El regreso a la política parlamentaria.

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El autor es Decano Asociado de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del ITESM. Twitter:@ArturoSanchezG; Facebook: Arturo Sánchez Gutiérrez (Figura Pública)

arutroUna de las características del mes de septiembre es el uso político y ceremonioso que se le da a las Fiestas Patrias. Tradicionalmente, dichos festejos comenzaban el mismo 1º de septiembre, con la vieja celebración del Día del Presidente, a partir de la entrega y lectura del informe de gobierno en el Congreso de la Unión. Esa ceremonia se desfiguró poco a poco hasta terminar en un mero trámite administrativo, en el que se entrega el documento sin discursos ni protocolos de ningún tipo.

El primer mandatario busca exponer el estado que guarda la nación, lo más detalladamente, pero la reforma al Artículo 134 de la Constitución limita a los gobernantes a ser ellos mismos, con su imagen o su voz, los que comuniquen los logros a la población.

Por eso es factible esperar que el presidente Enrique Peña Nieto, con base en la nueva ley electoral, envíe múltiples mensajes por radio y televisión, aunque dichos spots sólo están permitidos siete días antes y cinco días después del 1º de septiembre. Si el jefe del Ejecutivo abusara de esos plazos sería sujeto a una sanción que, en principio, pasaría por la mesa del Consejo General del Instituto Federal Electoral (IFE).

Con todo, este año las fiestas patrias serán muy observadas y comentadas en los cafés políticos, pues es la primera vez que Peña Nieto dará el Grito de Dolores desde el balcón de Palacio Nacional y presencie el desfile militar del 16 de septiembre. Es ahí donde se observará el estilo personal del mandatario y el sello que dé a sus mensajes. Se trata de fortalecer los símbolos de la autoridad presidencial en medio de las celebraciones de septiembre.

Seguramente para las fiestas patrias el debate se centrará en la evaluación al Ejecutivo Federal y el futuro del Pacto por México para construir nuevos acuerdos. El tema de la reforma energética seguirá en el centro del debate, justo cuando el sentimiento nacionalista suele resurgir.

En todo caso, la política volverá a centrarse en las actividades del Congreso de la Unión y la agenda seguirá abierta. Temas como las reformas prometidas o simplemente la redacción de las leyes secundarias en materia de educación y telecomunicaciones marcarán la agenda. Incluso, el debate relacionado con la posibilidad de legalizar el consumo de la mariguana atraerá la atención de muchos analistas.

Mientras tanto, preocupan dos elementos de la política nacional que siguen sin dar los resultados esperados: 1. La construcción de una alternativa para combatir a la delincuencia organizada y 2. El anuncio del Banco de México sobre la reducción de la expectativa de crecimiento económico para este año. Atrás de las celebraciones, ambos temas son motivo de las preocupaciones nacionales.

No sólo se trata de medir el número de pobres que describió el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) en su informe 2012. Tampoco es sólo el problema de contar víctimas de la delincuencia o de comunicar la violencia de manera diferente. La expectativa electoral que permitió el regreso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a Los Pinos estaba con mucho puesta en esos dos temas. Así que, en medio de las celebraciones, es momento de evaluar.

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