Desde la Urna

Como siempre, el cambio de año incita a planear, renovar, hacer nuevos propósitos y generar la esperanza de que las cosas irán mejor. Desde diciembre pasado la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció que su gobierno consolidará este año las políticas de la llamada Cuarta Transformación y que nada detendrá el avance de su proyecto, ni siquiera la ultraderecha internacional. Así lo expresó durante el mitin que organizó en el Zócalo capitalino a inicios de diciembre.

Con todo, el contexto del inicio de año deja un sabor amargo por la persistencia de la violencia en Michoacán y la sensación generalizada de inseguridad que vivimos los mexicanos. El sentimiento no es nuevo, pero lo peor sería acostumbrarnos a considerarlo la normalidad del país. No basta afirmar que los homicidios dolosos disminuyeron mientras siguen ocurriendo hechos que eclipsan el optimismo con el que comienza el nuevo año.

El 2026 será un periodo de fuerte intensidad política. Según lo anunciado por la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, en los primeros días del año conoceríamos la propuesta de reforma que preparó el equipo de Pablo Gómez Álvarez. Aunque en las últimas semanas de 2025 el debate sobre la reforma disminuyó sensiblemente, la realidad es que el gobierno invirtió un amplio capital político en un cambio constitucional que incluye la desaparición de los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE), la eliminación del sistema de representación proporcional, además de la reducción del costo de las elecciones y del financiamiento a los partidos políticos. Enero y febrero serán meses de un debate político muy intenso sobre el tema.

El asunto no es menor, en abril la Cámara de Diputados elegirá a tres nuevos consejeros o consejeras electorales, por lo que buena parte de la credibilidad de los comicios de 2027 recaerá en la imparcialidad e independencia de quienes integren el nuevo Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE). La reforma en la materia tendrá que estar lista a finales de mayo para cumplir con el requisito constitucional de contar con leyes electorales al menos 90 días antes del inicio del proceso electoral.

Paralelamente, el INE otorgará el registro como partidos políticos a las organizaciones que cumplan los requisitos de ley. Hasta ahora dos agrupaciones avanzan hacia la competencia electoral: Construyamos Sociedades de Paz, heredera directa del Partido Encuentro Social, y Somos México, organización de base ciudadana que surgió con el Frente Cívico Nacional, la Marea Rosa y otros colectivos de trabajadores y ciudadanas. En otras palabras, en 2026 podría producirse un reacomodo político con nuevos partidos y reglas electorales redefinidas, sin que aún conozcamos sus características. En todo caso, el reto consiste en llegar a la elección de 2027 con autoridades independientes, confianza pública y resultados creíbles. Además de la renovación de la Cámara de Diputados federal, en 2027 los votantes elegirán autoridades locales en las 32 entidades federativas, 17 gubernaturas y la mitad del Poder Judicial que quedó pendiente desde 2024.

En el ámbito económico, el gobierno iniciará este año la negociación del futuro del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá. Tampoco es un tema menor y la administración federal apuesta por mantener el acuerdo y mejorar las condiciones del intercambio con América del Norte, pese a las presiones expresadas por el Presidente Donald Trump.

Si a todo agregamos el reto de garantizar mejores condiciones de seguridad en el país, 2026 pinta para ser un año de mucha intensidad política, de la que pueden salir resultados positivos si existen verdaderos deseos de negociar y dialogar en todos los frentes. ¡Feliz año para todos!

Profesor Investigador de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del Tecnológico de Monterrey.
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