#EchaleLaCulpaAlPRI ¿Por qué no?

Por Luis Ángel Hurtado Razo

@LuisHurRa

Lamentablemente la oposición sigue cediendo su imagen y comunicación política a consultores que están muy lejos de comprender el actual modelo de comunicación política.

En su libro “No pienses en un elefante”, el lingüista y científico cognitivo George Lakoff, define a los marcos como “estructuras mentales que moldean nuestra visión del mundo […] reconocemos a los marcos en el lenguaje, ya que todas las palabras se definen en relación con un marco conceptual. Cuando oímos una palabra, su marco se activa en nuestro cerebro”. Traigo a colación las ideas de Lakoff, porque precisamente eso me pasó cuando escuché la campaña de reposicionamiento de imagen del Partido Revolucionario Institucional, difundida en Redes Sociales el pasado miércoles intitulada “Échenle la culpa al PRI”.

Los estrategas de esta campaña pensaron que si enunciaban las cosas buenas que había hecho el PRI durante su estancia en el gobierno, mágicamente la sociedad mexicana a manera de la “Teoría de la Aguja Hipodérmica” olvidaría todas las cosas negativas que el tricolor había hecho y se sumarían a defenderlo.

Los consultores del PRI tal vez no han oído o leído sobre la teoría del Marco o Encuadres, y por ello no se han percatado que el actual Marco que los mexicanos tienen sobre el PRI es “corrupción, autoritarismo, robo, antidemocracia y fraude”. Es importante mencionar que ese Marco no nació de la nada, fue producto de la construcción social y de años de aparición de notas periodísticas que involucraban o relacionaban a este partido con estos conceptos, por ello lanzar una campaña de resignificación para al PRI en un momento en el que se encuentra en la peor crisis de su vida, le representa un gasto económico considerable, pero sobre todo un gasto social y político aún peor.

Las personas que diseñaron el spot donde aparece Alejandro Moreno mencionando la frase “Échenle la culpa al PRI” , olvidaron que cognitivamente las personas cuando escuchan la palabra “culpa” inmediatamente configuraron en sus cerebros conceptos negativos, porque precisamente esta palabra se asocia a “culpable”, antónimo de inocente, que tal vez esa fue la intención de los estrategas de esta campaña, pero que además fue también pésimamente agendada para su salida ante la sociedad, un miércoles en el cual coincidió con la captura en Málaga, España, del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, quien es acusado por corrupción. Según la cuenta de Twitter de Moreno, la campaña oficialmente fue lanzada a las 9 am, y el anuncio de la detención de Lozoya se daría en promedio como a las 9:20 a 9:30 am. Sin embargo, este detalle no importó para los estrategas, quienes desde la cuenta oficial de Twitter subieron imágenes e infografías alusivas a esta campaña. Lo que no imaginaron fue la bola de nieve de criticas que se les vendría en redes sociales por este hecho y su campaña al grado que #EchenleLaCulpaAlPRI se posicionó entre los 10 temas más platicados en la Esfera Pública Digital en México.

Hablando del discurso, éste estuvo mal estructurado, al no efectuar una curaduría de palabras que sumaran en lugar de restar. Elias Canetti en su libro “La conciencia de las palabras” hace una gran recopilación de discursos de hombres que han marcado la historia de la humanidad con el uso óptimo de palabras como: Kafka, Hitler, Confucio y hasta Tolstoi. Volviendo al argumento central, si los estrategas hubieran pensado en la Teoría del Encuadre y los Marcos, este discurso no hubiera existido.

Para concluir, deseo externar que lamentablemente la oposición sigue cediendo su imagen y comunicación política a consultores que están muy lejos de comprender el actual modelo de comunicación política, el cual se caracteriza por romper toda la formalidad de lo que antes se conocía como “lo políticamente correcto” y donde los electores-ciudadanía son mucho más activos en la generación de información en comparación con el viejo esquema o modelo de comunicación política donde la mediatización (poder de los medios de comunicación en instaurar agenda mediática) era la forma en que se lograba posicionar un tema o quitarlo del debate público. Ahora los partidos políticos y los consultores deberán actualizarse o simplemente estarán destinados a fracasar rumbo al próximo proceso electoral 2021.

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