Alcaldías limitadas

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Aunque la Sagarpa cuenta con un programa estratégico en la materia, hacen falta acciones locales para combatir la insuficiencia de alimentos básicos

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FOTO: CUARTOSCURO

 

El tema de la seguridad alimentaria suena como a una utopía global por dos razones: existen mil millones de seres humanos que padecen hambre, es decir, uno de cada siete habitantes del planeta, y anualmente se pierden 1,300 millones de toneladas de alimentos, que significan la tercera parte de la producción mundial.

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Mely Romero Celis
FOTO: ROSALÍA MORALES

Esto es un problema histórico, por lo que es uno de los principales retos de la Organización de la Naciones Unidas (ONU) en los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) 2015-2030.

Se trata de un tema emergente que tomó relevancia durante la crisis mundial de 2008 y cuya definición fue acuñada en 1996 por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) durante la Cumbre Mundial de la Alimentación en la que se estableció que “existe seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos, a fin de llevar una vida activa y sana”.

GRANDES CONTRASTES

Este año en México se destinan 2,900 millones de pesos (mdp) a través de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) para cumplir con dicho propósito.

Mely Romero Celis, subsecretaria de Desarrollo Rural de la Sagarpa, precisa que esta dependencia cuenta con el Proyecto Estratégico de Seguridad Alimentaria (PESA), el cual, por primera vez, opera en todo el país. En 2015, dicha iniciativa había llegado únicamente a 24 estados.

El PESA lleva recursos a los municipios donde habitan familias que tienen una condición de mayor vulnerabilidad. “Mediante esta herramienta buscamos darles la posibilidad de que tengan su huerto familiar para la producción de hortalizas y en algunos casos puedan disponer de pequeñas granjas, en donde tienen sus gallinas para la puesta de huevos, y vacas para la producción de leche.”

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Gerardo Franco Parrillat.
FOTOS: ROSALÍA MORALES

La funcionaria explica que aunque los gobiernos municipales no tienen una participación directa en el programa, sí tienen la posibilidad de gestionar los recursos de este esquema. El trabajo, refiere, se lleva a cabo con los gobiernos estatales y agencias de desarrollo rural. Las familias beneficiadas reciben capacitación constante hasta que tienen la posibilidad de producir alimentos para satisfacer sus necesidades.

Durante 2015 este programa benefició a 450 mil mujeres y 244 mil hombres en 872 municipios que viven en pobreza extrema. Para este año la cobertura se extenderá a 924 ayuntamientos.

En un análisis, Nuria Urquía Fernández, representante de la FAO en México, precisa que a pesar de que la disponibilidad energética es de 3,145 kilocalorías por persona al día, que es uno de los índices más elevados del mundo comparado con las 2,362 kilocalorías de requerimiento que señala esta organización, el índice de desnutrición infantil es de 14 por ciento, en tanto que 18 por ciento de la población está en pobreza alimentaria.

En el documento se precisa que la seguridad alimentaria y nutricional en México presenta grandes contrastes. Si bien la oferta de energía alimentaria disponible sobrepasa los requerimientos para cubrir la demanda, las fuertes deficiencias en el acceso originan un panorama heterogéneo de grandes carencias que requiere de intervenciones focalizadas en ciertos grupos de población y en ciertas regiones.

APOYAR A PEQUEÑOS PRODUCTORES

Garantizar la alimentación al total de la población exige destinar mayores apoyos a los pequeños productores, segmento que conforma 72 por ciento de las unidades productivas del campo, y al que se le ha llamado agricultura familiar, para lo cual es necesario que los subsidios que se otorgan a los grandes agroempresarios se reorienten a dicho sector, lo que, de hacerlo, llevaría alrededor de 10 años.

autoconsumjo-mexicoGerardo Franco Parrillat, director en México del Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural (Rimisp) precisa que la seguridad alimentaria en el país no se puede garantizar en las condiciones actuales en las que está el campo.

“Un tema muy importante es el déficit en el campo mexicano en distintas aristas, sobre todo en las vinculadas al desarrollo de capacidades productivas y empresariales y a los accesos a mercados, que son muy limitados. Hay prácticas comerciales injustas e inequitativas”, explica.

Otras causas que también entorpecen la producción de alimentos tienen que ver con una vinculación inadecuada de los pequeños productores al ambiente de negocios, sobre todo de las comunidades menores a 7 mil habitantes, asegura.

“Ahí tenemos desde incertidumbre del estado de derecho, la inseguridad, la vulnerabilidad de las personas, causadas por el shock del cambio climático y el entorno económico. Todo este ambiente es el que propicia que esta población tenga bajos niveles de productividad y producción.”

Asegura que en México, donde la situación de pobreza es tan amplia, las personas que padecen esta condición no tienen recursos suficientes para comprar alimentos, sean de producción nacional o importada.

“Es necesaria la inversión pública y privada para fortalecer a la pequeña agricultura para elevar la producción y productividad, así como simplificar las reglas de operación para acceder a los apoyos financieros del gobierno, porque son un lío que sólo pueden superar los grandes agroempresarios”, concluye Francisco Parrillat.

 

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