Rumbo al 3 de julio

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El autor es Decano Asociado de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del ITESM. Twitter:@ArturoSanchezG; Facebook: Arturo Sánchez Gutiérrez (Figura Pública)

JulioDespués de las elecciones en Guerrero y Baja California Sur, este año todavía se realizarán comicios de Nayarit, Estado de México, Coahuila, Hidalgo y Michoacán. Salvo el Estado de México, en donde sólo se elegirá al gobernador de la entidad, en los demás estados los alcaldes de 255 municipios serán renovados en el resto de este año. Los 113 ediles de Michoacán serán electos el 13 de noviembre y los restantes 142 el próximo 3 de julio.

Si bien en cada entidad el contexto político es diferente y la fuerza de cada partido es muy variable, las lecciones de los casos de Guerrero y Baja California Sur son muy claras: la ciudadanía está saliendo a votar como no lo había hecho hace mucho tiempo. Los datos sobre la participación electoral no dejan dudas: 60.1 por ciento de los ciudadanos con derecho a voto en BCS atendieron el llamado de las urnas. Recordemos que a nivel federal, en 2009 votó 45 por ciento de los ciudadanos registrados.

En este sentido, no se trata sólo de que las elecciones se están volviendo mucho más competitivas que antes, y que los partidos están acercándose más a la población, también es cierto que la esperanza de un mejor gobierno está motivando una mayor participación. Este es un fenómeno muy común en cualquier democracia, pero en México se está presentando en el nivel municipal.

Otra de las lecciones recientes tiene que ver con la capacidad del elector para diferenciar entre lo que significa elegir a un gobernador y a su presidente municipal. El caso de Baja California Sur es otra vez ilustrativo. El Partido Acción Nacional (PAN) ganó la elección para gobernador por poco más de siete puntos porcentuales, y eso mismo les valió obtener nueve de las dieciséis diputaciones locales. Sin embargo, el PAN obtuvo únicamente uno de los cinco municipios en disputa, mientras que los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y el de la Revolución Democrática (PRD) obtuvieron dos alcaldías cada uno.

Sin duda, el ciudadano sabe que lo más cercano a su interés es la forma en que gobierna su alcalde y ahí es donde premia o castiga con su voto. La lección es muy clara: buen gobierno significa también más votos para los partidos de donde provienen los gobernantes.

Otra de las variables que están influyendo en cada elección es el tema de las coaliciones entre partidos y la oferta política que éstas representan para el elector. Para muchos, una coalición entre el PAN y el PRD es simplemente un contrasentido. Con todo, no hay que olvidar que en cualquier caso, en una democracia como la nuestra el elector es el que tiene la última palabra.

El próximo 3 de julio los ciudadanos se enfrentarán a opciones diversas; pero, independientemente de partidos, coaliciones o candidatos, los electores sólo tendrán en mente su experiencia con los mandatarios que tienen más cercanos: sus alcaldes.

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