Las TI, aliadas de la gestión pública

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Cajero digitalMéxico ha quedado rezagado a nivel internacional en lo que se refiere a modernización tecnológica. Hace unos meses, la consultora Everis presentó unos resultados desalentadores para nuestro país.

En su estudio sobre gobierno electrónico, en el que se mide el Índice de Desarrollo de e-Government (IDEG), puede apreciarse cómo hemos perdido lugares, ya que en una lista de 192 países, pasamos de la posición 37 en 2008 a la 56 en 2010.

Dicho indicador se integra por tres componentes, a saber: alcance y calidad de los servicios prestados por el sector público en línea; infraestructura de telecomunicaciones y capital humano. Considerándose estos tres subíndices, países latinoamericanos como Colombia, Chile y Uruguay salieron mejor evaluados, porque se colocaron en los primeros 40 lugares.

Esto quiere decir que las Tecnologías de la Información (TI) no han penetrado suficientemente en las instituciones de gobierno de nuestro país. Sin embargo, las autoridades —federales, estatales y municipales— tienen que ser los primeros agentes interesados en promover el uso de estas herramientas, al interior de sus instituciones, y también entre la sociedad misma.

La bondad de las TI —Internet, telecomunicación móvil y GPS, entre otros— consiste en su capacidad de aportar un flujo ininterrumpido de información, lo que representa para los gobiernos una gran oportunidad de agilizar procesos, generar ahorros, captar mayores ingresos, optimizar la gestión pública, controlar el cumplimiento de metas; pero también, despertar la confianza de los ciudadanos y brindar mejor servicio a la población, al reducir los trámites engorrosos.

Las TI contribuyen a generar riqueza y bienestar social, por eso, su buena utilización debe ser una prioridad para cualquier gobierno. Pero al momento de dar este paso tan importante, es necesario que las autoridades, sobre todo las municipales, hagan una revisión de procesos en sus diferentes áreas.

PRIMERO, REFORMA ADMINISTRATIVA

Hay que tomar en cuenta que las TI ofrecen herramientas para la toma de decisiones, facilitan la flexibilidad del trabajo, además de que abren el espacio para analizar y, en su caso, modificar la forma de operar de una organización.

Una cosa es montar un sitio web en línea, con información básica para el visitante, pero otra muy diferente agregar servicios como el cobro de impuestos o atender reportes de emergencias. Por su complejidad, ese tipo de acciones –que implican interacción con el ciudadano–, requieren de personal y de un protocolo de reacción diseñados especialmente para este propósito; tienen que hacerse acomodos físicos, regulatorios y de capacitación del personal al servicio de las instituciones públicas.

De esto se desprende la sugerencia de que los gobiernos hagan un estudio profundo sobre su organización interna, así como de las necesidades más apremiantes de los ciudadanos. No es lo mismo una ciudad grande, de miles de habitantes, que una población pequeña cuyas prioridades sean la de tener información oportuna sobre la proximidad de un fenómeno natural peligroso.

A partir del análisis minucioso también se conocerá qué tipo de equipo se necesita y el monto de la inversión. Muchas veces, los gobiernos tienen dudas acerca de si la tecnología es un “elefante blanco” que no se utilizará a toda su capacidad.

TRANSPARENCIA OBLIGADA

Para salir de vacilaciones, los municipios tienen varios aliados a su disposición: organizaciones civiles, programas de innovación de los gobiernos Federal y estatales, así como una gran variedad de proveedores privados que pueden contribuir en la formulación de proyectos integrales de gobierno digital.

El mercado dispone de una gran variedad de servicios, desde la oferta de soluciones tecnológicas y desarrollo de proyectos, hasta su puesta en funcionamiento. También es importante que los entes públicos analicen si las decisiones tomadas por gobiernos anteriores siguen siendo útiles o ya no, para evitar duplicidades y esfuerzos innecesarios.

Por otro lado, en la medida en que las TI permiten la interacción con el ciudadano y una comunicación en tiempo real, obligan a la apertura de la información. Los gobiernos tienen que estar conscientes de ello, para asumir el compromiso de colocar en línea todos los datos que sean del interés del público.

Cuando se habla de TI, desafortunadamente se repite la misma historia que se ve en otros aspectos de la vida nacional: las regiones más desarrolladas, con más recursos económicos, son las que invierten y aprovechan el potencial de esas herramientas, pero no así las zonas más pobres y alejadas de las ciudades.

Para que México tenga gobiernos digitales eficientes, a la altura del primer mundo, es necesario contar con infraestructura y un entorno amigable, que facilite su consolidación. Por ello, urge aumentar la inversión en banda ancha y fibra óptica, por ejemplo, además de promover la competencia entre proveedores particulares, lo que dará como resultado que disminuyan los costos por extender las TI hasta las zonas más remotas del país.

Asimismo, es necesario revisar el cobro del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que se aplica a los bienes y servicios de telecomunicaciones, ya que encarecen sus precios.

Finalmente, es tarea de los gobiernos Federal, estatal y municipal impulsar en forma conjunta una agenda digital que permita el desarrollo del e-Gobierno a un ritmo homogéneo en el país, para así reducir la brecha tecnológica que separa a las poblaciones pequeñas respecto de las instituciones de la capital de la república.

A nivel Central se han visto progresos importantes, como los sitios www.compranet. gob.mx y www.tuempresa.gob.mx, pero falta que los gobiernos locales emprendan más iniciativas propias.

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