Ventilación natural para edificios públicos.

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VentilaciónUn edificio sustentable es aquel que ahorra energía, pero en México, 8 de cada 10 construcciones no cumplen con esta característica, refiere NYCE, un organismo de certificación de eficiencia energética en diversos productos y procesos.

El Consejo Mundial de Negocios para el Desarrollo Sustentable (WBCSD por sus siglas en inglés) calcula que del total de la energía que consume un edificio, 12 por ciento se utiliza en la etapa de la construcción. Durante la vida útil del inmueble, la ventilación, junto con la calefacción, la electricidad y el agua caliente, concentran 84 por ciento, mientras que el resto se emplea en el mantenimiento de los sistemas instalados de las construcciones.

En el mercado existen herramientas novedosas que ayudan a disminuir el uso de la electricidad de los inmuebles. En el caso de la ventilación, una alternativa económica y eficiente es el método natural o por gravedad.

Los sistemas de este tipo no requieren energía eléctrica para funcionar. Operan mediante un arreglo de persianas o louvers, conocido como válvula de extracción, que se coloca en el techo de la construcción. Los dispositivos aprovechan la diferencia que existe entre la densidad del aire caliente del interior y del aire frío que rodea el edificio. Esta diferencia genera un flujo de gravedad que consiste en que el aire caliente sube y el frío desciende.

“Una masa de aire, cuya temperatura es más elevada que la del aire que la rodea, pesa menos y, por lo tanto, sube. Lo que hacen las válvulas de extracción es absorber este aire caliente y enviarlo al exterior”, explica Omar Pérez, residente de obra de la firma Metcon, especializada en ventilación por gravedad.

Pérez apunta que la efectividad de este tipo de ventilación depende de los vientos que soplen afuera del inmueble y de la temperatura al interior del mismo, por lo que estos sistemas son ideales para instalarse en lugares donde existan buenas cantidades de viento, así como en espacios donde no sea indispensable controlar la temperatura y la humedad. Por esta razón, son sistemas que los ayuntamientos pueden instalar en bodegas, mercados y rastros municipales.

La cantidad de válvulas de extracción varía en función del espacio que se desea ventilar. Por ejemplo, una nave de 3 mil metros cuadrados debe contar por lo menos con siete equipos, que en promedio miden 3 metros por 30, 45 ó 91 centímetros.

SIN CABLES.

Una de las ventajas más atractivas de la ventilación natural es que no necesita energía eléctrica para funcionar, lo que implica un ahorro significativo en el consumo energético. El costo de los equipos es competitivo, ya que un extractor mecánico de 12 pulgadas tiene un precio promedio de 25 mil pesos, mientras que un ventilador por gravedad cuesta alrededor de 4 mil pesos.

Además son fáciles de colocar. “No tienen mucha tecnología, así que sólo se necesita un taladro y tornillos”, asegura Omar Pérez, y apunta que esta característica también impacta positivamente en el costo de la mano de obra por instalación.

Menciona que los sistemas de ventilación natural renuevan el aire las 24 horas al día. Los ventiladores están construidos con materiales como aluminio y lámina galvanizada que ayudan a proteger el interior contra el polvo y agentes contaminantes que se encuentran en el aire. Asimismo, evitan que en las cubiertas se condense la humedad, lo que impide la generación de hongos y bacterias que puedan echar a perder los insumos o las mercancías.

“También evitan el escape de malos olores del inmueble hacia os alrededores, reducen la entrada de insectos y roedores, así como de objetos extraños y otras partículas gracias a la protección que incorporan las válvulas”, detalla.

MENOS COSTOS.

Aunque el uso de ventiladores de motor para aliviar la concentración de calor todavía es común, Omar Pérez comenta que en esos casos, además del costo inicial, hay que prever los gastos de mantenimiento.

En cambio, los ventiladores por gravedad no requieren de cuidados una vez instalados, ya que las válvulas no vienen equipadas con ningún dispositivo mecánico, lo que las hace más baratas y limpias.

A medida que crece el consumo de energéticos y, por lo tanto, su precio se eleva, los recursos naturales para generar energía disminuyen considerablemente. Por lo tanto, “explorar alternativas que no necesitan del uso de energía eléctrica es una forma de contribuir al cuidado del medioambiente y de hacer los costos más eficientes”, concluye Omar Pérez.

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