Capacitación para crecer

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alberto BucardoEn México existe toda una gama de opciones para obtener financiamiento para proyectos de desarrollo regional, territorial, para impulsar el turismo, la responsabilidad social, el cuidado del medio ambiente y otros temas vinculados con el crecimiento. La banca privada y la de fomento, así como el gobierno Federal y los estatales se encargan de ello. Sin embargo, lo difícil es encontrar asistencia técnica: la capacitación para poner en marcha dichos programas y desarrollar modelos que sean replicables.

El Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin), organismo dependiente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cubre una parte de ese vacío. “Otorgamos recursos para asistencia técnica, porque nos percatamos de que el problema no es la falta de financiamiento, sino de asesoría”, afirma Alberto Bucardo, especialista senior del Fomin.

Esta asistencia consiste fundamentalmente en apoyar con consultoría. “Lo que hacemos es conseguir a los mejores consultores para determinado proyecto, y para ello se llevan a cabo concursos, se analizan las características de los asesores y al mejor se le ofrece un contrato”, explica en una plática con Alcaldes de México.

Los recursos para pagarles provienen del Fomin —que en ocasiones aporta 100 por ciento del costo—, y también del ejecutor del proyecto, en ciertos casos. “Este último es nuestro socio, por decirlo de alguna manera, y normalmente no es el beneficiario del programa, sino un organismo sin fines de lucro: una institución educativa, una asociación civil, una agrupación empresarial o una organización no gubernamental (ONG) que se encarga, además, de que técnicamente el proyecto pueda llevarse a cabo”, indica.

A través de los programas del Fomin, los municipios tienen la oportunidad de impulsar la actividad productiva en cada región y con ello detonar la economía local en beneficio de la población, esto en un trabajo conjunto con la iniciativa privada.

Aún cuando no ejecutan directamente los recursos, ya que esto se lleva a cabo por medio de las instituciones privadas, los gobiernos municipales y estatales pueden participar en los proyectos con aportaciones de contraparte —como ocurre en el proyecto que realiza el Fomin con el Consejo Regulador del Tequila, donde las autoridades de los municipios involucrados participan desde su ámbito de acción para impulsar el turismo en la zona—, y a través de distintos criterios que se establecen en cada iniciativa.

OBJETIVOS CLAROS

Ejemplo a seguirBucardo menciona que los recursos para la capacitación no son reembolsables; es decir, el o los beneficiarios quedan exonerados del pago. No obstante, se deben cubrir ciertos requisitos, entre los que destacan los siguientes: los proyectos deben contribuir al desarrollo del sector privado y estar encaminados a reducir la pobreza, además, deben generar mecanismos innovadores.

Hoy en día, el Fomin apoya 45 proyectos en México enfocados a temas como el desarrollo de la empresa familiar y de la microempresa, el cambio climático, la responsabilidad social empresarial y el fomento al turismo, y en todos ellos el denominador común es el apoyo al sector privado desde diferentes perspectivas.

El experto reconoce que a la fecha, ninguno de los proyectos tiene como ejecutor a un gobierno municipal, sino que es más frecuente que éstos sean beneficiarios, como ocurre con un proyecto que tiene el Fondo con el Consejo Regulador del Tequila, en Jalisco, al que se han sumado ya autoridades municipales y el gobierno estatal. Con ese proyecto se pretende desarrollar en cinco municipios la Ruta del tequila, pero no desde la perspectiva de promover la bebida, sino de desarrollar turísticamente a la región.

HACIA ADELANTE

Para apoyar a los municipios, el Fomin aprobó en marzo un proyecto denominado Fortalecimiento de Municipios para el Desarrollo de Proyectos de Asociación Público-Privada (MuniAPP). Éste tiene el objetivo de brindar capacitación, así como asistencia técnica presencial y a distancia en la estructuración de proyectos de infraestructura y servicios públicos, mediante esquemas de asociación público-privada, haciendo uso intensivo de tecnologías de información.

“Esta iniciativa —manifiesta Bucardo— fortalece las capacidades institucionales de los municipios para proveer de infraestructura y servicios públicos a favor del incremento de la competitividad y la reducción de la pobreza a nivel local. Dadas las características propias de las instituciones asociadas, se da una necesaria combinación de racionalidad económica privada y de diseño de política pública y social.”

Actualmente se están determinando los criterios para atender a los municipios que potencialmente puedan participar en el proyecto, de manera que se asegure su sostenibilidad en el tiempo. En primera instancia, dichos criterios serán: cartera potencial de proyectos de infraestructura y servicios, así como capacidad de comprometer recursos en el largo plazo.

Notas

El ejecutor será el Tecnológico de Monterrey, a quien los gobiernos municipales podrán acercarse para recibir asesoría sobre cómo establecer alianzas con el sector privado en múltiples temas, como la construcción de escuelas, hospitales, etcétera. Los recursos provendrán tanto del Fomin como de la institución educativa, en partes iguales.

Bucardo expresa que aún no hay ningún proyecto en marcha, “estamos en una fase muy conceptual y falta establecer las reglas de operación. Sin embargo, hay un bolsa de 5 millones de dólares a repartir entre cada proyecto que se autorice, y dichos recursos tampoco son reembolsables. Por ello buscamos trabajar con organismos sin fines de lucro y que tengan capacidad económica para que ellos también puedan aportar”.

Con esto, lo que busca el Tec de Monterrey, y el propio Fondo, es que se genere una capacidad de negocio y que haya un impacto en el sector privado, así como mayor crecimiento económico en las localidades, añade el experto.

Por eso somos muy selectivos en los programas que autorizamos —un promedio de cinco por año—, porque como son recursos que no nos van a regresar, tenemos que asegurarnos de que se destinen a los proyectos con mayor impacto. Y es que lo que hace el Fondo es financiar investigación aplicada. “Donamos recursos para desarrollar modelos que no sabemos si van a funcionar o no. Por eso son innovadores”, concluye.

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