Comunicación es poder: ¿Y si te dijera que China ya no es lo que creías?

por | Sep 28, 2025 | De Puño y Letra | 0 Comentarios

Por Juan Carlos Zepeda.

Durante años, la narrativa más común sobre China fue cómoda y simplista: la gran fábrica del mundo, el país de la mano de obra barata, el imitador disciplinado. Esa imagen sirvió durante décadas para etiquetar a un país que parecía estar destinado a producir en silencio, sin meterse demasiado en los asuntos del orden global. Pero hoy, ese relato está roto. Y lo más importante: China ya no está esperando a que Occidente lo reescriba. Está contando su propia historia.

Como especialista en comunicación y manejo de crisis, sé que el poder no siempre se ejerce con gritos, tanques o titulares. Muchas veces, el verdadero poder está en el relato, en la narrativa que las sociedades aceptan como cierta. Y China ha entendido eso con precisión quirúrgica. Mientras algunos aún lo ven como un actor económico funcional, el país asiático está consolidándose como un actor simbólico, tecnológico, cultural… y narrativo.

Foto: SRE.

De la fábrica al algoritmo

El cambio no es menor: de ser el imitador, China pasó a ser el creador. No solo fabrica smartphones, hoy diseña plataformas que modifican la conducta global. No solo produce autos eléctricos, lidera la industria con marcas como BYD, que vende más que Tesla en varios mercados. No solo exporta mercancías, exporta formas de interactuar, de consumir, de comunicarse.

Un ejemplo ineludible es TikTok. ¿Cuántos millones de personas en México y el mundo usan esta app sin detenerse a pensar en su origen? TikTok es una plataforma china que, en términos de influencia cultural, ya compite directamente con Hollywood y Silicon Valley. Es un vehículo de poder blando que ha cambiado la forma de generar y consumir contenido, especialmente entre los jóvenes. En el lenguaje de la comunicación estratégica, eso se llama control narrativo sin confrontación directa. Sun Tzu, quien lo planteó hace dos mil años, estaría orgulloso.

El medio ya es chino

El teórico de la comunicación Marshall McLuhan lo dijo en los años 60`s: “El medio es el mensaje.” Hoy, el medio ya no es solo CNN, el New York Times o Netflix. Hoy, el medio también es WeChat, AliExpress, TikTok, Shein… plataformas que no solo responden a consumidores, sino que también moldean preferencias, comportamientos y valores. China está ganando presencia sin necesidad de invadir. Está programando el software cultural del futuro.

México en el tablero global

Este rediseño del mapa de poder tiene implicaciones directas para México. Para empezar, China ya es nuestro segundo socio comercial, con un intercambio que supera los 100 mil millones de dólares anuales. De hecho, 30% de lo que México importa viene de China, desde tecnología hasta bienes de consumo.

Pero el vínculo va mucho más allá del comercio. En los últimos años, empresas chinas han invertido con fuerza en sectores clave: infraestructura, manufactura avanzada, electromovilidad y energía. Uno de los casos más relevantes fue el anuncio de una planta de autos eléctricos con capacidad de producir 150 mil unidades al año en México, que aunque actualmente en pausa, revela el interés estratégico del gigante asiático por operar desde nuestro territorio.

Y mientras China ejecuta su estrategia de largo plazo, México se enfrenta a un reto estructural: la formación de talento. Por ejemplo, China gradúa más de 1.5 millones de ingenieros al año. México, entre 110 mil y 130 mil.

Aunque nuestro país es líder en América Latina en formación de ingenieros y cuenta con universidades de excelencia, la diferencia en escala y proyección es abismal. En China, además, la formación técnica y científica no es solo educativa, es política de Estado. La innovación tecnológica es parte de su narrativa nacional.

El poder de verse —y de proyectarse

Aquí es donde entra el verdadero cambio: China ya no se limita a ser un jugador económico. Se está posicionando como una marca global. Controla plataformas, proyecta influencia, forma ingenieros a escala masiva, redefine las reglas del comercio y está tejiendo relaciones estratégicas con países emergentes… sin la carga colonial ni la arrogancia diplomática de otras potencias tradicionales.

En comunicación y manejo de crisis, aprendemos que quien controla la historia controla las emociones, los miedos y las decisiones. Eso está haciendo China: reencuadrando cómo el mundo la ve. Ya no como amenaza, ni como aliado funcional, sino como inevitable. Y esa percepción, por sí sola, es una victoria en el mundo actual.

En este escenario, México no puede darse el lujo de mirar a China con los lentes del pasado. No es solo un proveedor, ni un competidor lejano. Es una señal del nuevo orden global.
Entender a China ya no es opcional: es estratégico. Para nuestras universidades, nuestros empresarios, nuestros comunicadores y nuestros gobiernos.

Porque si seguimos pensando que China “es otra cosa”, vamos a despertar tarde al nuevo juego. Uno donde ellos ya están escribiendo las regla y nosotros apenas empezamos a leer el manual.

*El autor es Socio Fundador FWD Consultores. Especialista en Comunicación y Manejo de Crisis.

Otros artículos el autor:

Los riesgos laborales en épocas de utilidades

De la demagogia al diálogo auténtico

Escucha nuestro Podcast.

Redacción Alcaldes de México

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *