Inclusión financiera en México, prioridad

De acuerdo con especialistas, es poca la población concentrada en ciertas localidades del país que tiene acceso a productos financieros de calidad

FOTO: DREAMSTIME

En virtud de que 83 por ciento de los municipios del país reportan un nivel de inclusión financiera “baja o muy baja”, los gobiernos locales deben impulsar acciones para facilitar el acceso de la población a productos financieros (como cuentas bancarias para depósitos) bajo la realidad de que dicha condición puede contribuir a revertir flagelos como la pobreza y la marginación.

Lo anterior porque una localidad con un acceso elevado a servicios financieros, como la alcaldía Cuauhtémoc (en la Ciudad de México), puede superar 15 veces el número de cajeros automáticos que registra una región con muy baja inclusión financiera, como el municipio campechano de Candelaria, lo que condiciona el acceso de la población a depósitos bancarios, de acuerdo con el Índice Citibanamex de Inclusión Financiera 2018.

En este sentido, Roberto Martínez, Director del Centro de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), para México y América Latina, destaca que el acceso a servicios financieros puede constituir un factor decisivo para elevar la productividad de la población y el aparato gubernamental.

MOSAICO DE REALIDADES

Durante la administración de Enrique Peña Nieto, alrededor de 15 millones de mexicanos ingresaron al sistema financiero formal, con lo que 54 millones de adultos ya cuentan con, al menos, un producto financiero, de acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2018 (ENIF).

Incluso, durante dicho sexenio, la población con dos o más productos financieros creció en alrededor de 10 millones, mientras que el número de cuentas de ahorro o nómina aumentó a 12 millones, agrega el documento elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Sin embargo, lo cierto es que los avances en materia de inclusión financiera están concentrados en un segmento de la población, pues de acuerdo con el estudio de Citibanamex, apenas 9 por ciento de los municipios (equivalente a 221 localidades), reportan un alto o muy alto acceso a servicios financieros, mientras que 83 por ciento (2,040 alcaldías), presentan una condición baja o muy baja.

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Al respecto, cabe mencionar que, si bien no es un factor decisivo, la densidad poblacional es uno de los puntos que condicionan la facilidad para acceder a productos financieros.

Por ejemplo, en algunos municipios se observan grandes disparidades con relación a su población: la presencia, en promedio, de terminales puntos de venta (TPV) y establecimientos con dicho dispositivo por cada 10 mil habitantes es casi 16 veces mayor en los municipios con más de 500 mil habitantes con respecto a las alcaldías con menos de 15 mil ciudadanos.

Asimismo, existe una clara correlación entre desarrollo económico e inclusión financiera: entre mayor es la fortaleza de la economía, mayores puntos de acceso a productos financieros se apreciarán y a la inversa, pues a nivel estatal, resulta que las cuatro entidades con mayor inclusión financiera en el país son la Ciudad de México, Quintana Roo, Nuevo León y Baja California. En contraparte, las entidades con la menor inclusión son Guerrero, Oaxaca y Chiapas.

NO ES COMODIDAD, ES JUSTICIA SOCIAL

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), advierte que la inclusión financiera debe ser concebida como una política de inserción productiva.

En este sentido, Juan Luis Ordaz, Director de Educación Financiera de Citibanamex, sostiene: “La inclusión financiera constituye una herramienta para combatir la pobreza y mejorar la calidad de vida de las personas, así como para mejorar los procesos productivos tanto del sector público como de las empresas. Están documentados los efectos que puede llegar a tener la inclusión financiera en la reducción de la pobreza, precisamente por todos estos elementos que observamos, como mejorar el consumo, promover el autoempleo y el emprendimiento, así como el empoderamiento de las mujeres, e incluso, puede ayudar a reducir la corrupción.”

Y en efecto, de acuerdo con el estudio de Citibanamex, más de 40 millones de mexicanos se localizan en municipios con bajo o muy bajo acceso a productos financieros, lo que limita su capacidad para recibir depósitos bancarios, disponer de cuentas de ahorro o acceder a créditos bancarios a tasas competitivas.

“La carencia de puntos de acceso al sistema bancario coloca a la población en una posición vulnerable, pues la limita, por ejemplo, a contar únicamente con instrumentos de ahorro y crédito informales, muy caros e inciertos”, apunta Luis Ordaz.

EXPANDIR LA BANCARIZACIÓN

La consultora KPMG considera que la inclusión financiera ya no debe limitarse a la instalación de nuevas sucursales bancarias, pues gracias a la tecnología y a la Ley para Regular a las Instituciones de Tecnología Financiera (conocida como Ley Fintech), el concepto va más allá, en donde el uso de dispositivos electrónicos, como elementos para cobrar con tarjetas de crédito vía teléfonos celulares, abre alternativas para que la población acceda a servicios financieros.

Gabriela Siller, Economista en Jefe de Banco Base, considera que la promoción de mayores participantes en el mercado financiero será clave para impulsar una mayor bancarización, sobre todo en un país como México, donde el uso de instrumentos financieros está por debajo de lo que reportan naciones como Brasil y Chile.

Para ello, Roberto Martínez, representante de la OCDE para México y América Latina, considera que los gobiernos locales deben apoyar en la serie de estudios que se han elaborado en la materia, con el objetivo de focalizar energías en las zonas donde hoy en día son limitados los puntos de acceso a los servicios financieros.

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