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La relación Civil-Militar ¿un divorcio conveniente?

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Es presidenta de la Organización No Gubernamental Y Quién Habla por Mí AC. Estudió ciencia política en el Tecnológico de Monterrey y se ha dedicado al fortalecimiento de políticas públicas, proyectos y legislación en materia de Derechos Humanos, especialmente en temas de seguridad, género y de protección de derechos de niñas, niños y adolescentes. twitter Twitter twitter Twitter

Este caso se debe ver con “lupa” para hacer efectiva la garantía de no repetición, los responsables deben tener sanciones, sin duda; pero lo que no debería haber es esta confrontación que merma las relaciones civiles-militares

Hace algunos días se dieron a conocer hechos violentos en Tamaulipas que dejaron como saldo la muerte de personas civiles y personal naval. Injusto y sumamente doloroso en ambos casos, porque ante atentados criminales contra el personal naval, donde perdieron la vida dos capitanes de la Marina y hubo otros tantos heridos de gravedad, se montó de urgencia un operativo desde el aire que dejó como saldo la muerte de cuatro personas civiles entre ellas dos niñas. ¿Un error del personal naval? Sí, ¿Lo hicieron con la intención de asesinar? No, rotundamente no y menos asesinar a dos niñas. Lamentablemente el saldo del crimen y el rompimiento del tejido social, termina en acontecimientos así de dolorosos que afectan las entrañas más sensibles de nuestra Nación, creando círculos viciosos, en dónde muchos(as) buscan no quién la hizo sino quién se la pague a como dé lugar.

El error del personal de la Marina en este caso me sorprende, debido a que sé que tienen protocolos de actuación conforme a estándares internacionales de Derechos Humanos y de Derecho Internacional Humanitario, cuyos contenidos se enseñan desde la educación más básica dentro de las fuerzas armadas, hasta los altos mandos, y una prueba de ello fue la intervención durante los sismos pasados que golpearon a nuestro país; además el personal naval sabe que ante cualquier violación de Derechos Humanos, prácticamente pierden el futuro dentro de la Armada de México y se hacen acreedores de sanciones ejemplares.

Finalmente, en este caso los altos mandos de la Secretaría aceptaron la responsabilidad, están en proceso de reparación del daño y emitieron un mensaje que promete la garantía de no repetición. Este caso se debe ver con “lupa” para hacer efectiva la garantía de no repetición, los responsables deben tener sanciones, sin duda; pero lo que no debería haber es esta confrontación que merma las relaciones civiles-militares que son un pilar básico para la convivencia en aras de preservar la seguridad interior de nuestro país y los intereses nacionales; pues el dolor de este caso empeora cuando lees en medios y opiniones, acusando a toda la SEMAR y de paso a la SEDENA de graves violaciones a los Derechos Humanos como si todo el personal de estas instituciones merecieran esta represalia.

Lastima también, que nadie se pronuncia por lo menos como forma de solidaridad, por el fallecimiento de los dos capitanes que también dejan familias con niños y niñas en desamparo. Y al revés de igual forma, duele ver como algunas personas justifican la muerte de civiles porque “suponen” que eran familiares de los delincuentes y los usaban como carne de cañón, para disuadir el operativo. Sin duda este operativo no debe repetirse, pero no podemos odiarnos unos(as) con otros(as).

Somos más las personas civiles que queremos sacar a México del hoyo y el personal naval y militar tiene la misma finalidad. Invito al diálogo, a permitir conocernos unos(as) y otros(as) y organizarnos con un andamiaje de cultura de la legalidad y con inteligencia de Estado, que hasta hoy ha existido a medias; porque “los malos” esos sí se organizan y basta ver las noticias a diario para dar cuenta de cómo nos tienen.

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