Buscan dar nuevo impulso a industria del vestido

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Una política que tenga a la innovación y al diseño como ejes rectores es el reto para detonar esta industria, especialmente en zonas como el Valle de México, el Bajío y la franja Puebla-Tlaxcala

 

FOTO: DREAMSTIME

La cadena textil-vestido fue uno de los sectores protagonistas en la década de 1990. La entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) le abrió invaluables ventajas competitivas a nivel global: acceso preferencial al mercado estadounidense —el más importante del mundo en aquel entonces— que le permitió alcanzar tasas de crecimiento anuales de dos dígitos, por arriba del 2 por ciento que promediaba la economía nacional.

Su crecimiento fue estratégico para el desarrollo de distintas regiones del país, sobre todo en aquellas muy vinculadas a esa legendaria actividad. Zonas como el Valle de México, el corredor del Bajío y la franja Puebla-Tlaxcala mostraron gran dinamismo.

José Luis de la Cruz.
FOTO: ROSALÍA MORALES

Sin embargo, el contexto global cambió: China ingresó en 2001 a la Organización Mundial de Comercio (OMC), se dispararon la piratería y el contrabando, y las bondades arancelarias en el mercado estadounidense comenzaron a erosionarse. El costo: 450 mil empleos perdidos de 2006 a 2016.

Ante ello, autoridades e industriales suman esfuerzos para robustecer al sector y darle las herramientas para enfrentar los nuevos desafíos, como una nueva regulación del comercio entre México y Estados Unidos y, con ello, contribuir a impulsar la economía intrarregional.

“La intención es recuperar el dinamismo y que sea sostenido”, asegura Héctor Hernández Rodríguez, director General de Industrias Ligeras de la Secretaría de Economía (SE).

Hoy día, las empresas de la cadena textil-vestido generan cerca de medio millón de empleos, lo que representa 10 por ciento de las plazas de trabajo en todo el país. De manera indirecta, generan 1 millón 200 mil empleos, de acuerdo con datos de las cámaras nacionales de la Industria Textil (Canaintex), y del Vestido (Canaive).

Es un sector con presencia en las 32 entidades federativas del país, destacando en regiones como el Valle de México, así como en Coahuila, Durango, Puebla, Tlaxcala, Guanajuato, Aguascalientes, Jalisco, Campeche y Yucatán. La aportación conjunta de la cadena textil-vestido en el producto interno bruto (PIB) manufacturero es de 3.9 por ciento.

De manera particular, la industria textil, que comprende fibras naturales y químicas, hilados y tejidos, es intensiva en maquinaria y equipo. Tiene vinculación transversal con otras ramas productivas, como la automotriz, aeronáutica y muebles, por mencionar algunas.

Por su parte, el sector del vestido es intensivo en mano de obra, tiene experiencia productiva y exportadora centrada principalmente en productos básicos. Tiene fuerte presencia en pequeñas y medias empresas (Pymes). De manera conjunta, representan una herramienta estratégica para el desarrollo de las economías intrarregionales.

Altos y bajos

Variación anual en el crecimiento de
las industrias textil y del vestido
Año Textil Vestido
1994 3.15 1.32
1995 -5.18 -5.65
1996 7.31 8.67
1997 10.00 6.07
1998 2.34 2.07
1999 -5.75 2.11
2000 -0.20 4.43
2001 -14.62 -3.84
2002 -3.87 -11.48
2003 -11.12 -4.65
2004 6.96 3.03
2005 -3.67 -5.36
2006 2.96 0.55
2007 2.88 -2.78
2008 -7.28 4.07
2009 -8.47 -0.75
2010 3.32 -0.87
2011 -2.22 -2.52
2012 1.56 -0.28
2013 0.43 3.48
2014 5.85 -0.20
2015 6.89 4.13
2016 3.87 -1.72
2017 -11.67 0.37
Fuente: Inegi.

RETOS Y AMENAZAS

El sector ha enfrentado en los últimos 15 años serias amenazas, que se vieron reflejadas en importantes caídas en su producción. Tan sólo en 2017, la industria textil reportó una caída de 11.6 por ciento a tasa anual, mientras que la del vestido apenas avanzó 0.3 puntos porcentuales. Nada que ver con los avances de dos dígitos de la década dorada de 1990.

Muchas son las causas de este difícil escenario. No es cuestión de encontrar culpables sino de identificar soluciones, coinciden especialistas, autoridades y empresarios.

Una de las razones por las que el sector experimenta esta adversidad es la falta de una política industrial en el país, en la cual la innovación y el diseño sean ejes rectores, advierte José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial (Idic).

El especialista explica que el modelo productivo en México se conformó con la cercanía y el acceso preferencial al mercado estadounidense, aspectos que con el paso del tiempo resultaron insuficientes frente a la presencia de nuevos competidores en el mercado global, como China.

Además, fenómenos como el contrabando, la competencia desleal a nivel mundial, incrementos en insumos energéticos, la inseguridad, así como el ingreso y creciente venta en la vía pública de ropa usada, mejor conocida como “de paca”, han contribuido también para que el sector transite por este complejo panorama.

TERRENO PAREJO

Samuel Gershevich Salnicov, presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (Canaive), reconoce que diversos factores han minado el crecimiento del sector. Sin embargo, asegura que si los tres órdenes de gobierno hacen su trabajo, los empresarios estarán en condiciones de “competirle a cualquiera. Que nos pongan terreno parejo y adelante”, afirma.

En este sentido, por ejemplo, destaca la urgencia de que autoridades federales, estatales y municipales entablen una estrategia integral para combatir la inseguridad, pues asegura que la contratación de guardias, compra de dispositivos de seguridad y demás herramientas en esta materia ya forman parte de los gastos fijos para cualquier empresa.

“A diario asaltan una camioneta con mercancía”, asegura el empresario.

De igual manera, destaca las pérdidas que provoca la venta de productos ilegales en la vía pública, como la “ropa de paca” en tianguis, comercios informales y ambulantes, lo que constituye una competencia desleal para el sector.

“Eso es lo que más nos ha afectado, esa ropa que puede llegar hasta con enfermedades; la parte ilícita e ilegal ha sido muy fuerte para nosotros”, advierte Samuel Gershevich Salnicov.

SUMA DE ESFUERZOS

Héctor Hernández Rodríguez reconoce que el actual panorama global demanda una nueva visión, en donde la productividad y competitividad de las empresas se sustente en innovación, tecnología y valor agregado.

El funcionario advierte que no es suficiente apostarle a la liberación comercial, por lo que asegura que el Gobierno Federal tiene en marcha una serie de acciones para impulsar a la cadena textil-vestido, partiendo de su perfil tradicional.

Con respecto a lo anterior, ejemplifica que el Gobierno Federal implementó una estrategia para combatir la importación de textiles y confeccionados subvaluados (principalmente provenientes de China), es decir, a precios que ni siquiera cubrían su costo de producción, con el objetivo de garantizar una competencia equitativa a la industria mexicana.

Asimismo, dijo que resulta fundamental la integración de cadenas de valor, trabajar en alianzas estratégicas para incursionar en la proveeduría de otras cadenas que usan textiles y atender a las grandes cadenas comerciales y tiendas de marca presentes en México, buscar una mayor participación en el mercado interno y compras de gobierno con productos de calidad, y no sólo pensar en cómo frenar las importaciones a través de obstáculos normativos.

Finalmente, el funcionario consideró importante que dicha estrategia vaya acompañada por medidas adoptadas por autoridades locales, como agilizar y depurar los trámites para la creación y desarrollo de las empresas, pues eso representa costos y pérdida de competitividad para los negocios.

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