Del lado de las soluciones

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Es Director de Administración y Finanzas en el Servicio Geológico Mexicano (SGM), donde su liderazgo ha sido fundamental para que le Organismo obtuviera el Premio Nacional de Calidad 2017, en la categoría de “Organización Grande”. Es graduado del Programa Senior Excecutive Fellows, en Harvard Kennedy School, y egresado del Programa de Alta Dirección D-1, del IPADE Business School, Universidad Panamericana y del Programa de Alta Dirección de Entidades Públicas, por el Instituto Nacional de Administración Pública, A.C. (INAP).

Ubicarse del lado de las soluciones optimiza la energía que se empleará para la elaboración de las ideas de soluciones y la serie de decisiones que le siguen para poner en práctica dichas soluciones.

El gran valor que aporta a la sociedad generar el hábito de conectarse del lado de las soluciones se ve reflejado en la calidad de vida de quienes desarrollan esta capacidad. Se dice fácil. En realidad no lo es. Requiere de un ejercicio serio y decidido de mantener alerta nuestro estado de consciencia, para detectar el momento en que nuestra mente registra la existencia de un problema. Reza un conocido refrán: “No es que no puedan ver la solución, es que no pueden ver el problema”. Si definimos al “problema” en sí, entonces es aquello que impide o complica el logro de algo, la existencia de una situación desagradable y que puede llegar a agravarse.

Los problemas en sí son oportunidades que se presentan para ejercitar nuestras mentes y evitar que se atrofie, y generar el momento propicio para la toma de decisiones, ya sean éstas enormes y complejas o de simpleza extrema. Podríamos funcionar bajo el criterio general, y superficial, de que a grandes problemas grandes soluciones, o soluciones simples para la solución de pequeños problemas. En sí los criterios generales pueden ser útiles para empezar la elaboración de las decisiones, pero la toma de decisiones finales es mucho más compleja que eso. De hecho, las mejores soluciones pueden estar escondidas detrás de decisiones simples, o los grandes y graves problemas escondidos detrás de aparentes pequeños problemas.

Si así de complejos son los problemas, su clasificación y dimensionamiento, entonces resulta mucho más urgente y valioso ubicarse de inmediato en el lado de las soluciones. Esta es la práctica menos usual, al menos en una buena parte de la sociedad mexicana. Es más fácil encontrar a personas que quieran platicar problemas y penas, que quienes quieran platicar ideas creativas y un portafolio de soluciones.

Ubicarse del lado de las soluciones optimiza la energía que se empleará para la elaboración de las ideas de soluciones y la serie de decisiones que le siguen para poner en práctica dichas soluciones. Asimismo, evita que desatemos los demonios que se encargan de crear sombras donde no existen y evita que incrementemos la dimensión del problema a resolver, ya sea de manera real o imaginaria.

Centrarse sólo en el problema predispone al organismo a una actitud defensiva, de desventaja o de temor por el fracaso que se elabora y visualiza; centrarse en la solución predispone al organismo a la creatividad, a la acción, al dominio de la situación, al logro y al éxito. Nos mueve rápidamente hacia la situación deseable.

Desarrollemos el hábito de la conciencia de existencia y registro del problema, cuando éste se presente, y aprendamos a ubicarnos de inmediato del lado de las soluciones. Nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra alma nos lo van a agradecer. Nuestro entorno también lo sabrá apreciar.

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