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Cerreteras pavimentadas,asignatura pendiente.

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Camión Carretera Agosto 2013De los 201 mil kilómetros de autopistas mexicanas sin pavimento, 62 mil kilómetros corresponden a entidades que concentran el mayor número de personas en pobreza, como Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Michoacán y Veracruz.

El desarrollo económico de México no depende únicamente de la construcción de nuevas terminales aéreas ni de la modernización de puertos marítimos, sino del crecimiento de los sistemas de transporte terrestre. Un buen sistema ferroviario es eficiente, poco contaminante y menos costoso a la hora de transportar personas y bienes, sin embargo no tiene el potencial de llegar a todo el país.

En cambio, existen elementos para asegurar que el crecimiento nacional depende de construir una red eficiente de carreteras en estados y municipios. Para 2011, de Expediente Abierto los 342 mil kilómetros de vías, sólo 141 mil estaban pavimentados, es decir, 41 por ciento del total de la red. Como un botón de muestra del desafío que tiene que superar el país, se puede citar el caso de Estados Unidos, donde más de 63 por ciento de sus autopistas están pavimentadas. Si se toma en cuenta la calidad de los caminos del país vecino, se tendrá en claro por qué México debe redoblar los esfuerzos en el tema.

CRECIMIENTO DISPAREJO.

Las carreteras constituyen el sistema de infraestructura más importante para las relaciones comerciales entre México, Estados Unidos y Canadá. Según las cifras más recientes de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), el intercambio de productos con esa nación por carretera superó los 250 mil millones de dólares (mdd) en 2011.

Si bien se trata de algo positivo, los beneficios no son homogéneos para todo el país, pues el sistema carretero no sólo está construido en función de las exportaciones, sino también del crecimiento de las zonas urbanas y turísticas, pero no para abatir el rezago de las comunidades marginadas.

Existen diferencias importantes en cuanto a la construcción y mantenimiento de las carreteras mexicanas, ya que si bien el número de vialidades pavimentadas de dos, cuatro o más carriles aumenta cada año, el crecimiento no ha sido equilibrado, especialmente en la región sureste, ya que de los más de 201 mil kilómetros de caminos que no están pavimentados, 62 mil kilómetros se localizan en los estados de Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Michoacán y Veracruz, las entidades que concentran el mayor número de personas en pobreza.

En el norte de la república también hay rezagos significativos. Un ejemplo es el estado de Sonora, que en 2011 tenía más de 13 mil kilómetros de brechas mejoradas y sólo 7.2 mil kilómetros de carreteras pavimentadas. Sin embargo, no hay que olvidar que las vías terrestres de mayor calidad están ubicadas precisamente en tramos que van del centro hacia el norte de México, a fin de facilitar la exportación de mercancías.

Esta situación hace necesario que el gobierno le apueste al desarrollo de los sistemas carreteros como un mecanismo que fortalezca el mercado interno, particularmente en las regiones sur y sureste del país. De esta manera, los insumos que provienen de ahí llegarían más rápido a los principales puntos de distribución del centro y del norte.

POTENCIAL POCO APROVECHADO La actividad petrolera en estados como Tabasco, Veracruz y Campeche, así como la generación de energía eólica del Istmo de Tehuantepec y la posibilidad de conectar los puertos del Golfo de México con los del Océano Pacífico, son elementos que marcan la pauta para mejorar la red carretera en la zona y aprovechar al máximo su capacidad para impulsar la economía y, con ello, generar empleos. En dichas entidades, la población que percibe ingresos bajos tiene una alta disponibilidad para trabajar, pero que al no encontrar fuentes de trabajo estables y bien remuneradas decide migrar a otras ciudades.

La península de Baja California es otra zona con grandes posibilidades para detonar la construcción de carreteras que ayudarían a disminuir considerablemente los costos de transportación de mercancías entre Estados Unidos y México. Asimismo, por su cercanía con el puerto de Ensenada, los estados de Sonora, Chihuahua y Coahuila podrían favorecerse con la creación de una red de autopistas que les permitan generar un encadenamiento productivo con ciudades de Canadá, Estados Unidos y de algunos países del continente asiático.

La historia nos demuestra que el desarrollo de un país depende en gran medida de sus vías de comunicación, particularmente del sistema carretero. Es evidente que en México se tienen que resolver los pendientes en la materia, por lo que los tres órdenes de gobierno deben atender la demanda de infraestructura si quieren incrementar sus niveles de competitividad.

Por esa razón es importante que las administraciones sean facilitadoras de financiamiento, apoyo técnico y todo lo que se necesite para construir caminos. Asimismo, se requiere la participación de todos los actores públicos y privados, con una visión económica pero también social para elevar el bienestar de los ciudadanos.

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