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Elecciones: conflictos y participación

EleccionesLa fecha de la jornada electoral para los comicios locales de este año se acerca, y día a día crecen las preocupaciones. Las encuestascambian los ánimos de los partidos y candidatos cada semana; las campañas se intensifi can con todo tipo de trucos y argucias para ganar nuestro voto; los medios de comunicación reportan los avances de cada candidato y los recursos fl uyen en todas direcciones.

También es época de conflictos importantes. Después de todo, la organización de las elecciones implica una gran cantidad de actividades y respuestas por parte de las autoridades electorales. ¿Qué podemos esperar?

1. Conflictos en cada partido para la selección de sus candidatos; para decidir o no sus alianzas; para diseñar la campaña y administrar los recursos.

2. Conflictos entre diversos partidos políticos, que se acusan mutuamente por presuntas violaciones a la ley, por realizar propaganda ilegal, por romper las reglas de la equidad.

3. Problemas entre las autoridades y los medios de comunicación para la oportuna transmisión de los spots de los partidos y por la realización de una cobertura adecuada de las campañas en los noticiarios.

4. Difíciles sesiones en los Consejos Generales de las autoridades electorales, en las que se resuelven las quejas y se declara culpable o inocente a un candidato o a su partido.

5. Escándalos de mayor o menor medida por la operación logística de la elección. Por ejemplo, la producción de las urnas para recibir los votos ha generado problemas en el Estado de México. Después de todo, en estas épocas circula mucho dinero destinado a que las cosas salgan bien.

6. Y problemas para alcanzar el sueño de toda autoridad electoral: estar en condiciones de instalar todas las casillas previstas y que la documentación llegue a tiempo a sus presidentes.

El día de la jornada, en este caso el 3 de julio próximo, para el Estado de México, Nayarit, Coahuila e Hidalgo, muchas de estas situaciones se olvidan. En su mayoría las autoridades habrán encontrado soluciones y los tribunales habrán dicho las últimas palabras de cada caso.

Con todo, la población habrá estado expuesta a noticias de todo tipo que cuentan la historia del día, y que a veces pierden la noción de lo que está pasando: un proceso de muchas decisiones que forman parte de la construcción democrática. Es entonces cuando empieza a generarse una temerosa pregunta: ¿Saldrá la ciudadanía a votar?

El tamaño de la participación ciudadana en una elección es producto de muchos factores, desde la calidad de los candidatos y sus campañas, hasta la credibilidad que logren las autoridades electorales durante todo el proceso. Muchos analistas añaden como motivo de la participación, factores como: el grado de competitividad de los contendientes, la representatividad que alcanzan los candidatos, o incluso el ambiente de seguridad que se viva en las semanas próximas a la elección.

Los problemas propios de cada proceso, como los que hemos citado antes, pueden ser factores que fortalezcan o no la participación en los comicios, pero lo importante es que con pocos o muchos votos, alguien será electo y se convertirá en nuestro gobernante. Por ello, mientras más alta sea la participación, más fuerte será el mandato que reciba el ciudadano electo.

Salir a votar significa querer resolver los problemas de nuestro municipio, estado y país, a través de los causes legales e institucionales. Mientras más grandes son los conflictos, más se requiere la voluntad para resolverlos. Evidentemente, como en cada elección, habrá momentos complicados. Con todo, el voto sigue siendo la mejor arma para resolverlos.

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