De la ‘Guerra de los Mundos’ al desabasto de gasolina

El plan de comunicación de crisis en materia digital del gobierno federal tiene una gran debilidad ante la amenaza de las fake news, las cuales podrían generar un problema de gobernabilidad.

El 30 de octubre de 1938, el cineasta Orson Wells  produjo uno de los fenómenos comunicativos más importantes de la historia, al llevar a las 20 horas de ese día en el Estudio Uno de la Columbia Broadcasting (C. B. S) en New York, mediante  compañía teatral Mercury que el mismo dirigía, la novela de ciencia ficción “La Guerra de los Mundos”, de H.G. Wells.

Wells pensó en llevar la adaptación bajo la estructura de un noticiero de última hora, buscando lograr un mayor impacto en la audiencia de la radio estadounidense. Y así pasó, pese a que la C.B.S había realizado una presentación al inicio del programa donde aclaraba que era una adaptación de la obra, la gran mayoría de los radioescuchas que sintonizaron la emisión unos minutos después o no prestaron atención a la explicación cayeron en el pánico generado por el grado de autenticidad que se percibía durante el programa.

Según los reportes, cerca de 12 millones de personas que escucharon la transmisión sintieron la angustia y desesperación por los hechos que se estaban transmitiendo, se describió que miles de personas dejaron sus casas y muchas otras decidieron salir a las calles portando armas para defenderse por la supuesta invasión de extraterrestres que se narraba en la radio.

Aunque el suceso que describo fue planeado como parte de un programa de la radio, este hecho es un claro ejemplo del poder que llega a tener la información durante procesos sociales, claramente esta transmisión no estaba pensada en forma de una fake news, pero sin serlo propició el pánico de millones de personas, similar a una fake news.

La semana pasada, el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, anunciaba el inicio de una estrategia para frenar el robo de combustibles, la cual consistió en el cierre de las válvulas de los ductos de gasolinas de los estados donde más se presentaba el llamado “huachicoleo”. Situación que derivó en escases de gasolina en varios expendios de combustible de varios estados.

Este suceso fue aprovechado principalmente por la oposición en el gobierno para criticar la estrategia que el gobierno había empleado, al grado que llevaron el tema del desabasto a sembrar pánico entre la sociedad que inmediatamente salió a las gasolineras para llenar el tanque de su vehículo, lo que ocasionó filas impresionantes de automóviles.

Las imágenes y videos comenzaron a circular en las diversas redes sociodigiales, y por supuesto en los principales medios  de comunicación (radio, televisión y prensa), los cuales magnificaron el caso, al grado que hace unos días la noticia #ElDesabastodeGasolinaLlegoALaCDMX, propició que los ciudadanos de la mayor urbe del país salieran corriendo a las gasolineras, cuando el desabasto real representaba 10 gasolineras de las cerca de 800 que existen en la CDMX.

El pánico fue acompañado no sólo de los mensajes que se emitían en Twitter y Facebook, sino que fueron acompañados de una cadena que comenzó a circular por WhatsApp, la red social que en los últimos años se ha vuelto la red predilecta para transmitir información falsa. Para ello, el gobierno federal, de la mano de las conferencias matutinas del presidente y comunicados por parte del gobierno de la CDMX, desmintiendo el desabasto, el mal ya estaba hecho, y la sociedad por un lapso dejó de creer en la verdad del gobierno, lo cual sólo demuestra que el plan de comunicación de crisis en materia digital del gobierno federal y la CDMX, y demás estados, tiene una gran debilidad ante la amenaza de las fake news, las cuales en llegado momento podrían generar un problema de gobernabilidad a los planes de la nueva administración.

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