Autonomía municipal administrativa y el cambio de personal

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Especialista en Desarrollo Municipal, ponente en seminarios, coloquios y congresos nacionales e internacionales, interesado en políticas públicas, especialmente en áreas de seguridad púiblica, juventud, desarrollo, programas sociales y obra pública.

Por: Ricardo Escutia*

Autonomia_municipal_Alcaldes_de_Mexico_Septiembre_2015El pasado 13 de agosto circuló una noticia sobre despido injustificado en varios municipios del estado de México (Denuncian despidos injustificados en ayuntamientos del Edo. Méx.), esta información tiene el sustento de la Contraloría Interna del Poder Legislativo, la cual informa que al cambio de trienio suele haber bajas del personal. Asimismo nos menciona algunos de los municipios donde este fenómeno se presenta, entre los cuales se encuentran los que conforman la Zona Metropolitana del Valle de Toluca y municipios conurbados al DF.
Hay que aclarar que el municipio es el nivel de gobierno más cercano a la gente, debe velar por la satisfacción de las necesidades de su población y propiciar mejoras en la calidad de vida, por lo cual en el artículo 115 constitucional expresa las funciones y servicios que le corresponden.

Para garantizar el objetivo primordial del gobierno local (municipio) la constitución lo faculta con características como:

• Personalidad jurídica: sujetos con derechos y obligaciones, así como la capacidad para contar con patrimonio integrado por bienes y servicios que le posibiliten atender sus deberes con la comunidad

• Autonomía política: derecho del municipio para otorgarse sus propias autoridades mediante elección popular y directa

• Autonomía administrativa: capacidad legislativa que le brinda al municipio facultades para expedir bandos municipales, reglamentos, circulares y disposiciones administrativas dentro de sus jurisdicciones, así como la modificación de su propia estructura orgánica

• Autonomía financiera: libre administración del municipio con la hacienda

Precisamente es esta facultad de autonomía, en cuestión administrativa, la que le brinda al municipio la posibilidad de reinventarse o reestructurarse en términos orgánicos cuando se considere pertinente, situación que puede causar las bajas o altas del personal, ya que servicios se concesionan y direcciones se fusionan o separan al cambio o durante el trienio en curso.

Sin embargo, no todo es ocasionado por la administración. Estas bajas pueden ser causa directa del personal, debido a un perfil inadecuado, faltas administrativa, incumplimiento o desconocimiento de funciones, situación mayoritaria en los municipios del país.

En la nota sobre despido injustificado se señala que los alcaldes buscan despedir a la mayor cantidad de gente antes de irse, pero sin pagar las liquidaciones conforme a la ley. Es sabido que los alcaldes son quienes firman y aprueban las altas y bajas, sin embargo, antes deben pasar por la dirección de recursos humanos o de personal de la propia dirección, sea esta tesorería, seguridad, ambiente, comunicación social, etcétera, y ser aceptada.

Al causar baja de forma voluntaria, el trabajador termina bajo su responsabilidad la relación laboral y el patrón (en este caso el alcalde), sólo está obligado a pagar las prestaciones devengadas (ganadas y aún no pagadas) como: salarios por el tiempo trabajado, la parte proporcional de vacaciones y aguinaldo, sin embargo estas prestaciones tienden a ser bajas.

Cuando el despido es por parte del patrón (sea justificada o injustificado, por reestructuración, recorte o ineficiencia del personal) este debe cubrir una indemnización al trabajador, la cual consiste en:

• Tres meses de salario por concepto de indemnización Constitucional
• La prima de antigüedad, que consta en el pago de 12 días de salario por cada año de servicios prestados, tomando como base para el pago de esta prestación el doble del salario mínimo
• Aguinaldo
• Vacaciones y prima vacacional
• Prestaciones generadas y que no se hayan cubierto

En este caso la indemnización es mayor en comparación con la baja por cuenta propia, pero si lo que interesa no es la indemnización, se puede pedir la reinstalación (siempre y cuando el puesto exista) junto con lo devengado, un derecho que hay que pedir, hacer valer y demostrar, acción que recae en un juicio por despido injustificado.

Es cierto que en México se necesitan lugares de trabajo, especialmente en el mercado laboral formal, pero también es real que hacen falta personas empáticas y profesionistas.

En la experiencia como servidor público he encontrado casos donde una vacante fue cubierta porque sólo había un interesado, donde el trabajador como el superior desconocen sus funciones, donde el trabajo fomenta la precariedad laboral con jornadas excesivas, actividades desgastantes, sueldos inadecuados y malos tratos. En consecuencia, el trabajo se convierte en un lastre para la persona, no se brinda un buen servicio, se obstaculiza el desarrollo y aumentan las problemáticas municipales.

Un despido injustificado es un asunto grave, pero como hemos visto, es poco probable que se suscite. El problema está en el manejo de la información y en la interpretación. Para trabajar en el ramo es necesario el interés por el servicio, de cercanía y empatía con la gente y de profesionistas en áreas sociales como la antropología social, ciencias políticas, sociología, trabajo social, derecho, psicología, economía, seguridad, etc.

Estos sujetos deben visualizar las deficiencias administrativas, los problemas del municipio, las potencialidades locales, la importancia de las pequeñas y medianas empresas, pero sobre todo deben ser capaces de planificar, de innovar, de mejorar la administración. De generar una interacción con su población, con los gobiernos estatales y el federal, y hasta contemplar lo internacional, ya que el futuro del país se encuentra en la gente, esta habita en municipios que en su extensión conforman ciudades.

En este sentido, el pasado 28 de agosto, María Elena Gómez directora de comunicación social del municipio de Lerma menciona:

“Durante el transcurso de cualquier administración hay ingresos como bajas, la diferencia de Lerma con cualquier otra administración es que estamos certificados, nosotros sacamos el 3er lugar a nivel nacional de 410 municipios evaluados por el IMCO y obtuvimos el primer lugar en la certificación de cumplimiento de la agenda municipal”.

“Cada una de las evaluaciones lleva un trabajo exhaustivo no sólo del presidente municipal o directivos, a todos nos evaluaron bajo determinados indicadores y cada uno de estos se tiene que cumplir con cabalidad, es una obligación para transparentar la administración”.

“Cuando hay bajas, siembre habrá personas que lo consideren justo o injusto; sin embargo no es el decirlo, hay que demostrarlo, lo más importante es el cambio que hemos tenido hacia la calidad en la administración, como servidores públicos nos exigen prepararnos en función a que tienes que cubrir un perfil (ocasionalmente con nuestros propios recursos)”.

“Quienes tenemos interés hemos ido a cursos y certificaciones, no es cuestión partidista, se trata de cubrir el perfil, estamos cumpliendo la agenda municipal y sus exigencias, esto con ética administrativa en todo el personal; cuando llegan las instancias con las certificaciones de transparencia, de eficiencia, hay que cubrir los requisitos, no es sólo uno, son varios y con cada ratificación van aumentando. Tienes que avalar lo que ya obtuviste y te van incrementando índices”.

“Al fin de cuentas somos personas las que trabajamos, las que nos capacitamos y dentro de la ética está el respeto, respeto a los derechos, a las labores, a las obligaciones; en este sentido es una obligación de la administración transparentar, ser eficiente y entregar cuentas claras; sí hay situaciones donde un servidor no cubre el perfil, la actividad, sus funciones o no tienen la disposición, y se tienen que tomar acciones”.

“No podemos tomar tan aventuradamente un despido, si rompiéramos la ley no nos dan la certificación, si la contraloría encuentra algún probatorio de un despidió injustificado nos lo hará saber y tendremos que acatar la petición necesaria al respecto, pero si yo no cumplo, no cuento con el perfil, si no cubro las certificaciones, si no cumplo con lo que se me exige para dar un buen servicio no puedo seguir en el servicio, no hay ayuntamiento que funcione sin ser humanos, pero debe ser calificado”.

“Una de las principales acciones que nos obliga como servidor público es el trabajo, y quienes nos quedamos en el servicio somos quienes tuvimos el interés para cumplir, para servir y obtener la certificación, no podemos estar con la dinámica de no atender a la ciudadanía, nuestro trabajo se refleja en la obra pública, en la atención y buen trato a la gente, con el personal que cubre los requisitos de servidor público, algo que ahora se nos exige y que nos evalúan”.

*El autor es Maestro en Ciencias Sociales con especialidad en Desarrollo Municipal. Ha sido ponente en seminarios, coloquios y congresos nacionales como internacionales. Es asesor independiente de partidos políticos y de políticas de seguridad.

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