Seguir viendo

Riesgos de más pobreza en zonas industriales.

Gonzalo Hernández Licona_o13El debilitado desempeño económico que tendrá México en 2013, luego de que las autoridades federales reconocieron que el producto interno bruto (PIB) no crecerá 3.1 sino 1.8 por ciento, plantea un panorama complicado para el bienestar social en todas las regiones.

“Tal cambio en las expectativas ya es una mala noticia porque la pobreza no se va reducir”, advierte José Luis de la Cruz Gallegos, director del Centro de Investigación en Economía y Negocios del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), campus Estado de México.

En su reporte de 2012, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) informa que la población de bajos recursos aumentó en 500 mil personas, al crecer en cifras absolutas de 52.8 millones en 2010 a 53.3 millones en 2012.

La situación se complica cuando se advierte que 40.7 millones de mexicanos están en condición de vulnerabilidad, lo que significa que padecen alguna de las dos siguientes carencias: ya sea de ingresos suficientes para comprar los artículos de la canasta básica o bien de algún servicio indispensable para la vida diaria, como atención médica, seguridad social, vivienda o alimentación.

Quienes se encuentran en cualquiera de los dos supuestos enfrentan el riesgo latente de pasar de la clase media o media baja a una condición precaria.

NUEVAS TENDENCIAS Un punto a destacar es la distribución geográfica de la población de escasos recursos, pues si bien recurrentemente los estados de Chiapas, Guerrero, Puebla y Oaxaca reportan los mayores niveles —con porcentajes de pobreza que van de 61.9 a 74.4 por ciento—, lo cierto es que otras entidades con diferente perfil económico-social sobresalen por tener segmentos en condición vulnerable.

De esta manera, Baja California, Colima, el Distrito Federal, Guanajuato, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Querétaro, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Quintana Roo y Veracruz arrojan los mayores porcentajes de mexicanos frágiles, en su vertiente de carencias sociales, con tasas por arriba de 30 por ciento.

En tanto que Aguascalientes, Coahuila, Chihuahua y Durango encabezan la lista con mayor porción de personas vulnerables, pero en su faceta de ingresos, ya que arrojan tasas por arriba de 10 por ciento. Por lo anterior, al sumarse la cantidad de mexicanos pobres y los que se ubican en el estrato de fragilidad se advierte que constituyen 80.3 por ciento del total de la población.

CRECE NECESIDAD EN CIUDADES

José Luis de la Cruz Gallegos_o13La magnitud de la desigualdad social podría alcanzar mayores dimensiones. Un punto importante es que, a diferencia de lo que sucedía antaño, hoy día la pobreza y la vulnerabilidad económica ya no son fenómenos exclusivos de zonas rurales, asegura Daniel Zapico, representante de Amnistía Internacional en México.

“Un ejemplo es Acapulco, Guerrero, que conocemos por sus playas y su actividad turística. Sin embargo, en la colonia Ciudad Renacimiento existe población urbana en condiciones de miseria, con ingresos bajos y viviendas humildes”, comenta Gonzalo Hernández Licona, secretario Ejecutivo del Coneval.

En este sentido, José Luis de la Cruz afirma que, en el caso de medianas y grandes ciudades, el fenómeno de la vulnerabilidad encuentra su principal pilar en el empleo precario, pues en aras de competir contra los mercados internacionales, las empresas sostienen su competitividad en el pago de salarios raquíticos y de contratos laborales sin prestaciones de ley.

El origen de la desigualdad en México es la falta de crecimiento económico, no hay más. Gonzalo Hernández recuerda que, en los últimos 60 años, el PIB percápita creció a tasas de 2 por ciento anual. Pero “si el indicador hubiera crecido en ese lapso 3 por ciento, hoy tendríamos un país con un ingreso 60 por ciento mayor y por lo tanto la pobreza sería más baja”.

Asimismo, José Luis de la Cruz afirma que el modelo económico no ha sido capaz de fortalecer el ingreso de los mexicanos de manera sostenida, a través de proyectos productivos, y no por medio de subsidios, tal como sucedió con los programas de Oportunidades y Progresa.

Personas en condición de_o13En tanto, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) refiere que otro factor que ha minado a México es el incremento de los precios de los alimentos de hasta 120 por ciento desde 2006 a la fecha.

AUTOEMPLEO, NO SUBSIDIOS

Ante dicho panorama, la Federación reconoce que para revertir el fenómeno de la pobreza y vulnerabilidad, no hay otro camino que lograr un crecimiento económico de 5 por ciento anual, una tarea en la que deberán participar las empresas así como los tres órdenes de gobierno.

Omar Garfias, secretario técnico de la Cruzada Nacional Contra el Hambre, considera que ese comportamiento debe combinarse con “una mayor aportación fiscal de los sectores con más recursos para sustentar inversiones públicas que promuevan el ejercicio de derechos como educación, salud y seguridad social que están vedados para millones de mexicanos”.

Agrega que se deben fomentar salidas productivas, a través de instrumentos como el crédito, la capacitación, el apoyo a la comercialización y el financiamiento.

José Luis de la Cruz añade que sin un incremento de la productividad de los mexicanos, por más programas sociales que se organicen o aun con la aprobación de reformas estructurales, la pobreza y la vulnerabilidad no podrán abatirse. “Mientras no se detone el crecimiento de empresas cooperativas, de Pymes y se encadenen a proyectos productivos de mayor valor agregado, difícilmente se podrá revertir de fondo esta situación”, concluye el académico.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: