¿De cuándo acá somos tan patriotas?

Llevamos ya algunos meses testificando cómo diversos sectores de la sociedad circulan con la bandera de patriotas y hacen grande la indignación por la forma en la que están siendo discriminados los mexicanos en Estados Unidos, incluso propagando la idea de boicotear negocios norteamericanos; dejar de consumirles, como regaño hacia Donald Trump.

 

   ¿De cuando acá somos tan patriotas?, pues nos indignamos por esos malos tratos y que nos tachen de delincuentes, pero nadie quiere dejar de usar la ropa importada, pocos quieren consumir el café local… y aclaro que no se trata de dejar de consumir, se trata de dignidad, pues se sigue estimando lo extranjero muy por encima de lo nacional, y así me encuentro con que es de más “estilo” tomarse un café en Starbucks, que en algún negocio local, que aunque pueda estar muy rico su café, al no ser Starbucks, “no le da para que me dé la dignidad que me hace falta”.

Desde mi tierra, Michoacán, se cultiva también bastante café, y aún quedan las vetas que en el siglo XX le dieron renombre a la meseta purépecha por su producción cafetalera, no se compara a la producción de Chiapas o Veracruz, pero le ha dado suficiente para gozar de una identidad local muy arraigada, sin embargo, esa identidad originaria de esta tierra se ve destronada por la falta de dignidad de la población, que a fuerza quiere que le vendan un café por más de 40 pesos, que aunque sepa a cartón lo disfruta, pero si va a una cafetería local, le busca el más mínimo defecto en el producto, y si no lo tiene, se lo inventa, porque nadie los merece.

Por eso, en esta ocasión más que hablar de políticas municipalistas he querido enfocarme a esta indignación que tengo, no tanto por lo que diga o no Donald Trump, sino porque entre los mismos mexicanos nos damos en la madre, comiéndonos al comercio local, y resulta que si compramos verduras en un supermercado y estas son extranjeras, aunque tengan gusanos está bien, pero si vamos con la señora indígena que tiene su puesto en la calle, sólo porque el chayote o la flor de calabaza tiene tierra ya se sienten con la autoridad suficiente para humillar y discriminar.

Creo, de forma muy particular, que no se trata de dejar o no de consumir productos norteamericanos, pues la ideología de Trump, es muy de él, pero hay otros tantos empresarios gringos que aman a México y están felices de que puedan ofrecer sus productos acá, y a la inversa, empresarios mexicanos, que en estas fechas están con incertidumbre, pero están felices de exportar sus productos.

Trump no es América, ni es gringo el baristaor del Starbucks, incluso a uno de ellos lo conozco, hace años compartimos salón en la preparatoria, y estoy muy seguro de que es mexicano, y no quiero pensar que por un boicot que, según, parte de un sentido patriótico, él y sus demás compañeros se vayan a quedar sin trabajo.

Hoy creo que más que ver a quien hacemos “pagador” de nuestra realidad, debemos ampliar nuestro consumo, y si bien, podemos consumir donde se nos vengan en gana, lo menos que podemos hacer es no renunciar a nuestras raíces, y que hagamos un mayor consumo local ¡nos necesitamos!

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