El balance económico de América Latina y el Caribe en 2019 se presenta en un contexto particularmente complejo. La región muestra una desaceleración económica generalizada y sincronizada a nivel de países y de sectores, completando seis años consecutivos de bajo crecimiento, señaló este jueves la CEPAL en su último informe anual dado a conocer en su sede central de Santiago, Chile.

De acuerdo con el Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2019, de la CEPAL, México se encuentra estancado este 2019, con 0.0% de crecimiento, mientras que para 2020 se espera que crezca alrededor del 1.3%.
El documento señala que en el primer semestre del año, el PIB de América Latina se estancó y tuvo un crecimiento nulo, por debajo del 1,34% registrado en el mismo período del año anterior. La desaceleración se produjo en 18 de las 20 economías de América Latina, con la excepción de Colombia y Guatemala.
Explica que, en términos subregionales, tanto en América del Sur como en México y Centroamérica, se observa una clara reducción de las tasas de expansión en los primeros trimestres de 2019 respecto de la tasa media de crecimiento del año anterior, a pesar de las características disímiles que tienen las economías de dichas economías. Mientras que las de América del Sur se especializan en la producción de bienes primarios —en particular, petróleo, minerales y alimentos—, las de México y Centroamérica se vinculan principalmente al ritmo de expansión de los Estados Unidos.
En cuanto al salario en México, refiere que en este país se registró el mayor aumento desde 2002, en parte por el incremento significativo del salario mínimo.
Señala que el bajo crecimiento en la región y la desaceleración con respecto a 2018 se deben al entorno externo menos favorable y a la prevalencia de factores internos en varias economías. En México, detalla, el PIB se contrajo un -0,8% en el segundo trimestre, afectado por una pronunciada reducción de la inversión y, en menor medida, del consumo. La baja ejecución del presupuesto público y la mayor incertidumbre por las tensiones comerciales han afectado su desempeño.

El organismo regional de las Naciones Unidas indica que la desaceleración en la demanda interna se acompaña por una baja demanda agregada externa y mercados financieros internacionales más frágiles. A este contexto se suman las crecientes demandas sociales y las presiones por reducir la desigualdad y aumentar la inclusión social.
De esta forma, el panorama macroeconómico de los últimos años muestra una desaceleración tendencial de la actividad económica, con una disminución del producto interno bruto (PIB) per cápita, caída de la inversión, baja en el consumo per cápita, menores exportaciones y un sostenido deterioro en la calidad del empleo.
Todo esto llevará a que en 2019 la región crezca apenas 0,1% en promedio, mientras que las proyecciones de crecimiento para 2020 se mantendrán bajas, en torno al 1,3% para la región en su conjunto. En consecuencia, el período 2014-2020 sería el de menor crecimiento para las economías de América Latina y el Caribe en las últimas siete décadas.

“Ante este escenario la región no aguanta políticas de ajuste y requiere de políticas para estimular el crecimiento y reducir la desigualdad. Las condiciones actuales necesitan que la política fiscal se centre en la reactivación del crecimiento y en responder a las crecientes demandas sociales”, declaró Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en la presentación del documento.
También se enfatiza que una política fiscal activa requiere en el mediano-largo plazo una estrategia para garantizar su sostenibilidad en el tiempo. Esto implica que debe estar vinculada con la capacidad de crecimiento y la dinámica de la productividad, junto con el fortalecimiento de la capacidad recaudatoria del Estado (mejorando la progresividad de la estructura tributaria mediante el aumento de los impuestos directos; reduciendo la evasión fiscal, que representa alrededor de 6,3% del PIB de la región; reevaluando los gastos tributarios, que representan 3,7% del PIB de la región; e implementando una nueva generación de tributos relacionados con la economía digital, el medioambiente y la salud pública).
En materia de proyecciones de crecimiento, según el informe 23 de 33 países de América Latina y el Caribe (18 de 20 en América Latina) presentarán una desaceleración de su crecimiento durante 2019, mientras que 14 naciones anotarán una expansión de 1% o menos al finalizar el año.
Asimismo, se verifica que el PIB per cápita de la región se habrá contraído 4,0% entre 2014 y 2019. En tanto, la desocupación nacional aumentará de 8,0% en 2018 a 8,2% en 2019, lo que implica un alza de un millón de personas, llegando a un nuevo máximo de 25,2 millones, a lo que se suma un deterioro en la calidad del empleo por el crecimiento del trabajo por cuenta propia (que superó al empleo asalariado) y de la informalidad laboral.
El Balance Preliminar prevé que en 2019 el país con mayor expansión será Dominica (9,0%), seguido por Antigua y Barbuda (6,2%), República Dominicana (4,8%) y Guyana (4,5%). Por el contrario, Venezuela anotará el mayor retroceso, con una contracción de -25,5%, seguido por Nicaragua (-5,3%), Argentina (-3,0%) y Haití (-0,7%). América Central crecerá 2,4%, el Caribe 1,4% y América del Sur se contraerá -0,1%.
Para el próximo año 2020 las proyecciones de la CEPAL indican que las naciones del Caribe seguirán liderando el crecimiento regional (con un promedio subregional de 5,6%), encabezadas por Guyana (85,6%, debido al comienzo de la producción de petróleo que tendría lugar en 2020), Antigua y Barbuda (6,5%), Dominica (4,9%) y República Dominicana (4,7%). En la parte baja, Venezuela, Nicaragua y Argentina moderarán sus tasas de contracción económica (con -14%, -1,4% y -1,3%, respectivamente). En tanto, América Central se expandirá 2,6% y América del Sur 1,2%.
De acuerdo con el informe, a pesar de las dificultades y limitaciones que enfrentan actualmente los espacios de política, a diferencia de épocas anteriores la mayoría de los países de la región se encuentran hoy en situaciones de inflación en niveles históricamente bajos (2,6% promedio regional, sin considerar a Venezuela, Argentina y Haití), reservas internacionales relativamente elevadas, en general las economías mantienen acceso a los mercados financieros internacionales, y las tasas de interés internacionales se encuentran en niveles reducidos. Estas condiciones favorecen la capacidad de implementar políticas macroeconómicas tendientes a revertir el actual escenario de bajo crecimiento.
Por ello es fundamental reactivar la actividad económica mediante un mayor gasto público en inversión y políticas sociales, señala la CEPAL. Asimismo, para dar cuenta de las demandas sociales, los esfuerzos redistributivos de corto plazo deben complementarse con aumentos en la provisión y calidad de bienes y servicios públicos, recalca la Comisión.








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