Gobierno abierto: tema para contienda electoral

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El autor es comisionado del INAI y coordinador de la Comisión de Gobierno Abierto y Transparencia Twitter: @joelsas

México vive una crisis de confianza en las instituciones democráticas. De acuerdo con la última edición del Latinobarómetro, sólo 54 por ciento de los mexicanos considera que la democracia es la mejor forma de gobierno, el porcentaje más bajo de toda la región. Además, el apoyo a la democracia se encuentra en 38 por ciento. Ésta no sólo es una de las cifras más bajas de América Latina, también, con 10 puntos porcentuales, fue la caída más pronunciada entre 2016 y 2017. En pocas palabras, hay un desencanto generalizado con la democracia y se está agravando con el tiempo.

Esto se complementa con la evaluación del desempeño gubernamental: 8 por ciento de los mexicanos piensa que se gobierna en beneficio de la población, mientras que 90 por ciento cree que se gobierna para unos cuantos poderosos. Asimismo, sólo 20 por ciento de la ciudadanía aprueba la gestión del gobierno. Este dato se agrava si consideramos que hace 10 años la aprobación era de 60 por ciento. Las cifras de esta encuesta revelan que, en la perspectiva de los ciudadanos, el gobierno no está actuando de manera adecuada para garantizar el bien común. La ausencia de resultados daña la confianza y el apoyo a la democracia; lo cual es preocupante porque la legitimidad y supervivencia de este sistema dependen del apoyo de la población.

Por estas razones se debe insistir en que el gobierno abierto es un mecanismo que puede ayudar a solucionar la situación descrita. Involucrar a los ciudadanos en el proceso de toma de decisiones y resolución de problemas mejora el desempeño gubernamental, genera mejores resultados y, de esta forma, contribuye a sanear el desafecto con la democracia.

En el Reino Unido, por ejemplo, la estrategia FixMyStreet conecta a ciudadanos con las autoridades locales para denunciar problemas urbanos, como recolección de basura o falta de alumbrado, y permite dar seguimiento a las acciones para solucionarlos. En Chile, la estrategia Barrios en Acción conecta a los habitantes con autoridades locales para denunciar conflictos similares y también dar seguimiento.

Nuestro país ha avanzado en la materia. Sin embargo, el gobierno abierto todavía es un tema nuevo y no ha permeado en el discurso público con la importancia que merece. Por ello, debe convertirse en uno de los temas decisivos en las elecciones de este año: en los debates, los discursos y las propuestas electorales. También tiene que ser una de las exigencias de la ciudadanía para generar incentivos para que los candidatos conviertan el gobierno abierto en un clivaje de las campañas y haga saber a las autoridades que la población está alerta y no tolerará que los nuevos gobiernos electos den retrocesos en la materia.

Cada proceso electoral es una oportunidad de enviar mensajes a las autoridades sobre los temas prioritarios y, a partir de éstos, replantear nuestras metas como sociedad. Uno de los puntos centrales en las elecciones debe ser mejorar el desempeño de nuestros gobiernos en términos de resultados para sanear la confianza en la democracia. Los mexicanos tenemos que trabajar en incluir el tema del gobierno abierto en la discusión pública, demandar a los partidos y candidatos que se apropien de él, monitorear que no se produzcan retrocesos y exigir resultados. En 2018, el ejercicio democrático puede servir para reducir la brecha entre ciudadanos y autoridades, misma que en la actualidad afecta la legitimidad de nuestro sistema político. El gobierno abierto puede dar la oportunidad a los candidatos de mostrar su compromiso por construir gobiernos más eficientes y un México más democrático.

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