Expediente Abierto
► Competitividad Estatal
ESTADOS COMPETITIVOS EN LA ERA DE LA IA
La disponibilidad de agua y energía, la infraestructura, el talento y la capacidad institucional serán determinantes para aprovechar las oportunidades de la inteligencia artificial y responder a los cambios de la economía global, advierte el Imco
►Por Isaías Ocampo Gaona
FOTOS: ©BARNA TANKO/DREAMSTIME.COM
Un estado competitivo en la era de la inteligencia artificial (IA) requiere energía suficiente, conectividad digital, infraestructura logística, talento calificado e instituciones confiables. Todo ello “es una condición necesaria para participar en la nueva economía”, señala el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco).
De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la competitividad de un estado está vinculada con la productividad con la que utiliza sus recursos humanos, económicos y naturales. Desde esta perspectiva, la gestión territorial implica que los gobiernos locales aprovechen las competencias y los recursos estatales en beneficio de la población.
En su Índice de Competitividad Estatal (ICE) 2026, el Imco señala que elevar la productividad y aprovechar el potencial de las entidades “requiere políticas públicas que movilicen inversión privada, eliminen barreras y alineen los incentivos de gobiernos, empresas y trabajadores”. Sin embargo, ante una economía en transformación, advierte que medir las capacidades territoriales no consiste únicamente en anticipar qué tecnologías o industrias dominarán el futuro, sino en identificar qué entidades cuentan con las condiciones necesarias para adaptarse a esos cambios.
Valeria Moy Campos, Directora General del Imco, aseguró durante la presentación del ICE 2026 que “medir constantemente también permite exigir resultados y construir políticas con una visión de largo plazo”. Agregó que, aunque no es posible saber con exactitud hacia dónde va la nueva economía, mediciones como el ICE permiten conocer qué tan preparadas están las entidades para enfrentarla.
Para la Directora General del Imco, la importancia del ICE radica en su utilidad para analizar la competitividad con base en evidencia. “Permite reconocer fortalezas, identificar rezagos, aprender de las experiencias de otras entidades y orientar mejores decisiones públicas. Medir de manera constante también permite exigir resultados y construir políticas con una visión de largo plazo”.
El ICE evalúa a las 32 entidades del país mediante 53 indicadores agrupados en seis subíndices: innovación y economía; infraestructura; mercado de trabajo; sociedad y medioambiente; derecho y sistema político; y gobiernos.
De acuerdo con Valeria Moy Campos, lo más importante del índice es “ver cómo se ha comportado cada una de las variables a lo largo del tiempo para saber exactamente en qué le está yendo bien, qué están haciendo mal y qué pueden arreglar con política pública de corto o largo plazo, y qué cambios de infraestructura tienen que hacer. Es decir, no es el ranking lo que importa, sino cómo está cada estado en cada una de las variables evaluadas”.
RESULTADOS MEDIBLES
Desde la primera edición del ICE, publicada en 2006, el Imco ha documentado las transformaciones económicas, sociales e institucionales de los estados, al incorporar nuevas dimensiones e indicadores para evaluar su competitividad. “Mantener un ejercicio de esta magnitud durante dos décadas exige rigor, independencia y continuidad”, enfatiza Moy Campos. Sin embargo, agrega que los cambios de las entidades no son visibles de un año para otro: “Debemos distinguir los avances coyunturales de las transformaciones mucho más profundas y entender qué decisiones producen resultados duraderos”.
ENTIDADES MÁS COMPETITIVAS
A lo largo de las 20 ediciones del ICE, los estados que han ocupado alguno de los primeros 10 lugares son Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Ciudad de México, Coahuila, Jalisco, Nuevo León, Querétaro y Sonora.
Al respecto, la Gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, atribuyó la permanencia de la entidad entre las más competitivas durante las últimas dos décadas a las condiciones que ofrece para la inversión, entre ellas la disponibilidad de mano de obra calificada. “La educación de hoy es la economía del mañana, es la competitividad del futuro”.
Además, señaló que Baja California incrementó su capacidad energética en los últimos cinco años, mientras que en materia hídrica avanza la construcción de la que, según indicó, será la desaladora más grande de Latinoamérica. “Con esto vamos a garantizar el agua para los próximos 30 años al menos”. Ávila Olmeda coincidió con Valeria Moy Campos en que el agua y la energía son los pilares para participar en la nueva economía.
Por su parte, el Gobernador de Nuevo León, Samuel Alejandro García Sepúlveda, consideró que la entidad está preparada para competir en la economía del futuro y destacó su capacidad de generación y distribución energética: “Es un centro de distribución de energía que beneficia a Tamaulipas, Coahuila y San Luis Potosí; eso nos garantiza de 5 a 10 años de energía para que lleguen más empresas y crezcamos”.
El mandatario estatal indicó que Nuevo León cuenta con 140 parques industriales listos para operar, gracias a la disponibilidad de energía y agua para recibir nuevas empresas. “Tenemos casos de éxito como Quanta Computer que hacen computadoras de Tesla, que desde su instalación a la exportación tardaron solamente seis meses”.
En materia hídrica, recordó que el estado atravesó una crisis de abastecimiento; no obstante, tras la llegada de fenómenos hidrometeorológicos, las presas recuperaron sus niveles y actualmente el estado implementa mecanismos para que las empresas reciclen agua destinada al uso industrial.
Para el Imco, la nueva economía requerirá disponibilidad de agua y electricidad, por lo que las entidades necesitan el apoyo de la Federación para competir con otros países, particularmente con los estados de la frontera sur de Estados Unidos.
Moy Campos detalló que, entre las recomendaciones del Imco para mejorar la competitividad en los próximos años, están promover el tratamiento y la recuperación del agua, mejorar la capacidad recaudatoria de los estados, destinar mayores recursos a los sistemas de cuidados, apoyar al talento local y contar con padrones estatales de programas de calidad.
Finalmente, la Directora del Imco subrayó que “la competitividad se desarrolla en el tiempo. Es muy importante entender esto, no se desarrolla de un año para otro ni de un sexenio a otro. La nueva economía va a elevar las exigencias y necesitamos que los estados estén listos para esto. Ninguna fortaleza aislada es suficiente, vamos a tener que aprender a diversificar porque esta nueva economía va a ser cambiante y tenemos que ser resilientes”.