Debate sin debatientes y ciudades sin ciudadanos

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Maestro por la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey, con estudios en Política Pública por McCourt School of Public Policy, Director Ejecutivo de Goberna Consultores.  Twitter

El próximo proceso electoral México vivirá las elecciones más grandes de su historia, esto llevará consigo una gran logística por parte del órgano electoral, y los ciudadanos emitirán su sufragio con mayor información que en otros años.

En las democracias modernas los procesos electorales están directamente vinculados con los debates públicos, porque permiten la confrontación de ideas, posturas y propuestas, uno de los elementos más significativos dentro de las campañas políticas, y es que las campañas tradicionales, en donde el mitin, las concentraciones, las bardas y los espectaculares, no arrojan valor a los ciudadanos, valor para incentivar su participación informada y su incidencia directa, ya que las campañas políticas están centradas en el candidato y no en el ciudadano.

La democracia representativa ha caducado, porque la transformación digital y política ahora hace posible que los ciudadanos puedan estar cada vez más y mejor conectados, estamos en una era en la que la distancia ya no es barrera para emitir una opinión con respecto a un problema público, por tanto, las campañas modernas deben ser un proceso de construcción de ciudadanía, entendiendo que la participación ciudadana no se termina ni es exclusiva de un proceso electoral, sino que es el seguimiento a una gestión gubernamental.

En domingo 22 de abril de 2018 se realizó el primer debate presidencial, en el que el candidato del PRI (José Antonio Meade), PAN (Ricardo Anaya), MORENA (Andrés Manuel López Obrador), y por primera vez dos candidaturas independientes (Margarita Zavala y Jaime Rodríguez “El Bronco”) participaron en un debate público, confrontando ideas y exponiendo propuestas.

Sin embargo, como en la gran mayoría de los procesos electorales alrededor del mundo, encontramos enconos y diferencias políticas, ataques y rivalidades, particularmente en contra del candidato de la coalición “Juntos haremos historia” Andrés Manuel López Obrador, sin embargo, terminado el debate se abre la puerta al “otro debate”, el de los ciudadanos, el de los vecinos y familia, en el que se exponen sus preocupaciones y propuestas, en torno a los temas tratados en el debate presidencia, y es ahí en dónde tenemos aún ciudades sin ciudadanos, y es que a los ciudadanos está demostrado que no les interesan las propuestas, ni su viabilidad, les interesan que los candidatos hables de dos o tres propuestas básicas, la principal es combatir la corrupción, seguridad pública y empleo, de ahí en fuera, sólo encuentran en los candidatos las cualidades personales de cada uno de ellos, y eso es un factor para que elijamos con base a revanchismo político, más no con base a propuestas. Necesitamos campañas que hagan corresponsables a los ciudadanos de los problemas públicos.

Necesitamos el fortalecimiento de la participación ciudadana, y el seguimiento de nuestros gobiernos en torno a los seis años que se encuentren en el cargo, necesitamos en este próximo proceso electoral, analizar también la factibilidad de las propuestas que nos están presentando los candidatos, necesitamos exigir una nueva forma de hacer campañas políticas, porque no podemos seguir teniendo debates sin debatientes, ni ciudades sin ciudadanos, porque necesitamos que en nuestro país, las cosas cambien.

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