Expediente Abierto

►Inclusión Social

COMBATE A LA MARGINACIÓN CON ESPACIOS RECREATIVOS

 

La carencia de zonas públicas destinadas a la actividad física en las ciudades tiene repercusiones en la salud de la población y en la prevalencia de desigualdades sociales, advierten académicos

►Por Martha Palma Montes
FOTO: ANDREA MURCIA / CUARTOSCURO

En las ciudades del país persisten brechas en la disponibilidad de espacios públicos para la actividad física, especialmente en las tres áreas metropolitanas más pobladas: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. En estas urbes, el mobiliario urbano destinado al ejercicio y la recreación es insuficiente y su distribución reproduce las desigualdades socioespaciales, según el estudio Análisis espacial de las brechas en la disponibilidad de espacios públicos para la actividad física y su relación con la marginación social en áreas urbanas de México.

El estudio, realizado por académicos de la Universidad Iberoamericana y la Universidad Autónoma Metropolitana, explora las zonas urbanas utilizando las Áreas Geoestadísticas Básicas (Ageb) como unidad de análisis, ya que constituyen la escala espacial que mejor describe la disponibilidad de espacios públicos para la actividad física en la dinámica cotidiana de la población.

Una vez identificados los espacios en cada Ageb y determinadas las superficies verdes, esta disponibilidad se correlaciona con sus características socioeconómicas.

Con base en este análisis, fue posible determinar que los espacios públicos para la actividad física, especialmente los de mayor extensión, están concentrados en las alcaldías de la Ciudad de México, mientras que las zonas periféricas, como el Estado de México e Hidalgo, presentan una menor cantidad de estos espacios. Desde una perspectiva de planificación urbana, esto indica que las zonas periféricas reciben menor inversión en infraestructura recreativa, un patrón que se repite en las áreas metropolitanas de Monterrey y Guadalajara. "Las zonas con mayor marginación o rezago social tienden a tener menos áreas verdes, principalmente en Monterrey y la Ciudad de México; en contraparte, entre mayor nivel socioeconómico, hay más superficies verdes", explica Luis Ortiz Hernández, profesor del Departamento de Atención a la Salud de la UAM Xochimilco y autor del estudio.

Los resultados evidencian una distribución desigual que afecta principalmente a las poblaciones con menores recursos socioeconómicos, lo que confirma la existencia de una brecha social y urbana que restringe el acceso a entornos saludables. Esta situación perpetúa un ciclo de desigualdad en salud, dado que la falta de espacios adecuados limita las oportunidades para adoptar estilos de vida activos y saludables, esenciales para el desarrollo físico y psicológico.

ACCIONES DE INCLUSIÓN 

Mauricio Hernández Fernández, investigador y académico del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo Equitativo (Equide) de la Universidad Iberoamericana (Ibero), campus Ciudad de México, señala que las recomendaciones derivadas del estudio apuntan a visibilizar las brechas sociales en la planeación urbana, incorporar criterios de salud pública y reducción de inequidades, así como promover la participación comunitaria mediante consultas públicas para definir el tipo de actividades que la población desea realizar en espacios como plazas, parques y quioscos.

El también autor del estudio subraya que la toma de decisiones de las autoridades locales debe priorizar la reducción de brechas sociales en zonas urbanas marginadas, mediante proyectos que promuevan la actividad física y el acceso equitativo a bienes y servicios.

Ortiz Hernández destaca la necesidad de analizar la evolución del diseño urbano, influida por procesos históricos como la migración masiva del campo a las ciudades, la falta de servicios públicos en asentamientos humanos irregulares, la participación ciudadana para exigir espacios recreativos y la capacidad de respuesta de los gobiernos ante estas demandas. "Existe una disparidad respecto a la atención prioritaria que reciben las colonias de acuerdo con su nivel socioeconómico. Por ejemplo, en las alcaldías Benito Juárez y Miguel Hidalgo, en la Ciudad de México, el presupuesto público es mayor, por lo tanto sus habitantes esperan y solicitan mejores servicios, esto contrasta con las acciones de gobiernos municipales periféricos debido a que tienen menores recursos y la participación ciudadana también es reducida", reflexiona.

JUSTICIA SOCIAL

Incorporar la perspectiva de justicia social en los planes de desarrollo urbano implica redistribuir recursos a nivel metropolitano para revertir la falta de parques y áreas verdes en zonas vulnerables, con la participación de los tres órdenes de gobierno, considera Ortiz Hernández. "La Ciudad de México tiene una política clara a nivel urbe porque invierte en el equipamiento de alcaldías con más Ageb marginadas, al incorporar parques o reacondicionar los ya existentes, especialmente en las periferias de Gustavo A. Madero, Iztapalapa, Tlalpan, Tláhuac, Xochimilco y Milpa Alta".

Agrega que un sistema de transporte público eficiente es clave para garantizar el acceso a espacios recreativos, además de contribuir a desmontar la idea de que la falta de actividad física responde únicamente a decisiones individuales, cuando en realidad depende en gran medida de las condiciones del entorno.

Mauricio Hernández Fernández.

 

 

 

Mauricio Hernández Fernández.
Investigador en el Equide de la Ibero

FOTO: CORTESÍA DEL EQUIDE DE LA IBERO