo e incluso a reservar determinadas alcaldías exclusivamente para candidatas. Al menos cinco de las 32 entidades federativas del país cuentan con propuestas o lineamientos en este sentido.

Esta medida “puede entenderse como una acción afirmativa con una función al mismo tiempo correctiva y preventiva, dirigida a intervenir en un punto crítico de la democracia mexicana: la exclusión sistemática y la persistente violencia política contra las mujeres en razón de género, especialmente de aquellas que ejercen el poder municipal”, explica en entrevista Diana Piñón Jiménez, integrante de la Defensoría Pública Electoral para Mujeres del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

La doctora en Derecho señala que las medidas paritarias aplicadas en los procesos electorales son resultado de más de tres décadas de evolución jurídica y política, desde las primeras recomendaciones para equilibrar las candidaturas en la década de 1990 hasta la reforma constitucional de 2019, que consagró el principio de paridad en todo el país. Este proceso incluyó mecanismos como la alternancia en las listas, las fórmulas del mismo género, las candidaturas exclusivas para mujeres y sanciones frente a la violencia política de género.

LINEAMIENTOS PARITARIOS

El Proceso Electoral 2026-2027, que inicia el jueves 10 de septiembre, contempla la renovación de 18 mil 57 ayuntamientos y 437 cargos auxiliares, según el Plan Integral y los Calendarios de Coordinación de los Procesos Electorales Locales Concurrentes con el Federal 2026-2027, aprobado el 30 de julio pasado por el Instituto Nacional Electoral (INE).

Los estados con lineamientos o propuestas que contemplan la designación de municipios exclusivos para candidatas son Guerrero, Hidalgo, Morelos, Aguascalientes y Jalisco. Sin embargo, en estas dos últimas entidades los tribunales electorales revocaron los decretos correspondientes en julio pasado, por lo que los partidos políticos ya no estarán obligados a postular candidatas en los ocho municipios jaliscienses ni en los seis hidrocálidos contemplados originalmente.

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En el caso de Morelos, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) avaló un decreto del Congreso local que establece que, al menos en 11 municipios de la entidad, las postulaciones serán exclusivas para candidatas, debido a que esas localidades nunca han sido gobernadas por mujeres.

Al respecto, Arturo Espinosa Silis, socio de la consultora Strategia Electoral, considera en entrevista que este tipo de criterios debe mantener un equilibrio entre la paridad y la libertad de los partidos políticos para decidir dónde postular sus candidaturas, “de manera que tengan siempre oportunidades de ganar, pero que no se les imponga un lugar de forma definitiva”.

El especialista agrega que es necesario impulsar la paridad y adoptar medidas para que los partidos la respeten: “Pero también hay que entender el entorno, la competitividad, la estrategia electoral, el derecho de los votantes y el derecho de las personas votadas; me parece que incluso las autoridades electorales deben tener en cuenta muchos más elementos adicionales y que la paridad ya se garantiza con la obligatoriedad de postular un número mínimo de candidaturas”.

Espinosa Silis puntualiza que las cuotas y la obligatoriedad de la paridad han logrado que los partidos postulen cada vez a más mujeres. “Si no hubiera obligación de postular con paridad en las gubernaturas, no tendríamos un mayor número de gobernadoras”. Sin embargo, considera que las autoridades electorales aún deben trabajar de la mano con los partidos políticos para romper la desigualdad estructural dentro de las dirigencias partidistas y las coordinaciones parlamentarias.

Por su parte, el especialista en Desarrollo Municipal, Ricardo Escutia Miranda, considera que reservar municipios exclusivamente para mujeres no necesariamente resuelve problemas estructurales. “El desafío más profundo es otro: construir instituciones políticas donde el acceso al poder no dependa del dinero, de las élites partidistas o de las redes de influencia, pero, sobre todo, que generen bienestar y eficiencia en los términos que establece el Artículo 115 constitucional”.

IGUALDAD SUSTANTIVA 

Diana Piñón Jiménez explica que las acciones afirmativas que reservan determinadas presidencias municipales para mujeres no pretenden limitar la autonomía de los partidos políticos, sino corregir desigualdades estructurales que durante décadas restringieron el acceso de las mujeres al poder local y armonizar el principio de autodeterminación partidista con la obligación del Estado de garantizar la igualdad sustantiva.

La académica advierte que la paridad difícilmente producirá cambios duraderos si se limita al cumplimiento de cuotas. Su éxito dependerá de acompañarla con políticas educativas, culturales y preventivas que transformen las condiciones en las que las mujeres ejercen el poder, reduzcan la violencia política de género y fortalezcan una cultura democrática basada en la deliberación y la inclusión.

De cara a las elecciones de 2027, el desafío no será únicamente alcanzar un reparto equilibrado de candidaturas, sino consolidar una democracia capaz de convertir la igualdad formal en igualdad real. Más que un punto de llegada, la paridad representa el inicio de una transformación institucional y cultural cuyo alcance apenas comienza a definirse en los municipios del país. “La paridad, como un elemento pluralista, no busca solo equilibrar cifras, sino completar la idea de justicia con un enfoque restaurativo, preventivo y educativo que se implante en la cultura”, concluye Piñón Jiménez.