En elecciones, lo local manda

Elecciones 2011El 3 de julio de 2011 se realizaron elecciones para gobernador en el Estado de México, Nayarit y Coahuila, lo que atrajo la atención de los medios nacionales y locales; sin embargo, también se eligieron a integrantes del Congreso local en Nayarit y Coahuila, así como de ayuntamientos en Nayarit e Hidalgo. Anteriormente, el 6 de febrero se habían realizado elecciones para gobernador, ayuntamientos y Congreso local en Baja California Sur, mientras que el 30 de enero hubo elecciones de gobernador en Guerrero.

Si bien la atención estuvo centrada en las elecciones de gobernador del 3 de julio, donde el Partido Revolucionario Institucional (PRI) retuvo sólo o en alianza las tres gubernaturas en disputa, tenemos que voltear la mirada a lo que pasó en las elecciones de gobernador de Baja California Sur y Guerrero, así como en aquellas de ayuntamientos y diputados, ese mismo día, y en las de Nayarit e Hidalgo, para saber el detalle del proceso político y analizar con mayor seriedad las implicaciones de esta elección para el desarrollo democrático, incluyendo el tan anunciado proceso federal de 2012.

De esta forma, si no tenemos una perspectiva completa de estos procedimientos electorales, podríamos crear una impresión errónea de lo que realmente significan para los procesos políticos en el país.

LOCALES Y FEDERALES

Los comicios locales tienen una lógica propia que puede analizarse en dos dimensiones básicas: lo que se elige y quiénes son los actores fundamentales de la elección. Es decir, lo que está en disputa en cada proceso electoral tiene distintos espacios de referencia para los electores.

No es lo mismo el interés que despierta elegir a un gobernador cuando uno vive a varios cientos de kilómetros de distancia del lugar donde aquél vive y trabaja, que escoger al presidente municipal que determinará buena parte de los aspectos de convivencia comunitaria cotidiana en el futuro. Tampoco es lo mismo tomar una decisión cuando los actores fundamentales son los partidos, candidatos con popularidad o en la elección se definen temas que a los electores parecen primordiales.

Esos elementos son relevantes para comprender la dinámica propia de una elección de ayuntamientos o diputados locales, con respecto a una elección de gobernador y, más aún, de una federal, lo que nos obliga a no generar comparaciones superficiales para comprender el significado real de dichos procesos.

Las elecciones de Hidalgo demuestran esto en mejor medida que las de gobernador en otras entidades, porque ahí podemos ver cómo los distintos grupos locales se disputan espacios que realmente son de su interés, como las presidencias municipales que controlan recursos locales, y entonces las dinámicas de competencia son distintas a aquellas donde lo que está en disputa es más lejano, como una gubernatura.

De la misma forma, la conexión de estos resultados con las próximas elecciones federales es inocua porque las dinámicas son distintas, pero podemos explicar la forma en que estas elecciones afectan a aquellas.

Entre otros aspectos, los comicios locales de este año reconfiguran la correlación de fuerzas al interior de los partidos políticos. Por un lado, las elecciones para gobernador permiten a los actores más relevantes controlar espacios que pueden resultar decisivos, o influir en los procesos de selección de candidatos al interior de los partidos, sean o no miembros de los partidos que lideran dichos procesos de selección. Un gobernador del PRI puede generar alianzas con precandidatos de otros partidos en sus procesos de selección interna.

Por ejemplo, la elección en el Estado de México resulta relevante para el proceso de nominación al interior del PRI, como parte fundamental para que el actual gobernador pueda avanzar en la construcción de una candidatura presentable y con fuerte apoyo al interior de su partido. Sin embargo, esta elección no es determinante para decir que el tricolor ganará la elección presidencial de 2012, simplemente porque son dinámicas de competencia electoral distintas.

Así lo demuestra la contienda de 2005 donde el PRI, en alianza con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), ganó la gubernatura con 47.57 por ciento de los votos, mientras que en la elección presidencial del año 2006, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) ganó en la entidad con 43.32 por ciento de los votos y el Partido Acción Nacional (PAN) obtuvo 30 por ciento, la alianza que condujo el PRI quedó en tercer lugar.

Lo que estos resultados pueden demostrar es la forma en que se alinean y realinean los grupos políticos al interior de las entidades y localidades del país, en cada proceso electoral, así como los mecanismos que los partidos siguen para asegurar a su interior coaliciones de apoyo estables para enfrentar procesos electorales con éxito.

¿QUÉ NOS ESPERA?Votando

Las elecciones de 2012 apenas están ubicando los temas, personajes y capacidad de movilización de los partidos, por lo que resulta aún aventurado adelantar pronósticos, incluso aquellos que consideran ganadores. Lo que se puede ver es que hay ya tendencias en las posibles alianzas que se pueden construir para ubicar candidaturas viables.

A pesar de que faltan los comicios de Michoacán para finales de este año, las elecciones que se han desarrollado hasta el momento nos permiten ver la forma en que los grupos al interior de los partidos procesan el camino hacia una candidatura presidencial viable. Lo cierto es que la construcción democrática en México viene desde los espacios de competencia local que, como lo veremos, definen los procesos nacionales en conjunto.

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