Expediente Abierto

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El debate sobre seguridad pública en las ciudades suele girar en torno a una disyuntiva silenciosa pero decisiva: ¿hasta dónde llegan los ojos institucionales cuando se trata de vigilar y proteger? La experiencia de la Ciudad de México muestra una distribución de la infraestructura tecnológica basada en criterios de política territorial.

El programa Ojos que Te Cuidan, del C5 capitalino, se inserta justamente en esa discusión. No se limita a reforzar los corredores céntricos y de alta concentración económica, sino que también apuesta por extender la cobertura hacia zonas periféricas. El despliegue de 15 mil 200 tótems equipados con 30 mil 400 cámaras abre un mapa distinto: uno donde Tlalpan, Xochimilco, Milpa Alta o Tláhuac aparecen con el mismo valor estratégico que Paseo de la Reforma o el Centro Histórico.

Este enfoque introduce una diferencia con lo que ocurre en varias entidades del país, donde la videovigilancia se concentra en capitales estatales o áreas metropolitanas de mayor visibilidad. En Jalisco o Nuevo León, por ejemplo, el modelo predominante ha sido la centralización en los corredores urbanos más dinámicos, bajo la premisa de proteger espacios financieros y comerciales. Ese esquema responde a una lógica económica entendible, pero deja en segundo plano a comunidades rurales o semirrurales.

En contraste, la Ciudad de México articula una estrategia con vocación de equidad territorial. La decisión de ubicar cámaras en puntos como Topilejo o los parajes boscosos de Tlalpan no responde únicamente a criterios poblacionales, sino también a la lectura de patrones delictivos y a la escucha directa de las demandas vecinales.

Este giro es relevante para las alcaldías periféricas porque representa, en términos políticos, un acto de reconocimiento. La seguridad deja de ser privilegio de zonas céntricas y se convierte en un derecho repartido con criterios de justicia espacial.

La experiencia capitalina también revela el papel de la interlocución ciudadana fortalecida por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina. Los recorridos Casa por Casa y las consultas en espacios públicos como el Zócalo de Gobierno Ciudadano han nutrido la ubicación de cámaras, permitiendo que los criterios de planeación técnica se alineen con las realidades sociales.

Este contraste con modelos más centralizados en otros estados abre un debate importante para alcaldes: ¿deben las decisiones sobre infraestructura de vigilancia partir de indicadores criminales abstractos o de un diálogo sostenido con la ciudadanía que vive la inseguridad cotidianamente?

La seguridad, como política pública, no solo se mide en el número de cámaras instaladas, sino también en la distribución respecto de los territorios donde la exclusión ha sido norma. Con Ojos que Te Cuidan, la capital del país experimenta un modelo donde la periferia se convierte en núcleo.

*Doctor en Teoría Política por la Universidad de Essex, Inglaterra; maestro en Comunicación por la Universidad Iberoamericana y licenciado en Derecho y en Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México. Es Coordinador General del C5 de la Ciudad de México.