“El problema de la autoridad municipal es de recursos”

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ONOSANDRO TREJO CERDALa Cámara de Diputados cuenta internamente con cinco organismos dedicados a brindar apoyo técnico, elaborar investigaciones y proveer de información oportuna y objetiva a legisladores y órganos parlamentarios para el mejor desempeño de sus funciones esenciales.

Entre ellos, se encuentra el Centro de Estudios de Derecho e Investigaciones Parlamentarias (CEDIP), especializado en el ámbito legislativo y el funcionamiento de la Cámara, por lo que está encargado de hacer aportes documentales importantes para la toma de decisiones a nivel interno.

Con su actual director, el doctor Onosandro Trejo Cerda, sostuvimos una conversación acerca de las transformaciones de la Cámara de Diputados en el proceso democratizador, de la reforma del Estado y de varios temas relacionados con el municipio,

entre los que destaca que el gran problema de esta institución en la atención de las demandas ciudadanas y el combate a la pobreza es el de los recursos.

El CEDIP dedica muchos de sus esfuerzos a la organización interna y al funcionamiento de la Cámara de Diputados. En este sentido, ¿qué tanto ha cambiado la institución parlamentaria con el proceso democratizador que ha vivido el país?

Congreso de la uniónConsidero que, desde 1997, ha habido un cambio importante en el desarrollo político del país y en el peso específico que tiene, particularmente, la Cámara de Diputados debido a que se inicia un proceso en el que ya no se encuentra un partido hegemónico con una mayoría aplastante. Es entonces cuando arranca una nueva visión: los órganos legislativos, particularmente la Cámara baja, se constituyen como los ejes de las grandes decisiones de la República por las atribuciones que la Constitución les otorga.

Desde entonces, aunque constitucionalmente se reconoce el principio del equilibrio e igualdad de los tres poderes, sí queda muy claro que la parte preeminente del ejercicio del poder público está en el Congreso de la Unión, que es el órgano de representación popular y de la nación.

El actual gobierno federal y la presente Legislatura iniciaron incluso con una Ley para la Reforma del Estado, la cual se viene planteando desde hace mucho tiempo. ¿Qué pasó con ella?

TrenCreo que el actual gobierno no ha renunciado de manera total a modificar las estructuras y esquema constitucionales. Sin embargo, ha sido mucho más consecuente, ha atemperado sus pretensiones respecto al anterior; pero, de todos modos, quiere hacer algunos cambios orientados por la ideología conservadora de derecha.

En foros tan importantes como el Senado de la República y la Cámara de Diputados, se han discutido las iniciativas que ha enviado el gobierno. La que me parece más evidente fue la reforma energética. La iniciativa presentada por el Ejecutivo pretendía privatizar determinados segmentos de la industria petrolera que, por mandato de la Constitución, se le encargan a un organismo centralizado, que es Petróleos Mexicanos.

Eso fue discutido en el Congreso, y hubo opiniones muy claras de sectores muy importantes y mayoritarios del país que no estaban de acuerdo con aquella propuesta privatizadora. La decisión se trasladó a las cámaras, y al final, si bien es cierto que no se aceptaron las propuestas privatizadoras del gobierno, el funcionamiento de la industria petrolera tampoco podía mantenerse en los mismos términos en los que se encontraba, así que se trató de llegar a un punto de equilibrio para que pudiera salir la reforma siempre pensando en que fuera a favor de los mexicanos.

FINANZAS Y MUNICIPIOS

Generar MecanismosEl municipio es una estructura política y administrativa de la mayor importancia, aunque es cierto que, en la división y organización del Estado mexicano, ocupa el tercer nivel. En una pirámide de tres escalones, el ayuntamiento ocuparía la base por una enorme ventaja: su cercanía con la ciudadanía. Esto le da una importancia extraordinaria porque es el órgano del poder público que trata directamente con la gente, donde se reciben sus demandas, sus inconformidades y sus propuestas. El municipio tiene que ser considerado la escuela de la democracia; no hay forma de entender ésta sin aquél. Es el ámbito en el que se ejerce el derecho al sufragio y se vive la exigencia de cierto tipo de servicios que son los fundamentales para la vida ordinaria.

Tenemos que generar mecanismos constitucionales y legales que permitan un mejor funcionamiento de la estructura municipal. También está muy claro que hay cuestiones que rebasan el ámbito del territorio y las competencias municipales, y es ahí donde el gobierno del estado tiene la posibilidad de hacer el “amarre” de todas ellas en los diferentes municipios y dar soluciones de carácter general. Eso es un poco lo que pasa con la Federación respecto a los estados.

También hay que afinar cierto tipo de mecanismos y permitirle al municipio tener cada día más fuentes de ingresos propios porque, al final, el problema entre la autoridad municipal y los ciudadanos es de recursos, de cómo poder satisfacer las necesidades que plantean los reclamos de la sociedad. El financiero es un aspecto fundamental.

La Constitución le garantiza a los municipios la prestación de cierto tipo de servicios, así como la participación en recursos tanto estatales como federales. Sin embargo, debemos considerar la posibilidad de establecer mayores fuentes de ingresos propios de los municipios. Al final, el problema es de dinero.

En la actual Legislatura, ¿qué atención se le prestó al tema municipal?

ONOSANDRO TREJO CERDA 2Le mencionaría dos cosas que me parecen importantes por lo que hemos visto en el escenario nacional, y tienen que ver con el problema de la gran inseguridad que vivimos. Darle seguridad a todos los mexicanos es una responsabilidad del Estado que éste no ha sabido cumplir: tiene un déficit terrible.

En este sentido, las leyes que se modificaron en materia de seguridad pública pretendían establecer un sistema para la más correcta y completa coordinación entre Federación, estados y municipios, para que atendieran esa función compartida de manera eficiente, pues ya no es posible justificar que, por la distribución de competencias, se excluyan algunas instancias de enfrentar el problema de la inseguridad.

Otro tema que últimamente ha surgido es el de la seguridad nacional, en el que deben participar las tres instancias del poder público, pues se trata de todas las amenazas que pudieran significar un riesgo para el Estado en su conjunto. Allí también los municipios tienen mucho por hacer; los diputados han tomado en cuenta esto. Creo que la Cámara ha atendido con todo cuidado esta cuestión, particularmente la presencia y responsabilidad de los ayuntamientos.

HACIENDA Y REELECCIÓN

¿Qué otros grandes pendientes deja la actual Legislatura en materia municipal?

 

En extrema PobrezaConsidero que el Congreso tendrá que tomar en cuenta el fortalecimiento de las haciendas municipales. Esperemos que un día se llegue en el país a una verdadera reforma hacendaria que establezca no sólo el dominio y absorción, por parte de la Federación, de todos los recursos, sino que se distribuyan de manera más equitativa en sus fuentes y sus montos de manera tal que vaya liberando ciertos segmentos, sobre todo los que tienen que ver con ingresos para municipios y estados. Eso le dará al país un mayor equilibrio, y creo que estaríamos en condiciones de solventar problemas muy serios.

Considero que el gran problema que tenemos en este momento, además de la inseguridad, sigue siendo la pobreza. No es posible, es una vergüenza para el país, que sigamos teniendo más de 60 millones de personas en extrema pobreza. Tenemos que superar esto, y entre más pronto, mejor.

Entre los proyectos para la reforma del Estado había dos propuestas muy claras respecto al ayuntamiento: la posibilidad de reelección de presidentes municipales y el aumento del periodo del gobierno municipal. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Lo primero que yo diría es que en la Constitución mexicana está garantizado el principio del sistema republicano. Si algo caracteriza a éste es la renovación de los hombres en los cargos públicos. A mí me parece que, por más elementos y argumentos que se esgriman a favor de la reelección inmediata, éstos esconden ciertas intenciones. Los mexicanos debemos meditar muy bien de dónde provienen las propuestas, que es, fundamentalmente, de los segmentos de derecha, que son los que tienen intereses que proteger vía la reelección.

En este caso, me parece que debería ser para todo ciudadano de la República un altísimo honor ocupar durante tres años y sólo una vez en toda su vida los cargos de presidente municipal, de diputado local, de diputado federal, de senador, de gobernador o de presidente de la República. Debería ser un honor que vistiera de dignidad y decoro a un mexicano.

No creo que deba ser a través de la reelección que el ejercicio de los cargos se convierta en un modus vivendi. Aquélla me parece que está, primero, contra el principio republicano antes mencionado; segundo, tiene elementos antidemocráticos porque siempre, cuando se es candidato a la vez que ocupa el cargo, hay un principio de inequidad en una elección por más que se quiera ocultar. Me parece que es totalmente injusto un proceso de reelección de cualquier cargo.

ONOSANDRO TREJO CERDA 1Debemos ser muy cautelosos en esto. Me parece que la reelección traería terribles consecuencias. La Revolución Mexicana y Madero sostuvieron el principio de la no reelección. Los mexicanos de muchas generaciones nos hemos formado bajo este principio. Hoy no puede venir la derecha a decirnos que renunciemos a este postulado.

También hay que decir que en México ya existe la reelección, aunque no inmediata.

Si revisamos las condicionantes políticas de una decisión de este tipo, podríamos llegar a una conclusión que me parece la más lógica y la más natural: ni el principio de reelección inmediata ni, tampoco, el de no reelección absoluta. Entonces, me parece que, con mucha sabiduría, mexicanos de otra época hicieron este planteamiento: establecer un principio de reelección mediata —a lo mejor pensando en aprovechar las experiencias, los conocimientos, las vivencias que hubiesen tenido ciertos representantes populares y, por supuesto, nada más para diputados locales, federales, senadores y presidentes municipales.

También hay que aclarar una cosa: la no reelección inmediata de los cargos que mencioné arriba ha sido el gran dique para detener el alegato de la reelección de gobernadores y presidente de la República. Eso está muy claro y es un factor de equilibrio en el sistema político mexicano que no debemos abandonar.

Sobre el periodo, en lo personal, consideraría que tres años son adecuados para ejercer la función de alcalde. Para quien tiene una responsabilidad a la que va a dedicar las 24 horas del día, se me hace mucho. Claro, si hay abandono, indolencia e indiferencia, pasarán los tres años, no se habrá hecho nada, y luego se dirá: “Necesito otros tres años para ver si puedo hacer algo”.

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