Ciudades exploran modelos de crecimiento.

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Cima construcciónEn las 59 zonas metropolitanas del país se concentra no sólo la mayoría de la población, sino problemas tan apremiantes como pobreza, marginación, desempleo y subempleo, delincuencia, así como explotación de recursos naturales, entre otros.

Sin embargo, también en ellas están las mayores oportunidades de generación de riqueza, de servicios educativos y de salud, así como de ocupación. Patricia Chemor Ruiz, secretaria General del Consejo Nacional de Población (Conapo), asegura que las ciudades continuarán como el motor del desarrollo del país; sin embargo, aclara que “para incidir de manera exitosa en éste son indispensables dos ingredientes: la continuidad y la acción de los distintos agentes ue intervienen en el territorio”.

Las zonas conurbadas —espacios geográficos que ocupan varios municipios— se han convertido en un caos, explica Alfonso Iracheta, ex presidente de El Colegio Mexiquense. Falta planeación, lo que se traduce principalmente en la construcción de miles de viviendas en sitios alejados de la metrópoli, a los que llevar la infraestructura urbana (alumbrado público, pavimentación, vigilancia y demás servicios) resulta muy caro”, apunta el también fundador de la Oficina para México de Naciones Unidas Hábitat.

En ellas no hay condiciones de habitabilidad, afirma Ana Lourdes Vega, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), quien ejemplifica con los municipios de Tecámac, Zumpango, Cuautitlán y Huehuetoca, del Estado de México, en donde ha habido un gran desarrollo urbano y muchos problemas de prestación de servicios públicos.

VIVIENDA Y ESPECULACIÓN.

Estadística Intenso Proceso de Urbanización Agosto 2013A decir de Iracheta, el resultado de esta política habitacional son 5 millones de viviendas desocupadas. Se trata de espacios de 32 a 38 metros cuadrados, a precios económicos, ubicados en sitios a ocho o diez kilómetros del centro urbano, en los que se carece de lo básico: comercios, escuelas, centros de salud y de diversión, así como oferta de empleo.

Quienes perciben menos de tres salarios mínimos enfrentan una situación peor, pues no pueden solicitar ningún tipo de crédito, por lo cual se van a la periferia, los cerros, los lechos secos de los ríos o debajo de las líneas de alta tensión, lo que da lugar a los asentamientos irregulares.

La especulación con el suelo es otro problema. “Se compra tierra y no se usa, en espera de un incremento en su valor”, subraya el presidente de la Comisión de Desarrollo Urbano y Ordenación Territorial del Senado, Francisco Búrquez, quien añade que “esto ha obligado a los desarrolladores de vivienda a buscar terrenos lejanos a las ciudades para construir a un costo viable”.

FALTA VISIÓN Y CAPACITACIÓN.

Tanto Búrquez como Vega coinciden en que el caos urbano se debe a la falta de planeación. “Con cada nueva administración municipal se diseñan planes y, frecuentemente, éstos dirigen la inversión pública conforme a los intereses del alcalde y sin la participación de expertos en planeación”, advierte el legislador, mientras que la académica sostiene que también el personal de los ayuntamientos carece de capacidad técnica para visualizar los problemas a afrontar cuando se autorizan los conjuntos urbanos.

Patricia Chemor refiere que la clave radica en la elaboración de planes de desarrollo urbano que contengan el crecimiento de ciertas áreas. Esto se relaciona con la coordinación intermunicipal.

Juan Carlos Zentella, director general de Local&Global Ideas —empresa de consultoría sobre la gestión de las ciudades y el territorio—, explica que un gran desafío consiste en articular las políticas municipales de ordenamiento territorial con las políticas federales de vivienda.

Cada municipio tiene su Plan de Desarrollo Urbano, pero necesita publicarlo en el Diario Oficial del estado e inscribirlo en el Registro Público de la Propiedad, para que se convierta en ley y su incumplimiento amerite una sanción para el responsable local de otorgar un permiso de construcción Alfonso Iracheta. en lugar prohibido.

LUCES EN EL CAMINO.

Ana Lourdes Vega y Juan Carlos Zentella coinciden en que el problema también radica en la falta de recursos. Sin embargo, existen instrumentos a disposición de los municipios, como el Fondo Metropolitano que financia obras de equipamiento, como puentes, pasos a desnivel o libramientos.

Asimismo, es necesaria la coordinación a través de consejos de desarrollo metropolitano, un comité técnico y un fideicomiso estatal, para obtener los apoyos.

En medio del desorden, México cuenta con experiencias rescatables. Iracheta menciona los casos de Aguascalientes, Aguascalientes, que en la década de 1980 integró una reserva territorial e hizo un plan maestro de crecimiento de la ciudad. Otro ejemplo es el Optibús de León, Guanajuato, el primer metrobús del país, asociado al crecimiento de infraestructura para bicicleta.

También destaca el Bando número 2, instaurado por Andrés Manuel López Obrador, cuando fue jefe de Gobierno de la Ciudad de México. La norma “evitó que se despoblara el primer cuadro del Centro Histórico, al incentivar la ocupación y renovar esa área”, subraya el experto.

Zentella menciona que otro caso exitoso ha sido el aprovechamiento que hizo Aguascalientes capital de los derechos de vía de algunos ductos de Pemex para organizar un parque lineal con ciclopistas, andadores peatonales, mobiliario urbano, banquetas y pasto, lo que revitalizó la zona.

En tanto, Búrquez menciona que Guadalajara, Jalisco, y Monterrey, Nuevo León, han creado institutos de planeación metropolitana para la coordinación entre municipios conurbados, con el propósito de generar soluciones de largo plazo, sin depender de las voluntades políticas de cada nueva administración.

COOPERACIÓN, GRAN AUSENTE.
Y es que en la zona de influencia de Guadalajara, el crecimiento de la mancha urbana obliga a buscar soluciones conjuntas para agua potable, tratamiento de aguas residuales, vialidades, transporte público, recolección y destino final de desechos, seguridad pública y demás, comenta el alcalde del municipio conurbado de San Pedro Tlaquepaque, Alfredo Barba.

Sin embargo, la legislación local, que dota a los ayuntamientos de autonomía para planear su territorio, no ha permitido que se tenga una organización con enfoque metropolitano, asegura el alcalde. “Para controlar el crecimiento de la zona se debe legislar, con el propósito de permitir el establecimiento de instrumentos de planeación Conjuntos y una interlocución con el gobierno del estado”, subraya el alcalde.

Pero no todas las zonas metropolitanas viven en el caos. En el área conurbada de Cancún, Playa del Carmen y Tulum, de Quintana Roo, aunque “falta drenaje y ampliar las vialidades, así como un aeropuerto, lo que nos ayuda es la derrama económica del turismo. Además, tenemos suficiente reserva territorial para desarrollos habitacionales. De la superficie que ya tiene un uso de suelo, 40 por ciento se utiliza, mientras que todavía queda una reserva de 60 por ciento”, menciona Carlos Salas, director de Desarrollo Urbano de Tulum.

Dicha localidad de la Riviera Maya tiene 20 mil habitantes y el ritmo de crecimiento poblacional es de entre 12 y 15 por ciento anual, “una cifra manejable aún”, asegura el funcionario, quien admite que existe poca coordinación intermunicipal.

NUEVA LEY EN CAMINO.
En el Senado de la República se encuentra en fase de dictamen la Ley General de Asentamientos Humanos, Desarrollo Urbano y Ordenamiento Territorial, con la cual se busca “obligar a la elaboración de planes de desarrollo urbano de largo plazo; garantizar la coordinación entre los tres órdenes de gobierno y la concurrencia entre sus dependencias; definir las estructuras de planeación, en particular las de zonas metropolitanas; crear instancias de participación social para la formulación y supervisión de planes y generar herramientas financieras para un desarrollo urbano adecuado”, explica el senador Búrquez.

Mientras se analiza dicha norma, los entrevistados coinciden en que existen varias cosas al alcance de los gobiernos locales. Patricia Chemor menciona como ejemplo el aprovechamiento de los espacios vacantes al interior de las ciudades y no olvidar que el cambio climático tendrá consecuencias sobre la organización en el territorio.

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